E l 12 de Enero del 2010 el fin del mundo nos toco las puertas, y entró. Un terremoto de siete grados nos azotó de ahí por las tres de la tarde. Después vinieron múltiples replicas del temblor, todo junto destruyo a miles de hogares y vidas. Este fue el terremoto más fuerte en doscientos años, y nos tocó a nosotros, a los más pobres.
De la inmensidad del océano cada semana llegan barcos cargados de hombres blancos que disfrutan de playas que no son suyas, pero, aunque están aquí, jamás serán nuestras. El muro, una estructura que representa una barrera física y también psicológica entre dos mundos. De un lado están las grandes construcciones de los extranjeros. El muro no cubre los deliciosos aromas de las comidas de esos otros, manjares que acaban en la basura, comidas que del otro lado del muro, de mi lado del muro, del lado de mi pueblo, jamás llegaremos a probar. De su lado se alcanzan a ver los grandes hoteles que han construido estos hombres.
Nosotros no conocemos esos sistemas de gobierno que los demás países presumen tener, de hecho no tenemos ningún tipo de gobierno, en los últimos 10 años hemos tenido 20 presidentes; somos un país pobre y sin gobierno.
Por cada presidente que hemos tenido también hemos tenido un tipo de gobierno diferente y hemos vivido en guerra durante años y años y no vemos la paz en ninguno de los días cercanos.
El anterior presidente sacó a los religiosos del país, pero junto con este nuevo presidente también vino un nuevo obispo, y este volvió a dejar entrar a los religiosos, a los misioneros, pero con una condición, la condición de que les devolvieran la niñez, de que les enseñaran a ser niños otra vez. ”Cámbienles a los niños los rifles por pelotas”.
Haití es una isla en el Caribe, compartimos la isla con otro país, República Dominicana, muy cerca de Cuba y también de Miami. Por nuestra situación geográfica somos propensos a los huracanes, pero más allá que estos fenómenos representen una gran amenaza, son una bendición y cuando la tormenta cesa, siempre viene ayuda del extranjero y nos reconstruyen nuestras casa y las dejan mejor que antes, hasta nos dan comida, claro que esto solo sucede si nos cae un huracán, pero en el resto del año nadie se acuerda de nosotros.
Éramos más de 9 millones hasta este martes, ahora se cuentan más de 3 millones de damnificados y 100 mil muertos, claro que esto es sólo lo que dicen, quizá cifran se doblan, cifras que nunca podrá contar a todos.
De inmediato nos mandaron ayuda, los países del mundo se vieron en la necesidad, como siempre lo hacen, de ayudarnos cuando un desastre natural nos pega. Pero esta vez no será tan fácil.
Cabe la casualidad de que el secretario de agricultura de los EEUU se encontraba en la parte rica del muro, en la playa, y cuando tembló tres helicópteros de la marina estadounidense fueron a rescatarlo.
Haití solo tiene un aeropuerto, el cual no funciona de noche porque no tenemos la tecnología suficiente. Miles de donantes nos han mando ayuda, miles de centros de acopio se han organizado alrededor del mundo para mandarnos alimentos, pero esta ayuda tardara mucho en llegar. La torre de control del aeropuerto, la única torre de control del único aeropuerto que hay en Haití se derrumbo, lo que hace imposible el aterrizaje de aviones.
EEUU plantó una basa con una antena que por el momento sirve de aeropuerto y torre de control para que la ayuda nos llegue, pero una vez que los grandes aviones jumbo que vienen de todo el mundo aterrizan en Haití y bajan las provisiones se percatan que en la isla no hay gasolina suficiente para regresar con más ayuda.
Casi no hay coches que lleven cosas a la capital, Puerto Príncipe, la capital es el lugar más dañado. La ayuda está tardando.
La situación en la capital no es más favorable; el mejor edificio, el palacio de gobierno, se derrumbo y el presidente esta herido; nuestro obispo ha muerto, y miles se están pudriendo en los escombros causando horror y enfermedades entre los sobrevivientes; el hospital también cayó así que no hay forma de tratar a los miles de heridos que agonizan en las calles.
Las espantosas imágenes se han vuelto normales en estos días; padres con sus hijos muertos a sus brazos, familias que escuchan a los suyos gritando auxilio debajo de toneladas de escombros, multitudes luchando por comida.
La comunicación se ha cortado, no sabemos mucho de lo que pasa en el mundo exterior. No sé cuanto vaya a durar esto, no veo claro el futuro, pareciese que este es el fin de Haití.
En Haití ya perdimos la esperanza, o por lo menos, no la encontramos.










mi elahas peace
me gustó. Es normal que siempre tengan un mensaje llegador tus escritos, pero no es común el que siempre me lleguen sabes. Estan viviendo una situación sumamente difícil en Haití, ojalá pudiera hacer más por ellos, en fin, bien hecho. Felicidades campeón
gracias paty XD, todos podemos, esa es la intencion de este ensayo, que la gente qiera hacer algo
Como nota, si alguien esta interesado en hacer un donativo y no sabe donde les recomiendo la cuenta de la Cruz Roja, son buenos en su chamba y es seguro que el dinero depositado llega a quien lo necesite,
La Cruz Roja Mexicana abrió la cuenta 0404040406 en la sucursal 683 de Bancomer para recibir los donativos monetarios que serán proporcionados de forma inmediata, para dar alimento, medicamentos y cuidado a quienes padecen la emergencia.