C uando era un joven mozuelo solía aborrecer a los críticos de arte.
Probablemente era una perspectiva desarrollada en parte por los medios de comunicación (¿recuerdan aquella caricatura de The Critic?); y en parte por el hecho de que mi abuelo era pintor (de cuadros) y yo estaba encaminado a la caricatura y el dibujo.
Si me hubiera dicho a mi mismo que a los cuarenta seria un crítico de arte, habría llorado. O me habría burlado, o habría trabajado arduamente para crear una paradoja temporal.
¿Y qué es lo que critico? Cómics, por el momento. Escribo reviews de cómics en comisfan. Y desde que comencé a hacerlo, he estado consciente de cómo veía a los críticos, como personas que mostraban desprecio por el trabajo de los demás, sin valorarlo, sin apreciarlo, como personas que hablaban de algo sin haberlo hecho antes.
Yo traté de escribir cómics varias veces. Probablemente no lo intenté por los medios adecuados, ni lo intenté lo suficiente, o mi habilidad para escribir comics no es suficiente. Pero nunca logré trabajar de eso.
Realizo una actividad relativamente parecida, al ser director de juego de rol, tengo que ir tejiendo las historias que voy a jugar.
En alguna columna de comixfan, donde yo hablaba muy mal del trabajo de Claremont (a quien respeto sobremanera, por ser el principal constructor -durante muchos años- de la mitología de los X-Men ), tuve que comenzar por aclarar que yo sabía lo difícil que era escribir cómics. Una forma de honradez, desde mi perspectiva.
Trabajo como profesor, principalmente en el área de la filosofía. Pero, por mi historia de vida y mis preferencias, también he estudiado bastante estética e historia de las artes visuales (pintura, arquitectura y escultura… el cine me hace falta estudiarlo). Doy clases de historia de las artes visuales a nivel de prepa.
En las clases de historia del arte, uno de los fenómenos extraños que suelen ocurrir, es que a veces, mientras explico un cuadro que esta siendo proyectado al frente, digo algo así como “este cuadro tiene un cierto sabor a…”. Y también me ocurre con algunas personas, al conocerlas las análogo con algún sabor (metafóricamente, no ando probando a que sabe la piel de la persona…). Es una extraña forma leve de sinestesia. En mi cerebro se mezclan un poco los procesos visuales con los procesos gustativos. Creo que a veces sirve incluso para ilustrar de manera mas clara los procesos de interpretación de las artes visuales.
Todas estas reflexiones surgieron del siguiente hecho: una de las áreas en las que se piensa escribir en esta revista virtual es la gastronómica. Y estaba tratando de armar en mi mente el artículo, que eventualmente escribiré, y me tope con que lo estaba pensando como crítico. No soy ni chef ni gastrónomo, pero se cocinar lo suficiente como para poder sentirme respaldado en mis opiniones gastronómicas. Aunque aun siento algo de culpabilidad de hacer crítica.
En realidad, el mayor problema con el que me topo al escribir sobre comida, es el sabor.
¿Cómo sabes a qué sabe algo? Probándolo
Y, ¿cómo comunicas a qué sabe algo?
Para empezar, aunque nuestro español tiene palabras específicas para sabores, la mayoría no estamos educados para usarlas. No sabemos usarlas. A lo mucho usamos los sabores básicos (dulce, saldado…) y más de alguno confunde amargo con ácido.
Y un segundo problema es que solo podemos interpretar las palabras que corresponde a los sabores que conocemos. Por eso cuando pruebas algo nuevo, y otra persona te pide que le digas a que sabe, dices algo así como “sabe como entre x y y…”, aunque no siempre es la descripción exacta del sabor
Esto quiere decir que no nos pueden describir claramente un sabor que no conocemos, nuestra mente no puede interpretar claramente la descripción del sabor
Esto se me ha hecho mas evidente viendo todos esos programas de gastronomía y viajes, en el travel and living, donde personas con un buen nivel cultural, como Tony Bourdain, de pronto describen el sabor de una carne fuerte como “meaty” (carnoso), a diferencia de Zimmern (Bizarre Foods) que demuestra mayor amplitud usando adjetivos como mineral, afrutado, o marino.
Ahora, sospecho que chefs y gastrónomos son capaces de imaginar sabores y componer combinaciones de su cabeza, así como los músicos pueden armar secuencias de sonidos en su imaginación. Tengo evidencia neurolingüística de eso. Pero una cosa es poder imaginar sabores, y otra cosa es poder explicarlos con palabras y lograr que la otra persona entienda
La consecuencia de todos estos cuestionamientos es la siguiente: ¿vale entonces la pena escribir un artículo sobre crítica gastronómica? ¿Podría yo explicarte el sabor de lo que he comido?¿Podrías tu entenderlo?
El problema aquí subyace a todos los procesos de comunicación: la intersubjetividad
A menos de que tengas telepatía (No, no voy a hablar de eso, al menos no en los primeros artículos), estas limitado a comunicarte a través del lenguaje. Y, en realidad, todo el tiempo estas presuponiendo que el otro entiende lo que tu dices, y estas pensando en lo que el otro piensa al oír lo que tu dices. El pensar que el otro es capaz de pensar de manera paralela a la tuya es llamado Teoría de la mente. Todos los humanos (relativamente) tenemos una teoría de la mente, en la que suponen que todos los demás seres humanos (y algunos lo generalizan a sus mascotas) son capaces de pensar y sentir como cada uno lo hace dentro de su propia subjetividad.
