Chaplin Resurge

Un internauta de Essex, en el Reino Unido, que navegaba por eBay decidió comprar una lata antigua de las que se usan para guardar rollos de película. Pagó poco más de 3,5 euros (casi 70 pesotes mexicanos). En su interior, para su sorpresa, encontró una bobina de negativos titulada “Charlie Chaplin in Zepped”, informa el diario británico The Guardian. Lo curioso es que nadie, ni siquiera los biografos más serios del comediante, tenían noticias de esa filmación.
El corto “comienza con Chaplin y luego se convierte e un paisaje onírico. Se ve un bombardeo con un zepelín y a Chaplin tomándole el pelo. En aquella época el zepelín era un instrumento de terror”, señala Morace Park, el nuevo dueño del Chaplin desconocido.
La conclusión de algunos expertos es que el filme, un rollo de película de nitrato en 35 milímetros, pertenecía a la propaganda para la I Guerra Mundial. Su objetivo sería prevenir el miedo a un ataque aéreo, como los que había lanzado Alemania sobre Reino Unido en 1915.
Borges Renace
Acaban de recuperar un cuento de José Luis Borges, escrito a cuatro manos con Luisa Mercedes Levinson (1904-1988). Aquel relato se publicó en Argentina en 1955 en un volumen de 76 páginas al que daba título y que incluía otros dos cuentos de cada uno de los autores (La escritura del Dios y El fin, de Borges, y El doctor Sotiropoulos y El abra, de Levinson). Una vez agotado, nunca volvió a reeditarse.
Valenzuela no recuerda la fecha exacta de escritura del relato, pero, dice, tuvo que ser pasado 1946. Aquel año, Borges -que ya había publicado El jardín de los senderos que se bifurcan (1941) y Ficciones (1944)- fue destituido por el Gobierno de Perón de su puesto en la biblioteca municipal del barrio bonaerense de Almagro: “Como no podían quitarle la categoría de funcionario, lo degradaron a inspector de aves de corral”, cuenta Valenzuela. “A veces también se organizaban conferencias suyas en casas de amigos para completar el sueldo”.

De muchas de aquellas reuniones salieron proyectos de colaboración como el que dio lugar a La hermana de Eloísa, un cuento de 22 páginas que relata en primera persona la peripecia de un arquitecto que recibe el encargo de construir un chalet para la familia de una antigua casi novia, el amor que “mató parte de su juventud” y a la que lleva 15 años sin ver. “Ejerció un poder sobre mí y sobre todos los muchachos que la frecuentábamos”, dice el protagonista. “No sé si será inteligente, pero había en ella una especie de resplandor que hacía perdurar los gestos cotidianos. Tenía esa seguridad que da la belleza”. Tras una serie de kafkianas conversaciones con el padre de Eloísa, el narrador descubrirá el turbio origen del dinero destinado a sufragar el proyecto.
El año en que se publicó La hermana de Eloísa supuso la salida final de Borges del túnel del ostracismo y, paradójicamente, su entrada casi definitiva en el de la ceguera. Le dieron a la vez, lo dijo él mismo, “los libros y la noche”. En octubre fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. “Borges se quejó de que había ratones”, recuerda Luisa Valenzuela, “y mi madre le regaló un gato al que él llamó Asurbanipal, por aquel rey asirio tan lector. Un día el animal quedó atrapado en una claraboya y Borges llamó a los bomberos. Eso le hizo feliz porque siempre había temido que los llamaría por un incendio en la biblioteca. Es la obsesión que usó Umberto Eco en El nombre de la rosa”.
A modo de conclusión, apresurada, pequeña, casual,; me pregunto si existe el destino, y si éste tiene propósitos para con la especie humana. Quizá todo sea obra de la casualidad, del azar, de lo incierto ¿quién sabe?
Ah y por cierto ambas informaciones fueron tomadas del Periódico el País mismo día, el 06/11/2009.










Siempre he tenido ese alucine de, en algún bazaar, venta de cochera o demas demas encontrarme un Dali perdido, algun viejo manuscrito… o cualquiera de esas pequeñas fortunas que el mundo ignora que aun existen. No importa que sean de quien no te gusté… una vuelta a Christie’s o Sotheby’s y es un boleto del Melate gratuito….