U nos años atrás oí a una amiga contar un chiste. El peor de mi vida. Sin gracia, estilo ni final. Diablos, me reí por compromiso –y casi se me caen las muelas de la vergüenza-. En ese entonces pensaba que un chiste era fácil de contar, algo de buena memoria, un poco improvisación y alguien que se riera.
Después de la experiencia catastrófica me pregunte si podía enseñarle a alguien. Me di cuenta que no, lo que creía tan fácil tenía algo más.
Las Partes del Chiste
Lo primero fue desarrollar el concepto de chiste. Un buen chiste tiene introducción –sin albur-, desarrollo y final o conclusión (si, lo sé, el viejo Aristóteles tenía razón). Cada parte tiene una razón y un motivo que cumplir.
En la introducción –que entre más corta mejor (otra vez sin albur)-, suele bastar con aquello de: “se saben él de…”. O “nom´bre este esta mejor”. Muchas veces su función es callar a otros y pedir atención.
El desarrollo, el chiste propiamente dicho, tiene un requerimiento básico: debe recrear con palabras el escenario y los personajes, es decir, hay que convencerse uno mismo de que puede ser la esposa y el esposo, la chacha y la esposa, el sacerdote y la muchacha, el homosexual y el policía, y así. A veces basta con cambiar la entonación, hacer un par de ruidos. En otras palabras, actuar el chiste Para ello no importa si eres bueno para hacerlo o no, lo importante es que dentro de ti recrees las sensaciones de un alguien al que le están pasando las cosas más inesperadas y chistosas de la vida. Por supuesto, a ese alguien, es casi seguro que no le va a gustar. Y allí es donde entra otra circunstancia muy especial del cuentachistes: la capacidad del asombro se sustenta en la burla a si mismo, pues si tu eres los personajes del chiste, tú eres el cornudo, el tonto, el robado, el engañado, y ese larguísmo etcétera que incluye a buena parte de las cosas que avergüenzan al ser humano.
Una vez que hemos conseguido crear un teatro interno, desgajando partes de nosotros mismos para convertirlas en actores, y que hemos dotado de voces, estilos, pensamientos propios a la viejita beata, al cura libidinoso, a la niño precoz, a la adolescente ingenua y provocativa. Tenemos que inventarnos un narrador, una voz “en off”, un personaje que cree y recre las condiciones y ambientes al rededor del chiste: el clima, la carretera, el motel, la yerba del monte, los ruidos de la patrulla, los niños jugando. Este es otro de los puntos centrales, pues tu audiencia pensara en ti como el narrador, y muchas veces tú mismo lo harás. Ese narrador, a mi juicio, debería tener una dosis de picardía, de humor blanco y un deseo por compartir las risas de los demás.
Y aquí es donde comienzo a explicarme porque hay personas que son tan pero tan malas para contar chistes. En el fondo son inflexibles consigo mismas, y creo que también tienen temor a descubrir que pasa si son un poco diferentes. Como dijo el filosofo: si la vida te da la espalda, agarrale las nalgas. Todo tiene dos sentidos, por lo menos dos maneras contradictorias entres si para entender un hecho.
TIPOS DE CHISTES
Conecto eso con la tipología de los chistes. Es decir con una clasificación que tendría mucho de Freud, pero dejemos a ese señor tan obsesionado con el sexo. Los chistes revelan las áreas grises de la moral pública. Nos reímos de aquello que tememos o despreciamos (quizá en el fondo es lo mismo). Nadie quisiera ser el “joto” de los chistes, ni “el gangoso” o la “puta”, pero al contar los chistes liberamos la presión que sentimos dentro de nosotros. Nos reímos, por lo menos en México, de lo que se prohíbe a la mayoría, y como el desarrollo psicosexual en nuestra sociedad no es considerado importante y se problemático, pues nos reímos de aquellos que si se atreven, y que rompen con las reglas sociales: la adúltera, la promiscua, la mujer sexualmente activa, y larguísimo etc.
Además de la prohibición de la sexualidad, también tenemos como objeto de burla y chistes, a las escalas más bajas de la pirámide social: el inmigrante, el campesino, el tonto. Si nos detenemos a pensar un poco en ello, nos daremos cuenta de como se ve la sociedad a si misma y que es lo que más teme. En nuestro país, un clásico, es el chiste del gangoso, ese personaje que nadie comprende ¿entienden?
Otra categoría de chistes -una de mis preferidas- es la de los juegos de palabras. Recompone el sentido original y muchas veces aburrido y predecible de una frase o una situación hecha.
