S i te dejan poner las manos encima de algo, es más factible que lo compres. No, no me refiero a las novias, aunque reconsiderando se aplica el mismo principio… El chiste es que el tacto compra y está probado científicamente, los clientes que tocan el producto están más inclinados a sacar la cartera (¿Primera regla de los sexys en los bules?).
Soy una víctima del tacto en grado extremo, no es raro, soy hipersensible. He de esperar siempre a que mi café se enfríe antes de beberlo, es raro que coma un helado y casi imposible que pruebe una paleta helada.
También noto esa diferencia en las compras cibernéticas, que nunca hago. Tampoco descargo música o películas y siempre he dicho que se debe a que estoy en contra de la piratería, pero empiezo a considerar que quizá se deba a ésa falta de contacto.
Libros, música y películas… colecciono los tres, pero el dar un click y descargarlos me resulta insaboro… en contraste con la aventura que es salir a buscarlos.
Puedo pasar horas, sin remordimiento alguno, explorando los estantes de una tienda, ya sea el local con todo lo nuevo o el de segunda mano. Mis ojos acarician los títulos, los dedos leen las hojas comprimidas de un libro o los bordes plásticos de cajas de discos. Mi memoria busca y rebusca aquellos ejemplares que me había prometido conseguir.
Decisiones, elecciones, ¿Será mejor ésta recopilación de ZZ Top o aquella de Led Zeppelin? ¿Por fin encontraré “Baba O’Riley” de The Who, quizá “Far away so close” de Wenders? Cada vistazo deja ver una nueva portada, por ahí debe estar algo interesante escondido.
Finalmente surgen opciones, el disco medio interesante pero muy barato o el clásico que siempre debí tener pero nunca me convenció. En una que otra ocasión, esa pequeña joya anhelada a precio de regalo.
Esas jornadas de búsqueda y decisiones son las que la piratería digital realmente ha robado. No es lo mismo seleccionar algo por lo que vas a pagar, que algo gratuito… si es gratis, lo tomas lo usas y si no te gusta, lo tiras. Lo desechable impera, el arte se convierte en kleenex, un placer desechable.
Se pierde un principio tan básico como que todo lo que vale la pena tiene un precio. Dirán que las mejores cosas de la vida son gratis, pero eso es falso… ni siquiera el amor o la amistad son gratuitas, pues requieren de compromiso e integridad. Ese pago, sea el que sea, establece el valor de lo que tenemos.
A veces hay gangas, cierto, pero yo no espero que Keira Knightley llegue un día a mi puerta feliz y ansiosa por que finalmente me encontró -Si ocurre, genial… no me pondré moños-.
Pienso que todas esas pequeñas decisiones, seleccionando un disco o un libro, se hacen mejor inmersos en el ambiente. También creo que todas ellas nos ayudan a definirnos, pues cada decisión nos marca y ayuda a elecciones futuras, pues dan experiencia.
Algo o alguien puede llenarte el ojo, la nariz, el tacto, el oído, el gusto o todo… pero ése objeto de deseo, ¿Es único realmente? No lo será si eres desechable.









El placer de tocar, es algo que el ser humano siente, por tenerlo en las manos y disfrutarlo, una recopilacion de vinilo de Ozzy Osbourne que tienes que sacar con cuidado, limpiarlo, colocarlo en el tocadiscos y poner la abuja para empesar a escucharlo, se me hace mas placentero que darle varios click al raton y escucharlo en la PC….
El hecho de tener los artículos físicos convierte en un ritual el leer, o escuchar música. Por otro lado, cuando escucho una rola de repente me apetece escuchar “X” otra a continuación… con las copias duras hay que cambiar disco, encontrarla ponerla… y volver a empezar con la siguiente canción. Ahí si agradezco la ventaja de lo digital.
Creo que no …
Lo mejor si es gratis, hablar de pagar de otra forma es darle la vuelta para que se acomode a tus ideas.
Lo mejor también es intangible, dile valor, amor, honor, alma, etc.
Hoy no estoy de acuerdo.
Dice Fafahrd: “… cuando escucho una rola de repente me apetece escuchar “X” otra a continuación… con las copias duras hay que cambiar disco, encontrarla ponerla…” Ahi tambien agradesco lo digital, por que puedo ir a cualquier lado y no cargar 3 cajas de huevo con toda mi coleccion de musica, ja ja ja…
Otra desventaja es que tambien nos estamos acostumbrando a no disfrutar a las personas en vivo.. no verlas a los ojos al hablar, ni siquiera escuchar su voz… a veces hablo por msn con mi hermana, que esta justo en el cuarto de al lado.
Vargas!! Mmmmh discipulo descarriado de Heinlein… te he escuchado estar de acuerdo con eso, mas bien ese dia estabas contreras.
Tsukipride: Totalmente de acuerdo, poder llevar en el bolsillo la musicoteca no tiene precio, a mi me tocó el walkman de cassette y era andar cargando cintas en cualquier bolsillo. Aún con las poco conocidas de 120 minutos de capacidad.
Miriam: Ciertamente perdemos esa capacidad de contacto y tratamos de remedar expresiones con emoticones, pero no hay nada como hacer lo que describes, o a veces hasta sentir una mirada o una palmada que te resumen lo que un largo mensaje o email no podría decirte.