De grande quiero ser teibolera

Fotografía de heath_bar, bajo licencia CC Fotografía de heath_bar, bajo licencia CC
El escote de mi compañera de trabajo botó al carajo el estado zen que ya casi alcanzaba viendo la pantalla en blanco de la computadora. No es que sea un gran escote, en términos estéticos, sólo es primordialmente graaande, tanto que no me gusta, aunque no niego que a veces llame mi atención -¿Instintos primordiales?-

E l escote de mi compañera de trabajo botó al carajo el estado zen que ya casi alcanzaba viendo la pantalla en blanco de la computadora. No es que sea un gran escote, en términos estéticos, sólo es primordialmente graaande, tanto que no me gusta, aunque no niego que a veces llame mi atención -¿Instintos primordiales?-.

Justo antes de la irrupción de las mascotas de esta mujer pensaba en un nuevo “téibol” que abrirán en un centro comercial del lado caro de Guadalajara. No es un sitio grande, tiene ventanas al exterior, no venderan bebidas alcohólicas y probablemente los varones tengan la entrada restringida… pero seguramente será un éxito económico. Es uno de esos locales que explotan esa extraña idea de hacer ejercicio con el clásico tubo de téibol.

Su ilógica es simple: Los hombres se fascinan viendo a una chica retorcerse y colgarse de un tubo, pagan bastante por esos espectáculos, así pues aprende a hacer lo mismo y el vago con el que andas se quedará en casa, además de que tu obtienes el cuerpo de esas chicas.

Claro que la falacia está en que las teiboleras no trabajaron su físico en esos tubos y que muchas de las futuras clientas se verán como orangutanes en ácido mientran ensayan… al menos así me imagino a mi colega, a quien podríamos definir como gordibuena. Por cierto, no es el espectáculo por el que los pudientes maridos y novios de esas clientas paguen.

De unos años para acá se ha explotado un nuevo sentido del erotismo, llevándolo a las masas, digamos. Aunque la mayor parte de esas masas sean las que han delatado que padecemos de una pandemia de obesidad. Los vídeos de ejercicio pasaron de Jane Fonda brincando en los ochenta a Carmen Electra enseñando los secretos de las estrípers cómo manera de perder peso y ganar sensualidad.

Las mujeres escaparon de la casa y la maternidad, entendidas como su antigua celda. Ahora estudian, trabajan y son independientes, lo cual es excelente. Compiten al tu por tu con los hombres en muchas áreas y comparten tambien al tu por tu la liberación sexual, lo cual es aún mejor.

No pretendo comprender a las mujeres que buscan el físico y las cualidades de una teibolera, pero sí me queda algo claro: Las antes censuradas bailarinas de mesa, ahora son un ejemplo a seguir. Claro que en el café de amigas seguirán criticando a Galilea Montijo, por ejemplo, pero lunes, miércoles y viernes de 4 a 5 se colgarán del tubo.

Tampoco se les puede culpar, la industria erótica es un monstruo que mueve más dinero que Hollywood y es un mundo donde las mujeres imperan, ningún actor puede aspirar a ganar tanto como cualquier actriz… a menos que sea una extra.

En la película “Boogie Nights” les retratan como descastados en los setenta y principios de los ochenta, hoy en día roban cámara en cualquier alfombra roja de primer nivel o las chicas van colgadas del brazo de un famosos de moda. Son el deseo explicito desplazando a la sensualidad en el mundo de la farándula.

Paris Hilton, a pesar de su fortuna, no fue “alguien” hasta no publicar su vídeo soft porno, ejemplo que han seguido muchas aspirantes con diferentes niveles de éxito. Ello hizo que fueran menos “mal vistas” esas prácticas e imitadas a nivel amateur al grado que la industria porno se ha visto perjudicada por los videos gratuitos de aficionados que abundan en internet.

Esto me recuerda que la escuela de teiboleras amateurs no estaba del todo cerrada al ojo del paseante. Aunque no están abiertas las vitrinas se podrá ver lo que ocurre dentro, supongo que a las alumnas no les importará tanto. Probablemente vieron que algunas celebridades tienen un tubo en sus lujosas recámaras.

Así pues, se va acelerando el lado sensual y sexual de la sociedad, queda a la vista. No puedo decir si es bueno o malo, supongo que habrá infinidad de casos particulares, según que tanto cada quien crea en el mito del estereotipo.

El escote de mi compañera de trabajo botó al carajo el estado zen que ya casi alcanzaba viendo la pantalla en blanco de la computadora. No es que sea un gran escote, en términos estéticos, sólo es primordialmente graaande, tanto que no me gusta, aunque no niego que a veces llame mi atención -¿Instintos primordiales?-.

Justo antes de la irrupción de las mascotas de esta mujer pensaba en un nuevo “téibol” que abrirán en un centro comercial del lado caro de Guadalajara. No es un sitio grande, tiene ventanas al exterior, no venderan bebidas alcohólicas y probablemente los varones tengan la entrada restringida… pero seguramente será un éxito económico. Es uno de esos locales que explotan esa extraña idea de hacer ejercicio con el clásico tubo de téibol.

Su ilógica es simple: Los hombres se fascinan viendo a una chica retorcerse y colgarse de un tubo, pagan bastante por esos espectáculos, así pues aprende a hacer lo mismo y el vago con el que andas se quedará en casa, además de que tu obtienes el cuerpo de esas chicas.

Claro que la falacia está en que las teiboleras no trabajaron su físico en esos tubos y que muchas de las futuras clientas se verán como orangutanes en ácido mientran ensayan… al menos así me imagino a mi colega, a quien podríamos definir como gordibuena. Por cierto, no es el espectáculo por el que los pudientes maridos y novios de esas clientas paguen.

