Consumismo rollo

Consumismo rolloConsumismo rolloConsumismo rolloConsumismo rolloConsumismo rolloConsumismo rollo

H ola lectores.

¿Cómo les va hoy en esta hipercompleja red de causalidad en la que vivimos?  Ojalá que bimariposaen.

En este mundo matraca y globalizado los científicos ambientales nos han pintado una imagen muy clara de cómo los elementos no respetan fronteras. También la última crisis financiera dejó ver nítidamente que la falta de derechos laborales en China, la pobreza en India o la codicia en Estados Unidos nos pega a todos. Que nos afectamos los unos a los otros, conciente o inconcientemente ya se sabía, pero quizá no tan claro a qué nivel.

Las reacciones de la gente a cosas como el cambio climático son de lo más diversas, hay alarmistas, entusiastas, incrédulos, cínicos, etc. Personalmente siempre he tenido problemas para entender a las personas que piensan que sus acciones no tienen consecuencias. ¿Cómo se puede ir por la vida pensando que se es un ente aislado? Esta creencia de que lo que hacemos no sirve para nada o de que no hay manera de cambiar las cosas, este pesimismo, es mitad perezoso y mitad desinformado.

Ok, de acuerdo, muchas veces nuestro campo de acción es muy limitado, pero así tomemos muchas o pocas decisiones vale la pena tomarlas bien. ¿No es simplemente natural revisar cuál es nuestro estilo de vida y qué consecuencias tiene en el mundo? Vamos viendo. ¿Cuáles son esas decisiones que tomamos día con día y que van impactando la realidad? Yo diría que todas. Pero en este pequeño articulillo no me complicaré la vida filosófica, (para eso tenemos a Norbert). Voy a irme por la fácil, hablemos nada más de dinero. Una cosa es clara, cada peso que te gastas va a dar a la bolsa de alguien más. Cada vez que compras algo estás apoyando a una empresa. Cada empresa tiene una serie de políticas de calidad, ambientales, laborales, publicitarias, etc. ¿Sigue pareciendo poco?

Como consumidores tenemos un gran impacto en el modo en el que se desarrolla el mercado y cómo éste afecta a las personas y al medio ambiente. A primera vista parece engorroso estar pensando todo el tiempo de dónde viene esto, cómo se produce, en qué condiciones trabajan los empleados, qué repercusiones ambientales tiene. De acuerdo, se necesita un entusiasmo a prueba de balas, pero afortunadamente hay gente aún más entusiasta que se dedica a hacer estudios al respecto y publicarlos. Gente que inventa certificaciones positivas y gente que las audita. La verdad es que no la tenemos tan difícil para informarnos. Muchas veces basta con revisar la etiqueta de algo, ¿está hecho en México o en China? ¿Qué tanto se tuvo que transportar mi yogurt para llegar a la tienda? Las cosas menos procesadas obviamente necesitaron menos energía para producirse, etc.

super

Quiero aclarar que no se trata de hacer los grandes sacrificios, si a duras penas le das de comer a tu familia obviamente nadie espera que pagues más por tomates orgánicos. Y también hay veces que simplemente no hay opciones. Recuerdo una vez que peiné un centro comercial en Phoenix de arriba a abajo buscando unos tenis para correr que no estuvieran hechos en China y simplemente no los encontré. Pero no hay que rasgarse las vestiduras, esto es poco a poco y aún las pequeñas cosas cuentan.

Cambiar los hábitos de consumo de un día para otro no funciona, pero se puede ser tan veloz como amplia nuestra conciencia y tan efectivo como el tiempo que le dedicamos al análisis. Eso sí, ¡entre más somos mejor se pone! Ya hasta tenemos un segmento de mercado bien definido, ¡existimos para los mercadólogos! Este segmento se llama LOHAS por sus siglas en inglés Lifestyles of Health and Sustainability y significa Estilo de vida de salud y sustentabilidad. Se trata de productos con bajo impacto ambiental, normalmente de comercio justo, locales, de buena calidad y van desde botas de montaña hasta kiwis. Para que este consumo responsable pase al mainstream, o sea, a ser parte corriente de nuestra vida cotidiana, se necesita una masa crítica de personas. ¿Qué dicen? ¿Se apuntan?

Tags: , , , , , , , , , ,

Mezcle una taza de activismo (orgánico), otra de contemplación. Cuatro huevos de ave migratoria, una cucharada de curiosidad y otra de imaginación. Horneé veintiocho años.

3 Responses to “Consumismo rollo” Subscribe

  1. Fafahrd 9 septiembre, 2009 at 10:36 am #

    Mmmmh ultimamente hago despensa en el tianguis cada dormingo, se que no son productos hidropónicos, pero siento que ayudo a alguien, a diferencia de comprar en el súper. Igual voy a la carnicería y a pequeños comercios, la diferencia de precio influye, pero es secundaria.
    No me sumo del todo Tatiana… pero ya hago algunas cosas.

    • Tatiana Tagle 12 septiembre, 2009 at 7:41 am #

      Fafahrd, ciertamente es MUY IMPORTANTE cuidar los pequeños negocios, porque el día que sólo queden Walmarts y Oxxos en Guadalajara los pequeños productores se las van a ver negras para poder vender. Esto significa que muchos negocios familiares van a tronar y también que vamos a perder diversidad en el mercado.

      Y las verduras del tianguis son locales, lo cual está muy bien para la huella de CO2. Nada más no confundas vegetales orgánicos con hidropónicos, no son lo mismo. Los cultivos orgánicos no utilizan químico alguno en su proceso, “old school” pues, y son los que tienen el menor impacto ambiental, incluyendo tu salud.

      • arbolrojo 22 septiembre, 2009 at 10:35 am #

        Lo complicado de ser conciente es el serlo 24 horas, no solo cuando estas en el templo.

        J.

Leave a Reply