Los chistes también tienen un sentido de burla y enojo, de coraje y desquite con el poderoso, con quien utiliza las herramientas sociales para complacerse así mismo, como un pequeño orangután, olvidando a los otros simios del zoológico: nosotros. En México, el chiste político no solo es una gran cantera de risas. Si tienes buena memoria veras como hay ciertos chistes que se reciclan y vuelven una y otra vez (¿será porqué los políticos no cambia?). Como sociedad, nos sirven para retratar la intimidad del poder, esa que nos quiere intimidar y sobajar, rebajar como ciudadanos y convertirnos en súbitos de a pie.
Los chistes, la sexualidad y la creatividad, para mi están relacionados, los chistes nos cuestionan quienes somos; la sexualidad, es lo prohibido; y la creatividad, lo que podemos hacer si rompemos nuestras propias barreras. Bueno, esa es una visión mística del chiste (quien dijo que no se puede llegar a Dios a través de la risa –por cierto la idea no es mía, sino de un filosofo del que no recuerdo el nombre).
El final, la parte más importante. Pueden contar un mal chiste y salvarlo al final; empezar mal un chiste y recuperarte a medio camino; pero si fallas al final, pierdes todo, y te ganas un abucheo de tu público. Lo más común es olvidar la conclusión, muchos chistes causan gracia por el final inesperado, que se resume en una frase jocosa que cierre el circuito del chiste. Y lo peor es cuando tratan de explicar el chiste.
Mucho de la gracia del chiste reside en proporcionar pistas de lo que sucederá en el chiste pero a la vez ocultando la información usando los detalles, las situaciones y a los personajes secundarios para ello.
Otro de los tipos de chistes tienen como base usar frases conocidas o lugares comunes dándoles otro sentido.
En fin, contar un chiste es un acto de valor, una burla hacia uno mismo y hacia alguien, pero lo más importante es tener en la memoria el principio y el final del chiste. Con eso puedes armar toda la historia.
PD por cierto prohibido arruinar los chistes de los demás, contando antes el final.












En alguna otra parte lei que un chiste se estructura en tres partes, un preámbulo, donde se crea una situación común y dentro del mundo ordinario (dos putas llegan a un bar, un pingüino y un león platican en la selva, etc), un desarrollo, donde se plantea el microcosmos de la historia del chiste y un final, el final rompe toda la estructura antes creada de manera sorpresiva y provocando una carcajada.
Mircea Eliade dacia que los chistes son en si mismos un acto mágico, porque rompen la realidad cotidiana, en elaboraciones posteriores el señor argumenta que Merlín (ni idea de donde sacó el dato) terminaba todos sus hechizos con una carcajada, porque asi le era más sencillo reestructurar la realidad.
este son dos borrachos que ivan caminado por una calle oscura derrepenten ven algo en el suelo y era Cacaaaa un borracho le dice al otro es chocolate el otro le dice no es Caca asi siguieron descutiendo hasta que decidieron hacer una prueba el que decia que era caca se agacha e come un poco y dice si es CACA el otro se agacha y prueba un poco y dice si es chocolate asi estuvieron probando hasta que ya ke daba poco y el que decia que era chocolate se agacha y toma el ultiomo concho que avia y dice oooo si es caca y le dice ufffffffffff feliz mente que no lo emos pisado
en un salon de clases dice la maestra el k me diga en k trabaja su papa le pongo un 10 juan digo mi papa es dueño de una makiladora muy bien juanito un 10 dice pablo mi papa es dueño de un restaurante de 5 estrellas muy bien pablito dice pepito mi papa se prostitutye es puto y luego en el recreo le preguntan sus compañeros k si de verdad su papa era puto y se prostituya y dijo pepito no es k me dio verguenza decir k era jugador de las chivas
jajjajajajjajaja
este artículo se esta convirtiendo en el zombie mas surrealista de esta ramal del multiverso…
un pollito respiraba por el trasero se sento y se ahogó
una abuelita y su nieta estaban paseando entonces la abuelita le regala unos caramelos se iba a comer uno y seb le callo entonces la abuelita le dice las cosas del suelo no se recogen bueno dijo la nieta entonces la abuela siguio caminando con la nieta y en el pizo abia un ollo y la abuelita se callo le dijo a la nieta ayudame no abuelita tu me dijiste que las cosas del suelo no se recogen
jajajaja te odio
Gracias, también te odio