Consumismo Rollo 2

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skyline_new_york_cityLa semana pasada estuve en el Gabacho. Tenía un montón sin ir para allá y algunas cosas que había olvidado me volvieron a sorprender.

Por ejemplo, mi familia y yo desayunamos durante una semana en tres diferentes restaurantes en el área del hotel. De estos tres restaurantes, dos nos sirvieron el desayuno en platos y vasos deshechables aún cuando aclaramos que nos íbamos a quedar a comer ahí. Ésta pequeña muestra me revela toda una mentalidad, (no creo que encontramos con los únicos dos locales desperdiciados de Nueva York).

Me aclara cómo le hacen los gringos para consumir con esa voracidad. Alguna vez leí que si todos consumiéramos al ritmo de los estadounidenses necesitaríamos los recursos de cinco planetas tierra. Qué miedito.

Tengo un ejemplo paradójico. Phoenix se precia de ser una de las ciudades más ecologistas de EEUU. Tampoco es que la competecia esté reñida, pero de verdad el gobierno de Arizona se ha puesto las pilas o mejor dicho, las celdas solares. Esto tiene mucho sentido porque la ciudad ve como dos nubes al año. Qué bonito la energía limpia. Pero ¿para qué la usan? No me lo van a creer, pero uno de los negocios más prolíficos de la zona árida es el salón de bronceado. Sí, la gente del desierto va y paga para que le presten una cama de bronceado. Esto es el equivalente de venderle hielo a los esquimales, me cae.

Todo esto me hace pensar en que no basta ni es indispensable tener un gobierno organizado que se ocupe de proveer una infraestructura eficiente. Sé que mis ejemplos están muy gringos, pero estos cuates son ahora el modelo mundialmente más extendido de hacer negocio y de consumir y no están tan lejos de la realidad mexicana. Si nosotros no tenemos ese promedio de consumo es sólo gracias a los millones de pobres en el país que al día sólo comen tortillas y frijoles. De la clase media urbana para arriba, la foto no es tan distinta.

En el artículo pasado presenté algunos de mis puntos sobre consumo responsable1, pero ahora hablemos del no consumo, de las bondades de una vida sencilla. Ya el Dalai Lama una vez dijo: “Tenemos casas más grandes, pero familias más pequeñas, más comodidades pero menos tiempo, más títulos pero menos sentido común”… ¿Suena conocido?

No sé si es sólo mi impresión, pero percibo que cada vez más ir-de-compras es una actividad celebrada y compartida como pasatiempo. Chicas se justifican unas a otras la compra del par de zapatos no. 45. (¿Pues cuántas piernas tienen?). Ahora que me iba de vacaciones más de dos personas me dijeron “Ah, Nueva York, vas-de-compras, ¿verdad?”. Perdónenme, pero qué hueva. ¿Es que no hay algo mejor qué hacer con nuestro tiempo y dinero?

No estoy en contra de las cosas nuevas ni de las cosas bonitas, estoy en contra del desperdicio de recursos, de esta cadena de consumo lineal en un planeta finito. Mucho de esto es sólo por pereza o falta de sentido común. (¿Qué no es más barato lavar trastes que tirarlos a la basura, caminar que manejar a la tiendita?) Otro poco es por malos hábitos como la insatisfacción, que nos hace tener las casas llenas de tiliches que acumulan polvo, perder el tiempo en cosas en vez de invertirlo en personas, llenar vacíos con humo, tardes con viedeojuegos y necesitar media hora diaria para maquillar a la bruja en la mañana.

Vivir una vida voluntariamente sencilla no es una reacción nueva a los problemas del mundo globalizado. Desde que hay historia hay ascetas en todas las culturas. También siempre ha habido gente normal que vive dentro de la sociedad de manera más frugal que el resto, renunciando a bienes y servicios que no encuentra necesarios. Nuestros contemporáneos son llamados lovos2. Muchos claman haber dejado el auto, la tele, el internet, los juegos, la ropa de moda, la comida rápida, etc. También claman tener menos estrés, un cuerpo más saludable, una vida interna más rica, más energías para ayudar a los demás, para involucrarse activamente en la sociedad, para crear y compartir.

