Krishnamurti: duermevela entre el sueño y la vigilia

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Mientras la mente siga situándoseen un estado de “no codicia”,
sin duda seguirá siendo codiciosa.
De un modo análogo, mientras la mente anhele,
desee o practique para lograr un estado
en el que haya amor , con toda seguridad
lo que será es una negación de ese estado.
(KRISHNAMURTI –La Libertad Primera y Última)

1.
Muchos años, y sinceramente todavía, me sentí orgulloso de mis dotes como implacable lector. Lector de libros científicos,  pero también de obras de autoayuda, esoterismo y espiritualidad; sin descuidar por ningún motivo las novelas, los libros de viajes y los cuentos. No había texto (casi) que se me resistiese.

Particularmente con los libros de autoayuda, misticismo y psicología transpersonal, siempre, desde la pubertad, tuve una delicada y especial filiación. A veces oculta, como una sutil perversión, sobre todo cuando me encontraba en los ámbitos presuntamente científicos o académicos donde he tenido que moverme para vivir y sobrevivir; sitios y contextos donde no es bien visto portar bajo el brazo el Bhagavad Gita, los libros de Gurdjieff y Castaneda, los ensayos psicodélicos de Aldous Huxley, o los diálogos entre Krishnamurti y David Bohm. De este tipo de libros, me leía sus páginas y capítulos como si fuesen mantequilla suave, o pera madura y dulcísima, y mi mente resultase una boca hambrienta y golosa de sus letras y pensamientos.

Leí libros de esoterismo, sabiduría perenne y misticismo, a la velocidad de una sentada en el baño, como decía un amigo en la preparatoria. Al igual que todos aquellos que como él y yo, gozamos del placer inenarrable de hojear una lectura relajante, con los muslos y el culo al aire, sentados agradablemente sobre el frío mingitorio. Uno de los grandes placeres de la vida: leer y cagar, igual que escuchar música, hacer el amor, meditar, caminar, orar, beber algo rico, comer, dormir y soñar.

2.
Pero el libro La Libertad Primera y Última de Jiddu Krishnamurti representó un gran reto. Me costó mucho trabajo leerlo, pese a la sencillez excesiva y descomunal con que está redactado. Cosa que desde el inicio, pone a prueba los esquemas mentales de cualquier lector o escucha del sabio hindú. ¿Cómo es que un libro paradójicamente sencillo en su escritura, modesto en la construcción de sus frases y párrafos, y que por otro lado predica la simplicidad, la humildad y la libertad interiores, resulta tan difícil de ser comprendido y más aún, de ser practicadas sus enseñanzas? Probablemente se cumple con la lectura del mismo, algo que advierte Krishnamurti en esta y otras obras a cada paso: “La sencillez es lo más difícil de conseguir”. Es precisamente el meollo de todo este asunto.

Hubo dos intentos fallidos por leerlo. El primero fue en 1994, cuando contaba 17 años  y participaba en un taller sobre Interpretación de Sueños en la universidad ITESO. Un prestigioso psicoanalista se escandalizó al descubrirme leyéndolo en el pasillo de aquella escuela. Me dijo en tono sobreactuado que mi vida y mi alma peligraban ante semejante lectura. El incuestionable aunque histriónico freudiano me advirtió  que ese libro, junto con todas las obras de Erich Fromm y Jean Paul Sartre, eran los causantes de los suicidios de muchos jóvenes en Europa y Norteamérica desde la década de los sesenta. No tardé, pese a sus advertencias, en leer a todos esos autores proscritos, aunque mi vida estuviese en riesgo. Ciertamente, como iría descubriendo incluso hasta la fecha, Jiddu Krishnamurti posee la facultad demoledora de acabar con las cimentadas creencias y los arraigados esquemas psicológicos de sus lectores.

El segundo intento fallido, o casi fallido fue en el año 2007, durante un viaje de mochilazo a través de varios poblados de Michoacán y el Estado de México. En esta segunda ocasión, entre una parada y otra en distintos hostales y estaciones de autobús, leí con paciencia no más allá de la página 120 de esta obra. Por aquel entonces intuí que su enseñanza me serviría mucho para revalorar todo lo que había aprendido y vivido hasta mis entonces 29 años de edad. Pero aún así, no logré terminar de leerlo.

