¡Saca la lengua!

Escrito por Fafahrd , en la categoria: Actualidad Ciudad
Este artículo tiene 8 comentarios

En Guadalajara -esto es una denuncia internacional- no saben para que sirve esa palanquita que los coches tienen a la izquierda del volante.

Manejando a veces uno lo nota, vas tomando velocidad por una avenida y el tipo de delante de repente se frena sin motivo aparente… por que va a dar vuelta sin avisar. O se te cierra para cambiar de carril, indicándotelo sutilmente al echarte su coche encima.

En esos casos usualmente no pasa de que frenes y te genere un cierto malestar que el sólo hecho de haber activado esa lucecita de advertencia te lo habría ahorrado. Pero cuando circulas en bicicleta, es otra historia.

Ser un ciclista urbano en Guadalajara te da más que buena salud, un cierto ahorro de gasolina y un discreto -espero- aroma a sudor… desarrolla tu sentido arácnido para prevenirte del peligro, o visto de otra manera, una cierta telepatía para adivinar que pretende hacer el imbécil que va manejando un coche cerca tuyo. Como no usa direccionales, es factible que de vuelta frente a tí, cerrándose y obligándote a una maniobra evasiva o bien a frenar de emergencia, a veces ayudado de su propio vehículo.

De hecho más que telepatía, sólo se requiere adivinar cual es la maniobra más idiota que el otro puede realizar, tienes un noventa por ciento de posibilidades de atinar.

Así pues, un mensaje a los conductores tapatíos: esa palanquita al lado izquierdo del volante, la que activa las luces bonitas en las esquinas de su automotor, es una señal de que pretenden dar vuelta a izquierda o derecha, segun en lado que enciendan. Se usa cada que darán vuelta, y por ley -el código de circulación que debieron aprender para sacar su licencia- la deben encender unos 20 o 30 metros antes de donde realizarán la maniobra.

Si aprenden a usarla es factible que se ahorren una lana en los deducibles del seguro, pues tienen menos choques y quizá incluso cárcel, si terminan con un ciclista o motociclista estampado en su coche. También podrán gritar “¡Saca la lengua!” a quién no lo haga.

Releyendo lo anterior veo que he sido grosero y que seguramente más de uno ya está acordándose de algún ciclista imprudente que se le atravesó en alguna ocasión. Algunos ya tomaron nota mental de atropellar al siguiente que vean.

Ciertamento no podemos distinguir a los tapatíos entre automovilistas, ciclistas y peatones, primero que todo son -somos- tapatíos, y ahí empieza el problema… el vehículo de sus fechorías ya es aparte, pero empieza en puntos tan sencillos como la cortesía y el civismo.

Los nacidos en ésta urbe solemos ser amables con los extraños, pero sobre todo sutiles con todo mundo para no ofender a nadie. Usamos cualquier eufemismo a nuestra disposición, el tipo repueba todos sus exámenes y no le dices “idiota”, si no “probablemente podrías echarle más ganas”. Pero que no sea un extraño el que hace algo pues ahí le gritas de todo.

La cortesía se aplica a propios y extraños, es el aceite que lubrica las relaciones interpersonales, lo cual facilita el diálogo y a su vez el entendimiento entre las personas. Uno es cortés y amable y por lo general suele recibir un trato semejante -no es garantía, lo reconozco-, todos sabemos ser así pero la mayoría lo usamos sólo cuando nos conviene… no llegas a ligar en un bar diciendo: “¿Que pedo, pinche güila, una cojida?”. Aún en un prostíbulo la mujer se ofendería.

Muy bien, así como la cortesía ayuda al entendimiento general, las leyes de tráfico ayudan a la circulación de un millón y feria de automotores en ésta ciudad, cada vez más necesarias dado lo atestadas que están las calles.

¿Cuantas veces no han visto un embotellamiento por un coche mal estacionado? ¿O choques que habrían sido evitables de respetarse las leyes y señalamientos? Ya no hablemos de atropellados. Tampoco le reclames a alguien la infracción cometida, pues por lo general recibes una serie de groserias a cambio que dejan claro el despotismo tapatío -esta es MI ciudad, los demas sólo tienen chance-.