Puesto así ya no suena como sacrificio, o qué piensan ustedes?

¿Les cuento un último dato curioso? Aquí los austriacos están de lo más orgullosos porque por fin Viena le tumbó a Zurich el puesto de la ciudad más vivible del mundo3. Pero el otro día salió en el periódico4, que estos chabacanos, ¡no se ríen en promedio ni una vez al día! Les digo, la insatisfacción es sólo un mal hábito.

1 Ver otros artículos de Tatiana Tagle, N.E.

2 LOVOS por sus siglas en inglés Life of voluntary simplicity, vida de simplicidad voluntaria.

3 Aquí la página en inglés: http://www.citymayors.com/features/quality_survey.html

4 Aquí el artículo en alemán: http://www.kleinezeitung.at/nachrichten/chronik/2087470/mehrheit-oesterreicher-lacht-nur-selten.story

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Mezcle una taza de activismo (orgánico), otra de contemplación. Cuatro huevos de ave migratoria, una cucharada de curiosidad y otra de imaginación. Horneé veintiocho años.

3 Responses to “Consumismo Rollo 2” Subscribe

  1. Fafahrd 12 octubre, 2009 at 11:18 am #

    Me late la idea de una vida sencilla, o que al menos vigila el consumo de recursos. No me late tanto como para renunciar a muchas cosas que dices y algunas de las que mencionas me parecen cuestionables -la tarde de videojuegos, por ejemplo, que he tenido algunas excelentes compartiendo con los amigos ya sea presentes u online-.
    Tampoco renunciaría a internet o la TV, pero al menos tengo el sentido común suficiente para apagar siempre las dos cuando en realidad no estoy haciendo nada, entonces tomo un libro o hago cualquier otra cosa.
    Vamos, a lo que voy es que no hay necesidad de renunciar a la vida cotidiana, siempre que no se renuncie a uno mismo por estar en la cotidianeidad.
    Ni asceta, ni consumista, equilibrio.

    • Tatiana Tagle 15 octubre, 2009 at 10:14 am #

      Hola Fafahrd! Gracias por comentar.

      Es difícil eso de definir el equilibrio, porque todo depende de los puntos de referencia que tomes. Por ejemplo eso de cuántos planetas necesita tu estilo de vida está cañón, creo que tendríamos que consumir como un boliviano promedio para que pudiéramos vivir todos iguales en el planeta tierra a largo plazo. Eso sobre los recursos. Estoy de acuerdo en lo que dices, que no hay que renunciar a uno mismo. No se trata de no tener cosas, se trata de que las cosas no te tengan a ti.

      En lo que respecta a servicios y diversiones yo, te cuento, a lo último que voy a renunciar es a internet. Como discutía con Adolfo en su artículo sobre periódicos, creo que es la mejor fuente de información. A parte es mi comunicación con familia y amigos. Sólo mencioné lo que algunos LOVOS hacen, no lo estoy exactamente recomendando, quisiera sólo invitar a la reflexión. Y los pasatiempos son una muy personal decisión. El sentido que le dés a tu vida define a qué dedicas tu tiempo.

  2. Fafahrd 15 octubre, 2009 at 10:29 am #

    Me encanta tu frase de “no se trata de tener cosas, se trata de que las cosas no te tengan a ti”.
    También tienes razón en que el equilibrio depende de los parámetros. A veces me siento un tanto saturado de la prensa medioambiental-apocalíptica, pues toy justo en el canal por donde pasa, pero sí soy consciente de que vamos mal y si me late poner mi grano de arena.
    Hace tiempo leí en algún lado que a los humanos no renunciamos a cosas que nos hacen daño pero nos dan algo, como los coches o el tabaco… pero si lo cambian por algo inocuo si no sacrifican.
    Creo que esa es la clave e incluso lo crítico de mi comentario anterior, muchos no estamos dispuestos a sacrificar (se que no es tu caso) nada aún, por el bien del planeta.

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