3.
Cuando el novelista y místico inglés Aldous Huxley  perdió la totalidad de su rica biblioteca en aquel incendio que consumiera su casa en el enigmático desierto de Mojave, en California, ¿cuál fue el primer libro que se compró, antes que ningún otro? Pues fue La Libertad Primera y Última, de Krishnamurti.

Si en algún momento me preguntaba, porqué Huxley, uno de mis escritores predilectos eligió ese libro antes que ningún otro, luego lo entendí cabalmente. Huxley y Krishnamurti se conocieron en los Estados Unidos. En la época cuando Krishnamurti se negó rotundamente a encarnar el papel del último mesías que los aristócratas europeos y  gringos pretendían otorgarle a toda costa. Tras disolver él mismo la Sociedad Teosófica que presidió desde su adolescencia, quedándose por completo solo y perdiendo la total atención de los medios de comunicación. Krishnamurti y Huxley fueron desde entonces grandes e inseparables amigos a lo largo de décadas.

La ingratitud con que aquellos aprendices de místicos y magos europeos le pagaron fue cruel. Durante mucho tiempo Krishnamurti estuvo en el olvido, viviendo modestamente en California. Pero no le importaba, de hecho era lo que él quería y había elegido. Por otro lado, pese a su anonimato, figuras legendarias como el cineasta Charles Chaplin,  el físico cuántico David Bohm y el novelista Aldous Huxley, la actriz Greta Garbo y el filósofo Bertrand Rusell se acercaron a él buscando gozar de sus conversaciones, diálogos y de su amistad.

Pero su recorrido previo fue largo y muy doloroso, no exento de crisis emocionales y espirituales: conoció, probo y experimentó de todo: fama y fortuna, antes de elegir el anonimato, el desprecio de las fanáticas multitudes y la vida sencilla. Igualmente lloró y padeció bastante dolor. Por eso consta que Krishnamurti sabía con certeza de lo que hablaba, cuando sugería una manera de liberar la propia mente, abandonando todo tipo de métodos, ortodoxias y autoridades.

La Libertad Primera y Última también era uno de los veinte libros predilectos del gran sabio humanista alemán Erich Fromm, junto con algunas obras de Marx, Spinoza y Freud. Libros con los cuales siempre cargaba a donde quiera que tuviese que viajar o emigrar.

¿Cómo es que Huxley y Fromm, dos escritores y pensadores con vasta formación universitaria, eligiesen entre sus predilectas, la obra de un hindú de origen humilde, prácticamente autodidacta, olvidado y repudiado por la vanguardia de las sociedades esotéricas occidentales, quien jamás fue admitido tampoco en ninguna universidad de Inglaterra?

4.
No cuesta trabajo imaginar a aquel niño quien crecía en un poblado modesto a la orilla de la playa en el sur de India. Al igual que tantos otros chicos que juegan con lo que tienen a la mano en el mar y en el campo, en las provincias de tantos países del Tercer y Cuarto mundo. Hijo de un empleado gubernamental de escasos recursos, perteneciente la empobrecida casta de los brahmanes, casi esquizofrénico, con delirios místicos y adepto de sociedades teosóficas y esotéricas. Hijo también de una madre vidente y espiritista, Sunjeevamma, quien aseguraba hablar todos los días con su hija y su abuela muertas.

Krishnamurti, enfermizo desde muy temprana edad, padece severos brotes de malaria, debilidad cerebral y de la sangre. Sunjeevamma pasa mucho tiempo cuidándolo de la fiebre, alimentándolo en la boca, leyéndole el Bhagavad Gita, los Vedas, la Biblia, hablándole de Krishna, de Jesús de Nazaret y de Rama, narrándole milenarias historias de fantasmas y de seres míticos de la India. Luego su madre muere, dejándolo al cuidado de Nitya, su hermano mayor y su inestable padre.

Entonces, Madame Blatavsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, lo descubre un día caminando solitario en la playa, inmediatamente ve en él un aura inmensa y especial. Ella y sus seguidores creen haber encontrado por fin la reencarnación del nuevo mesías que guiará el destino del mundo a través de su sociedad ocultista.

Los extranjeros pertenecientes a la Sociedad Teosófica deciden hacerse cargo de él y de su educación. Nitya y Krishnamurti viajan a Londres, tras una fuerte lucha legal con su padre, donde la Sociedad Teosófica gana la custodia de los chicos.

