La televisión suiza rompe un tabú al dar voz a un joven suicida
El suicido es un fenómeno notable en algunas de las economías más desarrolladas del mundo. Rara vez hay ocasión de diseccionar y comprender las motivaciones que llevan a un chico sin problemas físicos y criado en una familia de clase media a buscar la muerte. Ese el territorio que explora Tabú, un documental de la joven realizadora Orane Burri.
Según las teorías de S. Freud, en la psique humana hay dos poderosas fuerzas enfrentadas: Eros y Tanathos. Lo que crea y lo que destruye. Podríamos argumentar mucho a favor y en contra de dividir el mundo en dos (y con esto estoy simplificando demasiado al creador de la psiquíatria).
Pero lo cierto es que tarde o temprano tendremos que enfrentar con lo que significa estas dos fuerzas para nosotros. En Extravia hemos venido discutiendo sobre la pornografía, asunto que para mí, en el fondo es la discusión sobre la energía de la vida (libido en su versión psíquica), y ahora te invito a que contemples el otro extremo, el de la disolución, y que al contemplar a ambos, nos convirtamos a nosotros mismos en una reflexión de luz, pues si ambos funcionan un poco como la energía eléctrica, nos estaremos conviertiendo en fuerza y corriente, en algo misterioso que mueve el entorno a bailar en su propia danza.
La Película
La película ha causado sensación al trasmitirse en la televisión estatal, polarizando a la opinión pública entre los partidarios y detractores de mostrar los mecanismos que llevaron al suicidio al joven Thomas, de 22 años.
Lo más perturbador es que el documental fue grabado durante siete meses por el suicida. Thomas se filma a sí mismo argumentando sobre sus razones, las que le llevarán al final, a quitarse la vida de un disparo.
Thomas vivía en el seno de una familia de clase media. Con intereses artísticos y creativos, Thomas conoció a Orane Burri, quien editaria el documental y que entonces tenía entonces 17 años. La cineasta se convierte entonces en objeto de deseo y detonante de una situación explosiva al resistirse a los avances del joven. Ella misma aclara que la secuencia final, donde Thomas se dispara, no se insertó en la cinta, pero que podría haberse hecho.
La madre de Thomas, quien le encontró muerto al regreso de sus vacaciones, entregó las cintas de vídeo a Orane Burri para su edición. Según comentó la documentalista, “el proyecto de Tabú nació como una expiación de culpa”, al no haber sabido ver los síntomas que llevaron a la muerte de Thomas.
En Suiza, la asistencia al suicidio está despenalizada y dos organizaciones auxilian a enfermos terminales, muchos extranjeros, que acuden a ellas a morir. Pero el de Thomas, un chico sano, es otro debate. Según se cita, la psicóloga Maya Perret afirmó: “en Suiza se suicida un adolescente cada 72 horas”.
Quizá la muerte no sea el final, quizá el final no sea sino el principio, pero ¿porqué adelantarlo?
Respuesta a mi mismo
No sé tú, lector pero a veces creo que sobrepaso con demasiada fácilidad los límites del ensayo, y pareciera que trato de contaminar al universo con mis ideas. Mis argumentos tienen mucho de apresurados. Te agradecería que los sometieses a la artillería certera de tu crítica.
La nota es de: RODRIGO CARRIZO – Ginebra – 16/10/2009, y apareció en el diario el País:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Suiza/rompe/tabu/dar/voz/joven/suicida/elpepusoc/20091016elpepisoc_8/Tes











Información Bitacoras.com…
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Wow!!! El suicidio es un tema más fuerte… o tabú, que la pornografía. Hay situaciones en las que puedo entender que alguien desee acabar con su vida, como es el caso que muestran en la película “Mar Adentro” y algunos más, casi siempre extremos.
Sin embargo cuando alguien cae en un círculo vicioso mental o emocional del que se siente incapaz de salir y por tanto opta por matarse, simplemente lo veo como alguien que se rinde sin explorar sus posibilidades, y estoy en desacuerdo.
Pero a fin de cuentas, “Vive y deja morir”.