No es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después. O no es lo mismo la Edad Media que la Época Contemporánea.
La información hoy se mueve a velocidades que nadie habría ni siquiera soñado en la Edad Media (OK, quizás San Alberto Magno y San Malaquias sí). Y a través que canales que no fueron siquiera sospechados.
Teilhard de Chardin se aproximó a pensar en esto a principios del siglo XX. El era jesuita y arqueólogo (una combinación casi tan mala como la de Giordano Bruno, muerto en la hoguera) y sus trabajos más conocidos giraron sobre como embonar la visión cristiana de la naturaleza y el humano, con las evidencias científicas de la ley de la evolución. Y uno de los puntos que el señalaba es que en la evolución posterior del hombre, tendría que llegar un punto en el que se desarrollara un entorno en el que el humano compartiera todos sus conocmientos, una Noosfera.
El Internet, con todos sus canales informáticos, se acerca bastante a las descripciones que Chardin dio sobre la Noosfera.
Las comunicaciones electrónicas y el Internet han generado un cambio en nuestra manera de relacionarnos con los demás. En estos momentos (finales del 2009) lo que esta de moda es el Facebook y el Twiter (no puedo decir que estará de moda dentro de diez años). Y lo que se hace a través de esto canales, lo que la mayoría hace, es compartir su intimidad, dentro de un entorno (relativamente) controlado.
Intimidad
Antes de seguir quisiera aclara dos preguntas importantes para mi ensayo ¿Qué es la intimidad? Y ¿qué es la privacidad?
Intimidad es el espacio privado, que le pertenece a uno mismo, donde se dan los fenómenos que uno no compartiría con cualquiera. Ha niveles de intimidad (hay cosas que compartes con tu pareja, con tu familia o con tus amigos, y cosas que no).
Privacidad es el derecho a que tu intimidad sea respetada por los demás.
Los medios de comunicación progresivamente han perdido el respeto a la intimidad, han perdido la linea de la privacidad
La tendencia de los últimos diez a veinte años, ha sido a una corrosión progresiva de la privacidad, a una dilusion de la intimidad. Comenzando por los talk shows (donde personas van a discutir ante el publico detalles de su intimidad, y a ser cuestionados por el conductor), hasta los reality shows (donde supuestamente vemos a los participantes viviendo su vida dentro de un entorno controlado, sin un guión), el concepto de privacidad se fue desgastando a lo largo de los noventas.
Tampoco ayudan los “periodistas” de espectáculos. Si ellos se tienen que introducir cada vez a más profundidad en la vida intima de artistas y actores, es porque el espectador gradualmente pide cada vez más, y eso es porque se va des-sensibilizando ante la falta de respeto a la intimidad del artista.
Ahora, el problema de la privacidad no sólo se puede abordar desde el vector de los Medios masivos de Comunicación. Otra incidencia en el problema es el factor de los gobiernos. Por un lado, el individuo tiene derecho a mantener su privacidad incólume, pero por otro lado, el gobierno tiene derecho a entrar en la intimidad de los individuos hasta cierto punto, para garantizar la seguridad del Estado.
¿Dónde están los limites de los derechos de cada uno? Regresaré a este punto posteriormente
Ahora, pensemos en los sistemas de comunicación virtuales. Probablemente muchos de ustedes, lectores, no tengan la suficiente edad para recordar el correo de papel. Hace muchos, muchos años, para comunicarnos con otra persona que estuviera en otra ciudad, teníamos dos opciones: marcar un numero telefónico (en un teléfono que tenia los números en un disco giratorio) y pagar la larga distancia; o escribir una carta en una hoja de papel, que metíamos en un sobre, que mandábamos. Correo físico (en contraposición al correo electrónico). Si tenías suerte, la carta llegaba a su destino en alrededor de una semana. Mi padre se comunicó con mi abuela paterna (que vivía en los Estados Unidos) así hasta que ella se murió. Cada semana le escribia una carta de papel. No me pregunten que decían las cartas, no tengo idea.
En la actualidad, un e-mail (he tratado de usar el término carta electrónica, dado que la carta es lo que se manda por el correo, pero cuando lo digo, nadie lo entiende) normalmente llega casi instantáneamente a su destinatario, o, si el servidor se pone rejego, y el espíritu cartero (mailer daimon) anda de vago, se tarda doce horas.
Pero el e-mail no es suficiente. Después vino el messenger, con todas sus diferentes versiones. Diálogo casi instantáneo con otra persona (o varias) en forma escrita. Hace años, lo típico era pasar horas en el teléfono, platicando con la novia. Ahora, puedes estar departiendo con la novia desde tu casa con un gasto mucho menor que lo que implicaba el hablar por teléfono hace veinte años.
Aún más. Las redes sociales (¿alguien se acuerda de MySpace?) modificaron nuestra manera de comunicarnos en otro sentido. No era solo la velocidad ni la facilidad. Era el nivel de intimidad al que te puedes abrir. La mayoría de los espacios que se abrieron en estas redes sociales eran para narrar las propias experiencias (texto, fotos, etc) a los amigos (dado que era posible restringir el acceso al propio espacio virtual). Algunos aprendieron a usar este medio como publicidad (cantantes) o para difundir sus ideas. Los blogs fueron una versión colateral de esta idea, en la que se trataba más de compartir las propias ideas que la propia vida.
