P uede sonar extraño pensar en el renacer cuando afuera hace un frío de los mil infiernos (al menos, en algunas versiones del budismo, los infiernos son fríos1). Pero es al contrario, este es el momento más propicio para hacerlo.
Así como los antiguos europeos del norte, en el momento de más frío, en el solsticio de invierno, adornaban un árbol con velas y frutas, como una forma de llamar a la primavera, al sol, al calor y la vida, a regresar; así podemos pensar en que reflexionar sobre el concepto del renacimiento es una forma de llamarlo a que ocurra.
En los ciclos naturales, el renacimiento sigue, de una u otra manera, a la muerte. El invierno sigue a la primavera, los hongos crecen en la madera muerta, los cadáveres se vuelven abono para las nuevas plantas.
Esto se transduce en algunas mitologías, que si contemplan el fin del mundo, como la azteca. En sus narraciones, se habla de cómo ya han ocurrido otros fines del mundo, y de cómo los dioses han ido renovando la existencia del mundo material, modificándolo con cada versión. La famosa profecía maya, que tiene a más de algún enajenado temblando por el 2012, apunta más en la línea de un final para permitir una renovación, que en el sentido de un ultimo final radical del mundo. La profecía maya, igual que la azteca, apunta probablemente al final de un calendario que al fin del mundo. Y después del fin de un calendario, sigue el principio de otro. (Por cierto, he oído mas de algún comentario de que los cálculos matemáticos actuales sobre la mentada profecía maya están equivocados, y que el final marcado, esta erróneo por una buena cantidad de años… y ademas hay que recordar el error del calendario gregoriano…)
Aún en la mitología nórdica, donde el Ragnarok, el final final, incluye hasta la muerte de los dioses, al final se anuncia la idea de un renacimiento de los dioses que llevará al renacimiento del mundo.
En otras religiones, la idea del renacimiento se da en formas, para ellos, más directa, como la idea de la reencarnación. Si lo vemos de manera… laxa… un árbol muere en invierno, y al llegar la primavera, el árbol vuelve a la vida, y si transferimos metafóricamente eso al humano, sería consecuente pensar en que al morir, tendrá que renacer, pero si no renace en ese mismo cuerpo, renacerá en otro cuerpo. La otra opción que ofrecen las religiones ante la muerte es la de una vida eterna (o semieterna, como en el caso de la religión de Confucio), una vida eterna que sigue en otro plano de existencia, que no podemos observar. Lo cual es menos satisfactorio desde nuestra perspectiva terrenal.
Una manera de interpretar la sabiduría que nos ofrecen las religiones es entenderla de manera metafórica. Los procesos de muerte y renacimiento se pueden entender dentro de la perspectiva psicológica. En un texto anterior, Ya hablábamos de cómo ciertos procesos psicológicos de crisis pueden ser entendidos como una forma de muerte parcial, en la que se pierde una parte (innecesaria, indeseable…) de la personalidad.
Si uno tiene la disposición correcta, la crisis puede llevar al renacimiento. Las dificultades en la vida, los procesos de confrontación de las propias fallas, pueden permitir el deshacerse de las hojas y ramas viejas, y ayudar a que los nuevos retoños de la vida surjan.
Tavizón nos platicaba de su experiencia de divorcio, que en muchas maneras, refleja en mayor o menor manera la experiencia de varios de nosotros. Y esa experiencia, que en momentos se siente tan desagradable como estar cerca de la muerte, esa experiencia que implica secar una parte de tu vida a la que se le puso atención, a la que se le echó ganas, también es una experiencia que permite revisarse a uno mismo, confrontarse, analizar los errores, determinar las características de personalidad que resultaron perniciosas para la relación, y a partir de lo que se logre con todos esos procesos, se puede tratar de renacer en otra relación, tratando de no repetir los mismos errores.
Esas muertes psicológicas /pasan a través de/ son causados por/ procesos simbólicos como el que Arbolrojo nos narraba, sobre como su nombre murió. Un proceso en el cual la muerte de un aspecto de su Psyché implica el deshacerse de cosas no deseadas, para abrir camino a nuevas cosas.
Hasta aquí, todo puede sonar relativamente bonito y agradable, si, un poco de dolor para llegar a algo bueno, el sacrifico para mejorar, la muerte y el renacimiento. Pero el renacimiento no ocurre solo, no ocurre por si mismo. El renacimiento no es realizado por un agente externo milagroso. Cada uno tiene que trabajar para lograr su propio renacimiento. El trabajo es individual y propio.
Ser pasivo, quedarse quieto, rendirse ante la desesperanza y decir que no vale la pena intentarlo, porque las cosas ya están mal, no sirve para nada, es como estar en medio del mar y decidir no nadar porque la costa esta lejos. Si quieres ahogarte y quedarte ahí, hazlo, pero no te lleves a los demás. Si quieres sucumbir ante la desesperanza y la depresión, hazlo, pero no te lleves a los demás. Nadie tiene el poder para sacarte de tu depresión, mas que tu. Sólo en el momento en que enfrentas la crisis y te decides, puedes superar la crisis.
1 También en la tradición islámica el infierno es helado, de hecho, en por ese dato se vincula a Dante Aligheri y su Divina Cómedia (al fondo del infierno se encuentra un lago congelado) con corrientes exotéricas musulmanas.










Me llegoo muchisimoo… me encantoo, es muy bueno. Algo importante tambien es que los apegos no nos dejan avanzar, creo que algo clave para poder renacer es tirar a la basura y lejos todo lo que nos amarraba a la vida anterior y que en realidad solo nos estorba. =] Saludos.
sip, el problema del apego al pasado es importante. Muchas veces el no querer deshacernos de las ramas viejas no deja crecer a los nuevos retoños. Es importante saber aprender y avanzar. Y lo peor es que muchas veces las ramas viejas sirven como lastre, y no solo obstruyen el crecimiento, sino tambien jalan hacia abajo y hacia atras, y hacen retroceder a la persona
Quizá una de las ideas más sugerentes que nos proporciona la naturaleza, es que nada sobra, nada es basura, si algo tiene que morir, muere y al hacerlo se convierte en materia en putrefacción de la cual nacera nueva vida, así pues todo sirve, la pregunta es para qué.
Creo que parte de la maravilla de que mueran ciertas partes de uno es la sorpresa de ver que viene a sustituirlas, cuando salgo tarde de la oficina me gusta ver las ventanas encendidas en las casas, cada ventana tiene detrás a una persona que no conozco y que esta haciendo un algo que no se que es, esa incertidumbre y la posibilidad de que lo que sea que estén haciendo ahí detrás llegue a tocar mi vida de alguna manera me emociona por lo mismo que señala Miriam, dejas ir algo para que llegue algo nuevo, si es muy padre la sensación
Lo interesante está en como cada persona, frente a la vida, los problemas, o un acto del cuál debe despedirse para estar mejor, lo enfrenta de distinta manera, u otros deciden ni si quiera enfrentarlo… la vida, (no se si es bueno o malo) es tan particular (eso creo), que aunque ames o quieras ayudar al otro, solo puedes realizar tus acciones, y tu propio destino, esperando que en algún punto los de las personas que quieras también se muevan y decidan hacerlo ,se sientan mejor y de perdida… que su destino los una.
Deberias de ser profesor de historia , como que le ayas!
jajaja
excelente trabajo!!