De unos años para acá se ha explotado un nuevo sentido del erotismo, llevándolo a las masas, digamos. Aunque la mayor parte de esas masas sean las que han delatado que padecemos de una pandemia de obesidad. Los vídeos de ejercicio pasaron de Jane Fonda brincando en los ochenta a Carmen Electra enseñando los secretos de las estrípers cómo manera de perder peso y ganar sensualidad.

Las mujeres escaparon de la casa y la maternidad, entendidas como su antigua celda. Ahora estudian, trabajan y son independientes, lo cual es excelente. Compiten al tu por tu con los hombres en muchas áreas y comparten tambien al tu por tu la liberación sexual, lo cual es aún mejor.

No pretendo comprender a las mujeres que buscan el físico y las cualidades de una teibolera, pero sí me queda algo claro: Las antes censuradas bailarinas de mesa, ahora son un ejemplo a seguir. Claro que en el café de amigas seguirán criticando a Galilea Montijo, por ejemplo, pero lunes, miércoles y viernes de 4 a 5 se colgarán del tubo.

Tampoco se les puede culpar, la industria erótica es un monstruo que mueve más dinero que Hollywood y es un mundo donde las mujeres imperan, ningún actor puede aspirar a ganar tanto como cualquier actriz… a menos que sea una extra.

En la película “Boogie Nights” les retratan como descastados en los setenta y principios de los ochenta, hoy en día roban cámara en cualquier alfombra roja de primer nivel o las chicas van colgadas del brazo de un famosos de moda. Son el deseo explicito desplazando a la sensualidad en el mundo de la farándula.

Paris Hilton, a pesar de su fortuna, no fue “alguien” hasta no publicar su vídeo soft porno, ejemplo que han seguido muchas aspirantes con diferentes niveles de éxito. Ello hizo que fueran menos “mal vistas” esas prácticas e imitadas a nivel amateur al grado que la industria porno se ha visto perjudicada por los videos gratuitos de aficionados que abundan en internet.

Esto me recuerda que la escuela de teiboleras amateurs no estaba del todo cerrada al ojo del paseante. Aunque no están abiertas las vitrinas se podrá ver lo que ocurre dentro, supongo que a las alumnas no les importará tanto. Probablemente vieron que algunas celebridades tienen un tubo en sus lujosas recámaras.

Así pues, se va acelerando el lado sensual y sexual de la sociedad, queda a la vista. No puedo decir si es bueno o malo, supongo que habrá infinidad de casos particulares, según que tanto cada quien crea en el mito del estereotipo.

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Místico estudiante amante de lo desconocido»... así empezaba la reseña de mi anuario, básicamente sigo en las mismas 20 años después. Periodista, escritor, caricaturista, gotchero, amigo y alborotador

9 Responses to “De grande quiero ser teibolera” Subscribe

  1. Adoni Azortas 7 julio, 2009 at 11:15 am #

    Este tipo me suena como escribe… yo tambien ví ése lugar. Leer este artículo es como un DeJaVu

  2. Rafael Vargas 9 julio, 2009 at 5:38 pm #

    A lo que te refieres se llama “cardiostriper” o “pole-dance”. Y no es por ir en contra de tus prejuicios pero parece ser que quema hasta 500 calorías por sesión, y parece ser que el enfoque esta mas en la autoestima, divertirse y sentido del ritmo.
    Por otro lado parece ser que como forma gimnástica ha evolucionado mucho y se hablan de competencias del mismo.

    http://www.zonagratuita.com/servicios/noticias/2006/junio/136.htm
    http://es.wikipedia.org/wiki/Pole_dance

  3. Fafahrd Deustua 10 julio, 2009 at 10:33 am #

    Toy de acuerdo en que TODO se vale para CUALQUIERA… pero en cuanto a estrípers tiendo a ser elitista.
    Mi punto no es si está bien o mal que lo hagan, en todo caso el trasfondo sociocultural.

  4. Adolfo Tavizón 10 julio, 2009 at 4:34 pm #

    En stripers también tiendo a ser elitista, sale tan caro entrar a un table que mas vale que la oferta sea buena, chale, que superficial, pero vamos, las chelas cuestan 40 pesos o más!!!!

  5. Fafahrd Deustua 11 julio, 2009 at 10:36 am #

    40??? Encontraste un table barato??? Otra ironía, cuando estaba en la carrera los borrachos de los amigos nos ibamos a los bules a ver chavas, pues ya bailarían sexy, con poca ropa y actitud exhibicionista al 100%… en un antro veriamos chavas fresas guapas y ya. Hoy en día aquellas chavas fresas de los antros cada vez bailan más deshinibidas, más eróticas y aunque no se desnudan logran lo suficiente… y el pisto es mas barato.

    • Adolfo Tavizón 12 julio, 2009 at 1:51 am #

      el de la esquina de mi casa, con 300 pesos cubres la entrada y tres o cuatro chelas, la entrada cubre un sexy

  6. Tsukipride 13 julio, 2009 at 3:18 pm #

    Interesante desde el punto de la invasion de teiboleras baratas en la cultura pop, por medio de videos soft, y en parte como afecto la cultura del pais, el cambio de ficheras a teiboleras, asi mismo de que la moda propise un cambio de mentalidad en las niñas desde edades mas tempranas…

  7. Fafahrd Deustua 14 julio, 2009 at 10:34 am #

    La moda es casi un punto aparte… ahora una chica de 12 se viste exactamente igual que una de 25. Y en el caso de algunas “menores”, simplemente se confunden con “mayores”, sumemos que quieren vivir como adultas, en todos sus aspectos, desde más jóvenes y tenemos un buen lío.

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