Pero las redes sociales no eran tan instantáneas. Y llego el twiter. Comunicación instantánea de la intimidad. Que ha llegado al ejemplo de hacerse hasta dentro de la boda .
Antes de seguir, seguramente lo que he dicho, suena arcaico para algunos. Si escarbas en mi familia, en cuatro generaciones llegas al siglo diecinueve. Y si, yo soy un ermitaño virtual. No, no tengo página en Facebook (ok, tengo una identidad falsa, cuando quiero entrar para conseguir información de otras, pero no tengo una para Norbert Schwartz). El puro hecho de escribir en Internet, o de participar en foros de conocimientos (Memoria, Chaos Wroldwide, Barbelith) me hace más rastreable de lo que quisiera. Pero el avance tecnológico es inexorable, y da oportunidades que hace veinte años eran impensables.
De regreso a la intimidad
Ahora, ¿Por qué la intimidad y la privacidad se erosionan en este mundo postmoderno?
Una de las principales características de la postmodernidad es que todo pierde su sentido inherente. Las cosas, los textos, tienen sentido a través del espectador. El espectador construye el sentido. En la postmodenridad ni si quiera la vida tiene sentido.
Si el sentido es relativo, entonces lo que se muestre en medios como la televisión y el internet se vuelve relativo.
Introduzcamos el problema de la mediación: los medios de comunicación modifican el mensaje, filtran, censuran, editan. Si se muestra algo como real (noticieros) hacen que el espectador lo vea como real. Si muestran algo real como si fuera ficticio (talk shows) se vuelve ficticio. Si muestran algo ficticio como real, se vuelve real para el espectador (reality shows).
La línea divisoria entre realidad y ficción depende de la visión del espectador, y de la perspectiva del Medio.
Hace años, la privacidad se mantenía porque era real, era de personas reales. Se respetaba la intimidad porque era parte de la vida de personas de verdad. Pero si la realidad y la ficción se confunden, se funden, entonces ya no es necesario respetar la intimidad. Y una vez que se pierde el respeto a la intimidad, la idea se va generalizando poco a poco, y se pierde aun el pudor por la propia privacidad.
Y la famosa búsqueda de los quince minutos (ahora segundos) de fama, empujan a muchos a abrir su intimidad a través de estos medios.
Arbolrojo mencionaba que la CIA (saluditos (: ) compró una de las compañías que manejan el Facebook. Por un lado, hay que cuestionar si la CIA tiene derecho a invadir la (no) privacidad del Facebook, pero por otro lado, hay que regañar a los de la CIA por tardarse tanto en hacer un movimiento de este tipo. Desde hace años, se rumorea que monitorean diferentes medios de comunicación en Montauk Point. Pero si esto fuera cierto, sus monitoreos han demostrado ser bastante ineficaces (recordemos la reciente balacera en una base militar estadounidense, por un tipo que se comunicaba abiertamente por Internet con grupos radicales terroristas musulmanes).
Argumento final
D
e nuevo, el punto álgido esta en la frontera entre el derecho individual a la privacidad (aun en medios tan no-privados como Facebook) contra el derecho de los gobiernos a monitorear los medios para determinar si existen posibles agresores contra la seguridad del Estado.
Y una pregunta implícita es que tanto derecho a la privacidad tiene alguien que comparte su intimidad a través de un medio relativamente publico como el Facebook. El otro día veía un reportaje donde una tipa gringa se quejaba, porque había publicado fotografías de su hija en su pagina de una red social (no recuerdo si era específicamente Facebook) y días después, de alguna manera, había encontrado que esas mismas fotografías estaban siendo utilizadas para hacer publicidad a un sitio pornográfico.
Enfréntenlo, si abren su intimidad, se arriesgan a que esta sea invadida, por un gobierno vigilante, o por criminales cibenéticos. Y otro factor que habría que incluir en esta reflexión es el riesgo que implica el compartir tu información (los secuestradores del joven Martí admitieron haber sacado información de su perfil de Facebook.











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Ciertamente se ha diluido la privacidad, y como bien dices, a causa de tantos que buscan notoriedad a base de exponer su intimidad.
La vieja prensa de espectáculos tenía que ser culta, pues investigaban y hablaban de los diferentes espectáculos que cubrían… pero tal como se acortaron las faldas -causando escándalo y excitación en su momento-, los “artistas” descubrieron que el que más enseña más éxito tiene. Cuando llegaron a los límites de su físico -es decir, el desnudo total- entonces empezaron a detallar que hacian con ése físico y con quien(es).
Ciertamente la privacidad ahora va en función de la seguridad, pero más física que íntima. Irónicamente puedes conocer chicas en internet que te detallarán su intimidad (“exhibicionistas”), pero serán renuentes a dar cualquier dato que las pueda ubicar (prudentes).