Viaje Adentro para Ir Afuera

H ace unos años escuchaba los ensayos de un grupo de rock sentado en un sofá, con una chela en una mano y un cigarrillo en la otra. El sitio era enorme, una mansión en la mejor zona de la ciudad y los chavos andaban medio idos entre música y sustancias, tocando intensos y medio recordando a sus gurúes e influencias, seguros de sí mismos e 270772170_7d59a3e04cilusionados con la grabación de su demo y su próxima presentación en un bar –años más tarde fueron nombrados por un periódico como el peor grupo de los 90 en Guadalajara-.

Uno de ellos hablaba de “La Cortina”, entre rola y rola, que según él dividía lo que el común de la gente llamaba “la realidad”, de otro vasto universo. Yo dudaba si se refería al “Muro”, en alusión a Pink Floyd, pero él se tomó un largo rato en explicarme que no –le costaba trabajo hablar con lo que fuera que circulaba en sus venas-.

Por lo que recuerdo, la “Cortina” se refería a los espacios mas allá de la realidad donde están los seres mitológicos o de historias de terror; el llamado plano astral. Este sería un mundo paralelo a éste. El “Muro”, tal como los cuatro evangelistas de Pink Floyd promulgaban, sería la barrera entre el universo interno de una persona y la realidad.

Sí, esto es un artículo acerca de una charla de borrachos. Bueno, no tanto en realidad dado que la recuerdo en retrospectiva y después la asocie con ideas sobrias lo que éste roquero alegaba.

No creo que él me hablara de lo que veía mientras estaba “ido”, el hadita verde del laudano y esas ondas, aunque teóricamente los alucinógenos pueden ayudarte a ver ese mundo paralelo más allá de la cortina. Sin embargo esas mismas sustancias se emplearon para la exploración del inconsciente.

A finales de los cincuenta Timothy Leary y otros científicos solicitaron estudiantes de la Universidad en la que 2414427669_45deaeb75btrabajaba para experimentar con el LSD. La idea era emplear la sustancia como terapia para personas con desórdenes mentales o incluso sólo para el autoconocimiento.

Años más tarde el protagonista de la ópera rock “Tommy”, de The Who, un chico ciego y sordomudo, recupera los sentidos tras un tratamiento de LSD que le da una bruja.

A los estudiantes les encantó la experiencia, uno que otro eran químicos y fueron capaces de replicar la sustancia, misma que empezaron a vender por todo California. El mismo Leary se convirtió en un gurú de la expansión de la conciencia, aún cuando ya se había calificado al LSD de droga.

El caso es que la droga ayudó a los jóvenes a pasar por encima del “Muro” –iban hacia dentro-, no tanto de la “cortina”… aunque algunos alegaban visitar a otras razas en el espacio. ¿Entonces sería lo mismo ir hacia fuera que hacía dentro?

-Mamá… ¡Hay duendes en la ventana! ¡Mira!

-Ahí no hay nada, cariño, los duendes solo viven en tu cabeza.

Gracias a la psicología y psiquiatría nadie duda de que tenemos un «universo interior», al menos el pensamiento y una tremenda imaginación, sin embargo sólo los brujos, gurúes, chamanes y demás creen en ese otro «espacio paralelo», el “Otro Lado” de la cortina.

Pero hay algo que me parece lógico. Si viajando hacia dentro, como se hacía con los alucinógenos, se llega afuera, entonces es obvio que ya estamos en ése otro lado y que se vincula directamente con nuestro interior.

De la forma en que nuestro cuerpo percibe la realidad a través de los cinco sentidos ¿Habrá otros “sentidos” que nos permitan captar ése “otro lado”?3474255368_768817383c

PD. El autor escribió este choro en público y en su chamba para certificar que estaba sobrio al escribirlo ¡Salut!.

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Místico estudiante amante de lo desconocido»... así empezaba la reseña de mi anuario, básicamente sigo en las mismas 20 años después. Periodista, escritor, caricaturista, gotchero, amigo y alborotador

3 Responses to “Viaje Adentro para Ir Afuera” Subscribe

  1. Aisling 25 noviembre, 2009 at 11:27 pm #

    Me había quedado con ganas de comentar esto… ahorita aprovecho un poco de tiempo.

    Alguna vez leí una teoría rara que hablaba de un “mundo paralelo” al que se podía llegar en tales más cuales circunstancias. Pero lo que estaba al otro lado no era nada lindo (por ahí recuerdo haber hecho constar la experiencia en uno de mis diarios… yo tenía unos doce o trece años) y lo más peligroso era dejarlo llegar. Recuerdo que me daba tanto miedo pensar en ello que evitaba quedarme sola en lugares oscuros; no sabía nada de expansores de la mente o similares.

    La reflexión que uno de los personajes de la novela Watership Down (conejitos) hace al respecto se parece mucho a este artículo: ¿De veras – dice – crees que estamos AQUÍ?

    • Adolfo Tavizón 26 noviembre, 2009 at 6:29 pm #

      Gracias!!! y esto fue mas educativo que los dos semestres de español que lleve en la prepa

  2. Fafahrd 26 noviembre, 2009 at 11:06 am #

    La cosa con estos espacios es distinguir cuales son las propias pesadillas y cuales son realmente “otro espacio”. De teorías tenemos el plano astral y los planos paralelos… la diferencia entre ellos, creo entender, es que el astral es un plano espiritual y exadimensional, mientras que los otros son simplemente todas las otras posibilidades.
    Estoy de acuerdo con el personaje que mencionas, aunque es evidente que estamos, mas bien las duda es si sólo estamos aqui, o como seres multidimensionales estamos en otros lados que nuestro consciente ignora o no distingue.

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