Mis estudios han estado centrados en la filosofía, aunque no es lo único que he estudiado. La licenciatura la cursé en Filosofía, la maestría en Estudios filosóficos. En realidad, considero que tanto el dar clases como el escribir estos ensayos son parte de mi quehacer filosófico.
Para realizar ese quehacer filosófico, los que estudiamos filosofía desarrollamos ciertas capacitaciones especificas. Una parte del trabajo del estudioso de la filosofía consiste en reconstruir los procesos lógicos que atravesaron los grandes filósofos de la historia, para entender a profundidad lo que pensaron, y cómo lo pensaron.
Esta capacidad les permite analizar los argumentos de otras personas, y por lo tanto, interpretar los discursos de otras personas. Entender las ideas que están detrás de las palabras, que no siempre son claras ni transmiten cristalinamente lo que se busca.
También le permite al estudioso de filosofía reconstruir discursos, es decir, en base a ciertos “trozos” de argumentos, se puede suponer la estructura completa de la argumentación original (esto se ha hecho, por ejemplo, con textos de Heráclito), lo que es una especie de restauración de argumentos lógicos.
Aunque suene raro, esta habilidad le permite al estudioso de la filosofía construir argumentos lógicos sin estar necesariamente de acuerdo. Es decir, yo podría redactar un ensayo que contuviera argumentaciones realizadas desde un punto de vista que no sea el mío propio.
Ahora, en las comunidades académicas de filosofía, se suele hacer la distinción entre filósofo y estudioso de la filosofía. De hecho, si revisas este texto, las habilidades que he estado señalando las he referido a estudiosos de la filosofía, no a filósofos ¿Cuál es la diferencia?
La diferencia esencial radica en la manera de enfrentar la filosofía. Un estudioso de la filosofía, sabe filosofía, entiende la filosofía, e incluso es capaz de pensar filosóficamente. Un filósofo, además de saber de filosofía, la aplica en su vida. Un filósofo reflexiona éticamente en su vida, desde su propia perspectiva filosófica.
De hecho, esto genera una extraña actitud en los integrantes de la Academia Filosófica. Toman una extraña actitud de modestia exagerada: “noo, yo no soy filósofo… estudio filosofía… aspiro a ser filósofo, pero ese es un título que no me puedo atribuir…”. Y esta distinción escapa de los que no están dentro del campo… si el que estudia psicología se llama psicólogo, el que estudia química se llama químico… el que estudia filosofía se debería llamar filósofo…
El filósofo, entonces, ha construido un sistema propio (normalmente, incorporando ideas de filósofos famosos) que le permite responder a los cuestionamientos existenciales desde su propio punto de vista, y que le permite incluso decidir desde su propia perspectiva lo bueno y lo malo. Y entonces, el filósofo trata de actuar de manera coherente con su propio código ético (así como la mayoría de los mortales tratan de actuar coherentemente con su propio código moral). Y si, el status de filósofo implica un nivel cognitivo y existencial superior que el de un estudioso de filosofía.
¿Quiere decir esto que un filósofo es hipócrita? Yo no me atrevería a decirlo asi. El entrenamiento que se recibe en la carrera nos lleva necesariamente a aprender a pensar como los demás han pensado, a considerar las ideas de los demás (lo cual hace que la combinación de filosofía y psicología sea… interesante).
De hecho, dentro de la carrera, la mayoría pasamos por diferentes etapas ideologicas de identificación con los autores. Casi todos tenemos una etapa socrática, una aristotélica, una kantiana, una marxista, una nietzscheana y una sartriana, por lo menos. Y eso no quiere decir que seamos hipócritas o volubles. A mi parecer, estas etapas son fases naturales del desarrollo intelelecutal buscado por la carrera
Otro fenómeno correlacionado, que afecta no solo a la filosofía, sino a todas las areas de la ciencia, es la moda. Y no me refiero a la moda estética, a la de la ropa. En la filosofía (como en otras areas de conocmiento) se van poniendo de moda diferentes ideologías, diferentes corrientes, diferentes metodologías. Y la presión (social) se da en el sentido en que si uno intenta producir algo que este fuera de la línea de moda, las autoridades tienden a rechazar los productos.
El otro dia vi en la BBC una entrevista con los premios Nobel de este año (todos, menos literatura y de la paz). Era una mesa redonda donde también se realizó la entrega de los premios. Y una de las preguntas que causaron más resquemor entre los laureados, fue la pregunta sobre la neturalidad de la ciencia. La entrevistadora partía del problema del calentamiento global, y del escándalo porque se encontraron unos correos electrónicos que sugerían que algunos científicos han escondido datos que contradicen la hipótesis del calentamietno global. La verdad es que la ciencia no puede ser totalmente imparcial en estos tiempos postmodernos. Y la filosofía tampoco.
Mis reflexiones están influidas por mis gustos personales, por los conocimientos que he seleccionado tener, por las modas intelectuales e incluso por los temas que voy viendo que les interesan a ustedes los lectores.












=] padriiissssimo. se supone q lo ideal es q todos fueramos filosofos? y que es en el sentido estricto de la palabra un hipocrita?
son dos preguntas:
a) la respouesta bonita y romantica sería decir que si, que todos deberiamos ser filosofos… el hecho es que todos los seres humanos se hacen las preguntas que generan la filosofia, algunos las responden con sus propias reflexiones, y unos pocos estan entrenados para pensar de manera metodica y sistematica…
b) Preguntaba si debemos considerar a los filosofos hipocritas, en el sentido de que tienen el entrenamiento para poder escribir ensayos, sustentar ideas, con las que no necesariamente estan de acuerdo, o que no forman parte de su propio sistema. Algunos filosofos no lo hacen, otros si.
Hipócritas, hipócritas, entonces esos seres tienen nombre, se llaman políticos, o si yusamos jerga psicologíca, neuróticos. Aunque creo que los humanos tenemos la extraña y agrabable característica de ser contradictorios, y que en el fondo nos viene de nacemos de dos seres que tienen mucho de opuesto y conflictivo. Mucha de nuestra vida es la continuación de ese conflicto.