No importa cuan fieles puedan ser nuestras elecciones, y con cuanto cuidado se vean reflejados los votos de los mexicanos, si no nos preocupamos por la calidad de nuestros políticos, no importa que elijamos siempre estará mal.
En las elecciones del 5 julio de 2009 me resulto evidente como nunca antes las grandes deficiencias de nuestra democracia, donde la peor para mi gusto es lo poco “apetitosas” de las opciones a electorales.
El problema de fondo es que cuando se pensó en la democracia, en origen era un sistema para hacer que te representase alguien en quien confías; sinceramente a ninguno de los candidatos lo conocía, ni tenía referencias suyas. Vamos, que ni en sus fotos me gustaban.
Lo anterior se ve reforzado con la libertad que tiene cualquier político electo de seguir o no los lineamientos básicos del partido político al cual pertenecen. Lo cual me hizo darme cuanta que al dejar de creer en la publicidad, la democracia de hoy dejo de tener sentido.
Para que una democracia sea tal, seria necesario darles igualdad de oportunidades a todos los participantes, lo que se traduce en dinero para publicidad, exposición a medios, derecho a replica en todos los foros y por supuesto que cualquiera independientemente de si tiene un partido político que lo respalde o no pueda postularse, es decir que cualquiera ciudadano pueda ser candidato, tú o yo por ejemplo.
Para que lo anterior funcionara seria necesario hablar de segunda vueltas y sistemas de control estricto.
Sobre todo seria necesario que se requiera a los candidatos el recibir un curso sobre sus atribuciones reales y sus deberes (algo que es indispensable hasta para sacar una licencia de conducir), que declaren sus posturas sobre los diferentes temas que él considera importantes (mismos que puedan ser asequibles por internet y la pagina no dependa de él o de su partido), que el resultado de una auditoria completa en sus finanzas personales (auditoria que sería cotejada cada tres años durante los siguientes veinte años) y por ultimo que se someta al mismo proceso de “certificación de confianza” al que se someten policías (donde se les interrogara con un detector de mentiras sobre sus conexiones con el narcotráfico el crimen organizado y si alguna vez han robado o piensan hacerlo).
Solo de esta forma nuestro país tendrá una democracia en vez de la tontería partidista, tan cara y excesiva que tiene hoy en día. La que sinceramente no encuentro para que sirva aparte de mantener tranquilos (y no mucho) a los mexicanos.
Es triste que nosotros con tanta sed y que en la tienda solo hay papas fritas. Y que nuestro deber ciudadano sea ir y comprar algo que no queremos.
Por Rafael Vargas




En cuanto al curso de atribuciones y deberes… en la primaria le llamaban “clase de civismo”, tambien la tuve en secundaria, creo. Luego la quitaron del programa oficial de la SEP y el año pasado como que les cayó el 20 de su estupidez y la instituyeron de nuevo.
Me laten las ideas que propones… El problema con candidatos y partidos es que están empeñados en una guerra de egos donde parece que lo secundario es la nación.
buenas ideas esas del detector de mentiras, la auditoria semi-vitalicia y los cursos pero…¿quien va a instituirlas? le estas pidiendo al ladron que construya carceles.
pero quien no pide no recibe.(o quizá solo no es escuchado).