Esperanza

Esperanza
El cuento es un poco gris, pero la esperanza es lo primero que nos agarra cuando comienza el año ¿no? ¡Feliz 2010!

Todos guardamos silencio mientras vemos a la abuela sentarse. Expectantes, nos preparamos para escuchar la historia, la misma que cuenta todos los años…su historia. La quietud es completa, la anciana nos mira con ternura y sus labios se mueven sin emitir sonidos, después sonríe levemente y comienza de nuevo.

-Era el año del Zorro cuando cayó fuego del cielo – su voz es suave, melódica- En un momento devoró ciudades y campos dejando al mundo tan caliente como el sol…pasó el tiempo, no supe cuanto, porque yo soñaba dentro de la caja de metal, cuando desperté, todo a mi alrededor estaba destruido, quizá fue una bomba o un terremoto causado por el caos que se desarrollaba en la superficie, en realidad eso no importaba, pues las 58 personas que habían entrado conmigo al refugio ya no existían, estaba sola.

Después de la desesperación y el miedo llegó la calma y la resignación y también la esperanza porque, para algo estaba viva ¿no? Todo lo que tenia que hacer era conservarme fuerte y esperar, esperar el tiempo necesario para  poder salir.

Así, año tras año envié una sonda a la superficie que por unos segundos me informaba  del panorama exterior, una sonda que esperaba un día, no terminara convertida en un montoncito de circuitos incandescentes e inservibles.

Tuvieron que pasar 20 años para que sucediera…los encontré a ustedes o ustedes me encontraron queridos hijos en medio de este hermoso bosque de plantas perennes y he sido feliz  hasta este hermoso día en que cumplo noventa y cuatro años.-

Guardó silencio mientras su mente regresaba del pasado, las lagrimas brillando en sus ojos.

Sabíamos que la siguiente parte del ritual debía hacerlo sola así que poco a poco volvimos  a nuestro lugar, antes de irme la besé en la mejilla, se que eso le gusta, pero está tan abstraída que apenas  lo nota, no importa, se que me quiere pues fui el primero, de modo que de un salto vuelvo al bosque que rodea el cuarto y miro a la anciana extender una mano que tiembla y oprimir el botón negro que expulsa la sonda al exterior, la pantalla del computador centellea en blanco por unos segundos, casi puedo escucharla contar: mil uno, mil dos, mil tres…pantalla roja, luego interferencia…

La escucho sollozar y como todos los años, agradezco ser solo un dibujo primorosamente pintado en la pared.

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Profesora de ilustración en el ITESO, madre de un niño y esposa de un marido, suele esgrimir contundentes opiniones sobre cosas de las que sabe mucho.

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  1. Bitacoras.com - 3 enero, 2010

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