Dos Cuentos de Fafhard

Fafhard nos deja dos cuentos cortos sobre la muerte, se sienten como un par de gotitas de maldad bien intencionadas.

Cuento Uno

3627525483_4a17c99e9dLas gotas caían sobre la carátula del corazón, un tap tap, sobre un bum bum… el latido se detuvo, el repiqueteo quedó sólo.

Interludio

Sentado en la azotea del almacén observó la ciudad, infinitas luces con complejo de galaxia. Docientas sesenta y siete Casas entre miles de edificios, millones de almas y un cádaver.

Miró su cuerpo abajo en el callejón, tirado como sufriendo un sueño inquieto. Dudó si enterrarlo, después de todo ahí pasó buenos momentos, pronto se corrompería con las ansias y frustraciones que abandonó en ése ser.

Se incorporó, llenó los pulmones, perfiló una sonrisa y se dejó caer hacia el cielo.

Fin del interludio

Bum bum… bum bum… bum bum… Desperté sin el tap tap, con la sensación de estar completo. Me levanté deseando besar un sueño, así que me fui a buscarlo, aleteando con mi sonrisa.

Las gotas caían sobre otro, ahora.

Cuento Dos

3327940051_fd7202349eMe despertó el sonido del teléfono, me levanté a tientas , el chisme no estaba cerca. Me levanté en automático, impelido a contestar, tres pasos más tarde me alcanzó mi vida.

Ves la recámara desde la esquina superior izquierda. Hay una cama amplia cubierta con un edredón azul, un tipo desparramado en ella, vestido con ropa de calle. Alrededor de la cama hay ropa tirada y algunos pares de zapatos. En el buró una lámpara, un libro, un cenicero usado. El hombre se levanta de golpe.

Primero sentí un mareo, extendí una mano buscando apoyo, encontré la cortina, la sujeté, caí. Mi cerebro estaba en funciones básicas, gritaba con cada timbrazo del teléfono. La vista medio enfocó mi cuarto a través de un resquicio en la oscuridad, ví ropa tirada, ví algo de suelo, al fondo mi puff. Estaba en el piso, mi mente chilló de nuevo.

Se detiene tambaleante, se sujeta a la cortina, ésta se desprende de la pared y lo atrapa como a un primitivo, Cae al suelo, el teléfono aún timbra, no se mueve más.

Me despertó el sonido del teléfono, me levanté a tientas quitándome la colcha de encima, ví que era la cortina. Me tambaleé en dirección a los timbres, mas allá de la puerta. Estaba cerrada, quise tomar la manija, no estaba. Bajé la vista y ahí estaba el pomo, dibujado en la puerta dibujada en la pared.

Choca contra el muro tratando de salir, golpea la pared con los puños, la patea, la escupe. Cae al piso, se acerca a gatas y la examina atentamente, palpándola con la yema de los dedos. Una de las manos sangra.

Era sólo un dibujo, no había puerta ya, sólo un dibujo… “¿Qué jodidos bebí anoche?”, pensé. Miré la ventana sin cortina, parecía una acuarela, probablemente lo fuera. Examiné el cuarto, definitivamente era el mío, ahí estaba la ropa de los últimos días, tirada como acostumbra. Sonó el timbre del teléfono ahora lo escuché venir de mi bolsillo.

-¿Hola?

- Buenos días señor, hablo para notificarle de su muerte. Por favor permanezca en su lugar, alguien le atenderá en los próximos siglos. Gracias por su comprensión.

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Místico estudiante amante de lo desconocido»... así empezaba la reseña de mi anuario, básicamente sigo en las mismas 20 años después. Periodista, escritor, caricaturista, gotchero, amigo y alborotador

2 Responses to “Dos Cuentos de Fafhard” Subscribe

  1. Adolfo Tavizón 27 noviembre, 2009 at 4:32 pm #

    Me encantan, el humor negro es tan disfrutable

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  1. Bitacoras.com - 25 noviembre, 2009

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