El siguiente paso es la intersubjetividad. No solamente pienso que tu piensas, sino que trato de verme a través de tus ojos, trato de suponer qué es lo que tu piensas sobre mi, cómo es que tu me percibes.
Al estar pensando en cómo te voy a comunicar los sabores, estoy tocando el problema de la intersubjetividad. Y, como en varios de los típicos problemas de la filosofía, éste es irresoluble. Al igual que el problema del sinsentido de la vida, o caes en el nihilismo o aceptas las situaciones tal como se dan. En el caso de la intersubjetividad, y las limitaciones de la comunicación, lo que podemos hacer es aceptar que no tengo manera de saber que sabes, y que las palabras son limitadas. Tengo que aceptar que es posible que tú no sepas a que sabe el jengibre o la cúrcuma, y que esa es una limitante natural del tema.
Estos ensayos, como cualquier forma de comunicación, terminan siendo un salto de fe, en el que el emisor supone que el receptor tratará de entender, de una u otra manera.










Siempre esta la poesia, para crear algo nuevo en la mente de alguien sin mensionarlo directamente.
Jajajajaja!!! Muy buen punto el de la intersubjetividad. Lee criticas de vinos, parece describen el carácter de personas.
Yo no me atrevería a escribir crítica gastronómica, no pasaría de decir que el dogo meño es superior al estándar de lo que puedes apreciar medio borracho en la madrugada… pero preferiblemente no lo pruebes sobrio.
Santa Madre de Dios, solo en los recodos de un cerebro muy ejercitado pueden convivir los cómics, las neurociencias y la gastronomía (que no es lo mismo que la cocina).
Solo el diablo sabe de que más escribiras usando tanta información (¿existen agujeros negros u hoyos de gusanos mentales, de información?)
Joe Rojo
Un agujero negro de información sería el cerebro de Paris Hilton… un hoyo de gusano mental sería la interconexión creativa que llamamos “inspiración”, o bien un trip.
Me senti tan identificada.. yo tmb pienso eso de los criticos jaja y esta chido lo de mezclar caracteristicas de los sentidos… es como una habilidad que casi nadie desarrolla, de hecho creo que al sentido del gusto por separado ni lo pelamos tanto.. y tan es asi que como dices, no hay palabras suficientes para describir lo que por medio de el se percibe.
ahh y “No solamente pienso que tu piensas, sino que trato de verme a traves de tus ojos” es mi frase favorita de hoooy, esta muy padre la verdad, tienes que patentar este genero… =] un abrazo.
A ver, basta de cebollazos.
Señor don Norbert, no invente. ni de chiste eras pequeño cuando pasaban “The Critic” si acaso eras (mos) menos viejo(s).
Chris Claremont es la onda pero de repente si se le barre gacho, no te sientas culpable.
Y no me dan envidia toooodos los comentarios y entradas que recibes. Cabrón.
no, bueno… tienes razón… ya era adulto cuando pasaban the critic… creo que lo veia en television abierta, y ya/todavia estaba casado… asi que ahi haz cuentas…
de Claremont… es un tema bastante complejo, fuera del area de este ensayo, pero a veces me da la impresion de que el problema es que ya esta viejo… como decimos en Mexico, esta chocheando… tristemente
ahora, si quieres debate, podriamos pensar en como el problema de la intersubjetividad influye en las relaciones interpersonales, primariamente en las de pareja… en la maestria tuve un compañero muy metido en la fenomenologia, y cuando se tropezó con este tema, cortó a la mujer con la que estaba a punto de casarse
Claremont era muy bueno, pero cuando “reinvento” a la mujer maravilla, puta, muy malo, ahí comenzó su caída.
Pero me cae que donde si no entendí fué en el ultimo comentario ¿que coños tiene que ver la intersubjetividad con todo lo demás?
la limitacion de la subjetividad humana: no podemos saber lo que el otro piensa mas que por lo que dice. No podemos saber qué es lo que pasa en la mente de nuestra pareja. cada ser humano es una isla rodeada de una nada insalvable. y ninguna forma de comunicacion puede romper eso, ni siquiera en las relaciones de pareja, ni en el matrimonio. O das un salto de fe y confias en tu pareja, o te quedas hundido en la nada y la soledad
hay Dios, que feo, soy mas humanista y creo que aunque efectivamente no puedes comprender el todo de otra persona si puedes entenderla muy bien
De acuerdo con Adolfo… mmmmh, igual no tenemos puentes de isla en isla, pero si barquitas y mensajes embotellados.
Ok, en esta pagina que les dejo a continuación es un homenaje a lo GORE en cuestión alimenticia, que solo verlo puede darte o asco o un sentimiento de culpa por solo pensar en el hecho de “probar” alguna de esas “recetas” que contiene en sus entrañas ese sitio.
Dedicado unicamente para decirte “Por esto estas gordo” les presento la pagina…
Gozenla o sufran… lo que sea de cada quien
http://thisiswhyyourefat.com/
si, ya conocia esa pagina… y la verdad si hay cosas que se antojan… aunque a lo mucho podria comer una mordida, por cuetiones de salud…
A decir verdad, esta página me recuerda un comentario que suele hacer David letterman en su show, cuando muestra el dispendio y el exceso del modo de vida americano… el suele gritar “this is why the world hates us!” (esto es por lo que el mundo nos odia…)