Haciendo amigos con mi soledad

Una Navidad a solas en Canadá, Alan Carlón nos manda de viaje al interior de su cabeza para sacar una excelente reflexión sobre la importancia de la soledad

“Voy a pasar la Navidad solo”. Es lo primero que me vino a la mente al despertarme el 24 de diciembre. Mira que hasta la naturaleza puede ser irónica, después de casi tres semanas de que el sol ni siquiera se asomaba -vivo en Canadá-, con una constante llovizna de las llamadas “mojapendejos” viene a despuntar en todo su esplendor precisamente el día que uno pretende sentirse de la chingada con la/su vida.

Por una serie de circunstancias que no vale la pena mencionar aquí, a fin de cuentas no pretendo hacer la competencia a cuentos como David Copperfield o la Sirenita; el hecho era ese, uno no se imagina la Navidad como un momento de soledad, usualmente es el día que uno se rodea de amigos y familia, y por muy amargado que uno sea, realmente no piensas “Hey, que chingue su madre todo. Hoy no voy a la fiesta” ¿cierto?

Pues bien, me levanto -¿para qué?- y me meto a bañar -como si alguien le fuera a importar- ya medio enjabonado y medio despierto comienzo a pensar- entonces ¿que vas a hacer?- digo tienes todo un día por delante-mira que siempre te levantas a las 11 o 12 y ahora te vienes despertando a las 8 de la mañana, ¿quién te entiende?-.

Ya vestido y listo para ir a donde sea que me lleven mis pasos, hago un último esfuerzo por deprimirme, sentir que me pierdo de algo, y trato de pensar en la familia y los amigos que están lejos, en la esposa que decidió que era un buen momento para dejar de serlo, en el hijo que nunca conocí, y ya en esas hasta el perro que me atropellaron…

Mmmh… quizá si le añado la crisis económica y el hambre en el mundo…. mmmmhhh…

Terrorismo…guerras…más de seis meses sin sexo, eso lo deprime a cualquiera… mmmhhh…

- ¡Coño!, qué difícil es esto, y además con el clima que no ayuda-.

Muchos años creo que viví deprimido, intentando hallar mi lugar, sobre todo me sentía solo, y eso era algo que realmente me ponía de malas, ¿por qué hoy que tengo la excusa perfecta para odiar a la vida y a mí mismo no puedo deprimirme y sentirme triste como se debe?

Desde algún lado dentro de mí, o tal vez a 10 cms de mi oído izquierdo me vino la respuesta -antes me hablaba a mí mismo desde el oído derecho, descubrí que era un poco sordo de ese lado- porque me tienes a mí, y otra vocecita más aguda dijo inmediatamente

- y a mí- un segundo después un pensamiento grave y profundo retumbo en mi cabeza

- YO ESTOY AQUÍ-

Y otros tres pensamientos se escucharon claros y casi al unísono alegres – ¡y yo!, ¡aquí estoy yo!, ¡y yo también!-

- Es cierto- pensé, bueno, al menos creo que lo pensé yo, como me voy a sentir solo aquí dentro, si a diario convivo con un montón de pensamientos, con mis demonios y mi conciencia, y últimamente mi ego -que puede ser un mamón insoportable a veces-.

Y es que estar solo un tiempo, puede ser algo que todos necesitamos, la soledad es algo que comúnmente evitamos, somos entes sociables por naturaleza, al menos eso nos dicen, pero lo cierto es que desde que el hombre se juntó en comunidad dejó de prestar atención a sí mismo, creemos que lo que necesitamos esta allá afuera, cuando muchas veces lo tenemos aquí adentro.

Ser un solitario no siempre significa vivir en soledad, y realmente comienza a darme risa como la gente lo ve como una enfermedad o que estas enfermo de algo en tu cabecita (lo cual también es cierto, pero ese es otro tema); fueron muchas las veces que amigos y familiares me preguntaron o dijeron, con cierta preocupación con quien iba a pasar la navidad o que procurara no quedarme solo.

El hecho es que no la pase solo de ninguna manera, primeramente descubrí que todas esas voces internas son más claras cuando uno les pone atención y deja de preocuparse por trivialidades como deprimirse, realmente me caigo bien, supongo que eso se lo debo a mi ego, y me la pase de maravilla, de hecho ha sido una de las mejores Navidades que he tenido.

¿Qué si no extraño a la familia o los amigos?, Claro que se extrañan, pero no se sienten lejos, no como mucho tiempo se sintió, cuando se suponía que estaban cerca, y es que la compañía se disfruta a cualquier distancia una vez que aprendes a estar contigo.

