M enos mal que los villancicos se escuchan sólo éste mes, unos días más en el ambiente y me convertirían en alguien peligroso. Pensando en la navidad, tampoco tengo adornos de ningun tipo en mi casa, bueno… hay algunos pero empaquetados en un armario y si salen de ahí será para que pasen a otras manos.
No, no me considero un Grinch, ni un Scrooge y me gusta la navidad, a pesar de sí misma. Ciertamente mi concepción ha cambiado mucho desde que era un niño hasta ahora, pasando por eso que se supone fue mi adolescencia.
De niño la navidad era mágica, aunque cuando tenía unos seis años un primo se encargó de romper la ilusión clásica. De todos modos era época en la que estaba todo bien a pesar de todas las asperezas y disgustos que generaba la organización de una feliz cena.
Era como cualquier niño, todavía hoy. Ansiaba la llegada de la noche, no me importaba que me vistieran formal y obviamente soñaba con regalos… mi buena conducta estaba condicionada hasta que los recibiera.
Años más tarde vi el lado comercial de la Navidad. En ése entonces usaba gabardina negra cada día todo el año. Aborrecí el bombardeo publicitario y todas las actitudes de la gente con respecto a la festividad me fastidiaban… Bueno, viéndolo en retrospectiva, todas las actitudes de cualquiera respecto a lo que fuera me fastidiaban… ok, en ésa época no hay objetividad alguna.
Hoy en día no veo en la Navidad ése lado interesado de cuando era niño, ni me preocupo por el lado comercial. Para mi es una cena agradable cena familiar armada con disgustos, prisas y roces de personalidad.
Quizá justamente ahí esté la magia. No creo en las sonrisas falsas en la cena navideña, tarde o temprano todas terminan siendo sinceras, a pesar de los disgustos previos, mientras todo se organizaba, ya fuera por recetas mal aplicadas, tardanzas, olvidos de encargos y etcétera. Pero todo ello se transforma y olvida para pasar un rato agradable.
Quizá sea la inercia mediática o cultural, quizá sea por los recuerdos de la infancia… o hay quienes se esfuerzan “por los niños”. A fin de cuentas todos deseamos pasarla bien, y así lo vivimos, lo meritorio es que al menos por una noche al año, todos coincidimos en el mismo deseo.
Sí, habrá sonrisas forzadas y agradecimientos tartamudeados por un regalo nefasto, también disgustos por la salsa sobre un vestido o por los chistes verdes del que bebió el ponche con el estómago vacío y sustos por el niño que derribó el árbol… entre todas las posibilidades. Pero a fin de cuentas hay una armonía con la orquesta de cada familia.
Paz y buena voluntad a todos… hasta a tu familia.
Planeo pasarla bien éste año, aunque tenga que sabotear el estéreo de mi cuñado para evitar los villancicos.









En mi casa la parte mas divertida de la fiesta es esa que describes como la pesada, si el arbolito se incendia, un niño se descalabra o cenamos comida quemada solemos reírnos, como que nos gusta el caos humano
Precisamente eso es a lo que me refiero… que a pesar de todo lo que pueda ocurrir, termina imperando la voluntad de pasarla bien.
jajajaja fafahrd para que te haces si toda u casa esta llena de adornitos navideños arbolito y regalitos de navidad!!!! tienes las velitas olor canela manzana naideña y tu mp3 esta atascado de villancicos, ademas de que nunka olvidas recordarme lo entusiasmado que estas por esa fecha!!! jajajajajaja bueno aun se puede festejarr con unas buenas movies jajajaaj besines! chau
Jajajajaja!!! Ooooooh!!! Ok, tengo un gato disfrazado de Santa y otro de reno, el arbol es un nopal y en vez de esferas tiene tiros de gotcha… Jajajajaja!!!
jajaja pero todo va con muchisimo espíritu navideño jajaja dumas y mimos te odian por eso por que ellos si que son unos verdaderos grinchs jajaja
Jajajajajaja!!! Naaaah, no me odian… mientras pueda abrirles sobres de comida y servirles de colchon calefactor tendre su cariño