¿Cuántas Brujas Conoces?

¿Cuántas Brujas Conoces?¿Cuántas Brujas Conoces?

Octubre marca el comienzo del fin. El año se apresta a morir, se ha vuelto viejo y decrépito, ya casi es el anciano que dibujan en la noche de año nuevo. En este mes las tradiciones europeas celebran la noche de las brujas, el día en que los encantamientos surten efecto, las maldiciones se vuelven eternas (o hasta que el príncipe rescate a la doncella, pues toda maldición debe tener una excepción), los seres sombríos salen de sus escondrijos, los diablillos aparecen por entre las tapias de los cementerios y casonas abandonadas. Los celtas, que en eso de adorar la noche eran mucho más aventajados que sus discípulos romanos y cristianos, concebían esta fecha como el momento en que las puertas del mundo de abajo se abrían y el rey de tal dominio aprovechaba para visitar nuestro mundo. Es el momento para que los valientes prueben su suerte e intenten “robar” los tesoros subterráneos.

3305486744_325e44fa7a

En nuestro país, el día de muertos, que comienza con el amanecer que termina esa noche. Algún día, leyendo sobre nuestros viejos, me tope con la pregunta: ¿Cuándo comienza el día para los mesoamericanos? ¿con el amanecer, cómo nosotros, o al atardecer? Pregunta no sin importancia para entender sus cálculos astronómicos-astrológicos. Y que me lleva a preguntar si la fiesta dulzona, infantil y sin sentido, del Hallowen, no será en el fondo una tradición manoseada pero que presenta un símbolo muy parecido. Nuestros abuelos celebraban el retorno de sus muertos (en algunas tradiciones lo hacían durante siete años, en otras menos y en algunas eso ya no existe), con los que compartían el pan y la bebida. Es el momento de emborracharse, de perder el sentido… habitual, el de lo cotidiano y permitir a nuestro ser caer en el dolor de la perdida, en el recuerdo que mata, en el corazón desfallecido. Es el momento de morir, la hora de iniciar el descenso hasta la habitación profunda donde duermen nuestros “demonios”, las sombras de lo que no hicimos y nos traicionamos a nosotros mismos (la conciencia lunar) ; o bien, lo que si hicimos y que doblego a nuestro espíritu ante lo exterior (la conciencia solar); este es el momento de recordar, de devolver los pasos y con la mirada aceptar que el mundo que vemos se crea con nuestra mirada, y que mientras esa mirada no sea bondadosa como la de un bebé, pura como la de un niño,  valiente como la de un joven, sabia como la de un anciano, mucho habrá que hacer para convertirnos en lo que en el fondo ya somos.

3304658685_4190da8a7f

Y para ello hay que celebrar a las brujas, con sus escobas y narices enormes, símbolos del poder ambivalente que poseen, pues son astutas como planta de ponzoña y fuertes como un ogro. Ellas representan el lado oscuro, vengativo, destructor de la figura materna. Pues así como en los cuentos hay vírgenes y doncellas, también hay madrastras que reptan junto al oído1. Quizá lo más sabio sea reconocer en nosotros y en nuestro entorno social, el deseo de venganza, de destrucción, la ira sin razón que escapa a la lógica y construye castillos donde somos nuestro propio carcelero. Habrá que reconocer que todos somos un poco brujas, un poco doncellas, un tanto magos negros,  enanos deformes que construyen maravillas para atrapar hadas y ondinas.

Este mes te invitamos a mirarte en el espejo negro de la otra conciencia2, contemplar lo que no eres, aquello que te perturba y te enoja, aquellos a quienes quisieras hervir en perol y comer –destruyéndolos-, lo que te provoca un gran miedo, uno que agita tripas, uno que te trae nauseas, pues en todo ello, hay un poco de ti, tal vez un trozo insignificante, minúsculo y reducido, pequeño como un hombre de galleta que es escapa corriendo y deja a su hacedor. Tal vez sea hora de comenzar a contemplar como nuestra ira, envidia, frustración, enojo, racismo, pereza, gula se convierten en parte integral de nuestro mundo y lo construyen, generando una barrera invisible entre nosotros y lo que deseamos: paz y armonía para disfrutar la vida y lo que en ella hacemos.

1 La madre de Hamlet envenena a su esposo de esa manera.

2 Referencia al viejo dios Tezcatlipoca, patrono de los hechiceros.

Tags: , , , , , ,

Lector curioso, amigo de las bromas y dueño de un humor rampante y ácido. Coleccionista de anécdotas de ingenio, crimen y locura, que son el ingrediente para el éxito de toda la comedia humana. En sus ratos libres es editor de extravía, responsable de las moscas a las que llamamos acentos y puntos, y padre de cuatro niños.

7 Responses to “¿Cuántas Brujas Conoces?” Subscribe

  1. Oxido de leche 8 octubre, 2009 at 2:45 am #

    3st0 3s de Batman :|

    • arbolrojo 8 octubre, 2009 at 9:56 am #

      Iguanas ranas
      aca nomas la clica
      no placa

    • Adolfo Tavizón 8 octubre, 2009 at 4:53 pm #

      Posible traducción: Esto es de Batman

  2. Fafahrd 8 octubre, 2009 at 11:16 am #

    Brujas… un buen, más de las que ellas mismas se han dado cuenta ¿Influye que tanto se las conoce tambien? Jejejejeje

    Let’s Twist on the Dawn

  3. Aisling 12 octubre, 2009 at 11:45 am #

    Ah, caray… ¿Macbeth tenía madre? Al menos, no en Shakespeare… A menos que te refieras a HAMLET… donde por cierto la mamá no fue autora material.

    • arbolrojo 12 octubre, 2009 at 4:01 pm #

      Aisling, tienes toda la razón, la es Hamlet, principe de Dinamarca. Supongo que mi preferencia por las brujas y la batalla de los árboles, es notoria. Creo que Macbeth si tenía madre, aunque pareciese lo contrario.
      J.

  4. Fafahrd 13 octubre, 2009 at 10:56 am #

    Supongo que no surgió por generación instantánea, al mernos en el universo donde radica…

Leave a Reply