Ahora bien, la diferencia entre la cortesía y las normas de tráfico vehicular, es que la primera es opcional, las otras son obligatorias. Si eres descortés probablemente ganes el ostracismo social hasta que aprendas la lección; si no te importa el reglamento de tráfico es factible que salgas impune hasta que provoques un serio accidente. Irónicamente, México surrealista, pesa más el ostracismo social.

Por cierto, la direccional es como decir “con permiso”.

PG

El autor: Fafahrd

Místico estudiante amante de lo desconocido»... así empezaba la reseña de mi anuario, básicamente sigo en las mismas 20 años después. Periodista, escritor, caricaturista, gotchero, amigo y alborotador

8 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En Guadalajara -esto es una denuncia internacional- no saben para que sirve esa palanquita que los coches tienen a la izquierda del volante. Manejando a veces uno lo nota, vas tomando velocidad por una avenida y el tipo de de…..

  2. Tonatiuh dice:

    ¡De acuerdo con tu artículo! Tengo un par de meses experimentando con esto del ciclismo urbano y, aunque lo he disfrutado mucho, también es cierto que en muchas calles uno se expone terriblemente ante conductores imprudentes. ¡Pero de que se desarrolla un sensible sentido de alerta, eso que ni qué!
    Creo que la clave es recordar que todos -automovilistas, ciclistas y peatones- somos personas y merecemos respeto.

    ¡Saludos!

  3. [...] This post was mentioned on Twitter by extravia, extravia. extravia said: Publicamos, ¡Saca la lengua! http://goo.gl/fb/6lES #actualidad #ciudad #bicicleta #urbanidad [...]

  4. Fafahrd dice:

    Exactamente mi buen Tona! La verdad es que en principio si tomé una actitud de “malditos automovilistas”, pero me he dado cuenta que ciertamente todos podemos argumentar cosas a favor y en contra, por ello, como dices, la clave está en el respeto mutuo.

  5. Alois dice:

    Muy buen artículo,de hecho leí en un periodico que la mayoría de las personas que manejan en la ciudad fueron enseñadas a conducir por algún familiar, por lo que no tienen nociones de educación vial. Ni les interesa.
    :)
    Saludos

  6. Fafahrd dice:

    Thanx Alois!!! Y no sólo les enseñó un pariente, sino que para sacar licencia -quienes se molestaron- recurrieron a un coyote… ¿Recuerdan hace años que endurecieron el examen para sacar licencia y como muy pocos pasaban regresaron al test anterior?

    • Tatiana Tagle dice:

      Jojojo… creo que fue cuando yo traté de sacarla… troné porque atropellé un conito al estacionarme :(

      Un amigo que es de Mazamitla nada más la tuvo que pagar (y no a un coyote, neta nada más fue y la pagó). En fin, acá con los frigidizados lo más caro es pagar el curso obligatorio antes de presentar el examen. Ni de chiste te puede enseñar un pariente. A parte hay un sistema de puntos y si haces cosas muy estúpidas como manejar ebrio te los quitan. Cuando te quedas sin puntos pierdes tu licencia de por vida.

  7. Fafahrd dice:

    El sistema de puntos lo adoptaron en el DF, pero ya no se en que quedó. Y creo que depende del tipo de faltas si te la susependen un año o para siempre.

    En España recuerdo que realmente temían el exámen, tanto el teórico como el práctico. Tomar el curso te daba 3 oportunidades de examinarte (es decir, podías tornar una vez y repetir), tomar otras 2 oportunidades implicaba repetir curso y pagar más que la vez anterior (creo que el doble).

    Una vez aprobado, sólo podías manejar un vehículo asignado que traia una enorme calcomania que indicaba que eras novato -solo por un año- y tenías que circular 10 kilómetros por debajo del límite de los demás, entre otras cosas.

    Pero lo más significativo es que allá, al caminar, no te invaden los pasos peatonales y casi cruzas sin ver pues los coches siempre te ceden el paso.

Tus ideas ...


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