El hombre como ser racional intenta muchas veces doblegar sus miedos e instintos, la necesidad e compañía es un sentimiento benévolo que nos ayuda a convivir y sobrevivir, pero la dependencia de otras personas es un vicio que pocas veces nos damos cuenta que poseemos, hasta que realmente nos vemos en la necesidad de estar lejos, y a la vez no siempre enfrentamos esa dependencia, al contrario, de inmediato se buscan personas que remplacen aquello que sentimos perdido, sea amigos, pareja o familia, pero es precisamente aprender a diferenciar esa sensación de pérdida con la ausencia de aquellos que consideramos importantes, lo que puede significarnos el desarrollo de un mal tan común como es el miedo a estar solo.

A final de cuentas, dice un dicho que “ningún hombre es una isla”, aunque me gusta pensar que podemos ser archipiélagos.

Aprender a convivir con uno mismo nos lleva a un mejor desarrollo con la sociedad que nos rodea, no digo que todos deban pasar momentos importantes -como una Navidad- en soledad, pero creo que desarrollar la auto exploración de uno mismo es algo que hemos perdido, es bien fácil llenar el silencio con cosas como radio o televisión, y ni siquiera es eso un impedimento para aprender de uno mismo, ¿cuanto hacemos solo por hacer lo que los demás?, ¿cuanto escuchamos o aceptamos por no conocer lo que en realidad pensamos?, parece bien simple, pero, somos seres de complejos y pensamiento, aprender a socializar con nosotros mismos es un ejercicio arduo y continuo, creo que por eso lo hacemos tan poco, sobre todo personas como yo que somos flojos para el ejercicio.

¿Y que termine haciendo en Navidad yo solo?, eso es algo que me guardo para mí, pero que realmente fue divertido, lo importante es saber, que mi conciencia se puso una buena peda con mis demonios, que la culpa se la paso picándole el ombligo a mi ego, que mi cinismo se fue a buscar unas putas acompañado de mi complejo de inferioridad, y que mi soledad y yo nos hablamos más seguido y hasta quedamos de ir a jugar los martes.

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Cuando tiene que ganarse la vida lo hace en Vancouver, donde trabaja para Glowbal Restaurant Group, como cocinero y repostero. Erudito en muchas áreas que no tienen ningún sentido o valor preponderante, Doctor Honoris Causa en ciencias más allá de la razón y poseedor de un agudo sentido de lo grave, A.C. Carmaux dedica todo el tiempo que le queda a combinar sus dos pasiones, la cocina y el absurdo de la vida, convencido que para darle buen sabor a esta ultima solo hace falta ponerle sal.

3 Responses to “Haciendo amigos con mi soledad” Subscribe

  1. VanDrake 5 enero, 2010 at 2:08 am #

    dice un dicho que si al hablar no has de agradar lo mejor sera callar. y aunque detecto huecos en tus ideas, debo apoyarte diciendo que la navidad no es para que te sientas Feliz, al contrario es para que te sientas miserable por no serlo, y trates de llenar esa sensacion de vacio consumiendo. ya sea regalos para los demas, detalles que te garantizen un lugar en la memoria de los projimos, obsequios que te permitan demostrar lo poco que sabes de las personas con que convives, o consintiendote con toda clase de lujos y exesos que te permitan olvidar tu infelicidad.
    y recuerda que el numero de suicidios aumenta siempre en navidad. la gente feliz no se suicida.

    pero la felicidad es un breve orgazmo que trastorna nuestras vidas, pues solo existe en su persecucion, y tran pronto como se ha alcanzado se convierte en rutina, y huye dejandote un amargo sabor de boca y la imperante necesidad de ir tras ella.

    oj hala que este sea tu año, que vivas tanto como se pueda, y puedas atrapar del tobillo a la felicidad nuevamente, aun caundo sea entre tus demonios.

  2. Ana Regina Villaseñor C 12 enero, 2010 at 11:25 pm #

    Si bien se dice que tu llegas a ser tu mejor o tu peor enemigo, puedo agregar que la profundidad de nuestra esencia es tan grande y misteriosa, que no alcanzaría toda una vida para llegar a entendernos a nosotros mismos, enseñarnos y aburrirnos.
    Gracias por recordarme que la soledad es tan interesante como saludable y bella.

  3. Moises 15 diciembre, 2010 at 8:58 pm #

    Carmaux
    Recibe saludos

    Me gusta el estilo que estas esbozando al escribir.

    Te felicito, siguele.

    Moises

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