En Europa los chicos gozan de toda la riqueza posible, los europeos los tratan bien y les dan todo lo que quieren. Nitya es admitido en Oxford para estudiar derecho, pero Krishnamurti es rechazado una y otra vez, su fama de mesías hace que ninguna universidad quiera hacerse responsable de educar a la encarnación de Dios. Al mismo tiempo, los muchachos hindúes disfrutan de comidas suculentas, viajes, amistades con la realeza, sexo a granel, ropas caras, automóviles y joyas.

5.
La “atención creativa”, según Krishnamurti, significa mantenerse alerta pero libre por completo de prejuicios y esquemas mentales.

Para liberar la mente es necesario reconocer lo que cada quien “es”, sin tapujos y sin máscaras, incluyendo vilezas y bajezas y mirarse directamente sin juicio alguno. Contrariamente, el esfuerzo con el cual la mayoría de nosotros vivimos, luchando por mejorar, cambiar y ser diferentes, no aceptando nuestras debilidades, es lo que las mantiene fijas en nuestro carácter y conducta. Cualquier esfuerzo del yo por ser diferente, disciplinarse o cambiar es inútil y contrariamente a su supuesto fin, es un obstáculo para liberar el espíritu. No debe entonces desearse ningún tipo de cambio, sea cual sea. Sólo debe tenerse el valor de mirarse a sí mismo sin prejuicios y observar la vida como tal.

Krishnamurti repudia la acumulación mecánica de conocimientos. Él señala, contra toda nuestra lógica libresca, que la cantidad de lecturas y conceptos excesivos obstaculiza la mente y la entorpece. Cualquier tipo de proyecto emprendido no debe estar fundamentado en la acumulación de ideas, conceptos o riquezas. No se trata de abandonar necesariamente los bienes materiales, sino abandonar las viejas ideas y fundar otras nuevas.

6.
Tras la muerte de su hermano Nitya de una severa infección en los Estados Unidos, Krishnamurti entra en una grave crisis emocional y espiritual. Lo atacan fuertes dolores de cabeza y fiebres, también una maligna infección de orina. Le duele muchísimo la pérdida de su hermano mayor, su confidente, su amigo, su acompañante desde la primera infancia. Pasa muchos días inconsciente y enfermo.

Es cuando decide establecer su hogar permanente en California, con la excepción de algunos viajes por Europa y la India. Se da cuenta de la falsedad de cualquier tipo de autoridad. Repudia cualquier tipo de forma de secta o iglesia. Cada quien debe encontrar, según él, la luz dentro de sí mismo, de ningún modo sustentado en maestros, gurús o presuntos iluminados que esclavicen a sus adeptos y seguidores.

Es aquí cuando disuelve la Sociedad Teosófica que le diera cobijo en su adolescencia, devuelve las donaciones que dicha institución recibiera por parte de acaudalados aristócratas, cierra las cuentas de banco y clausura los centros de reunión. A cambio recibe el repudio de aquellos quienes esperaban en él a un mesías, alguien que les indicase qué hacer y cuál camino seguir. Es considerado entonces peligroso para las religiones y los sistemas políticos autoritarios.

Krishnamurti desprecia todo tipo de ideologías, sean estas políticas o religiosas. La libertad, según él, sólo puede ser obtenida al precio de extirparse todo tipo de creencias que apegan a los sujetos a determinados grupos, sectas, corrientes de pensamiento y naciones. Cuando una persona es capaz de desapegarse de todo en ese sentido, sin reaccionar como se espera de ella si es comunista o cristiana, pues estos no son más que condicionamientos, se está cerca de la libertad.

7.
A partir de este periodo comienza una gigantesca actividad impartiendo charlas, conferencias ante públicos cada vez más numerosos, independientemente de su religión o credo político. Tras el triunfo de Gandhi en la India viaja para hablar con jóvenes hindúes, cristianos y musulmanes.

No deja de experimentar severos períodos donde su salud física decae, coincidiendo con profundos instantes de iluminación, en donde su fuerza espiritual logra sacarlo avante de la enfermedad.

No hay según él, diferencia entre el observador y lo observado: somos el día y la noche, cuando percibimos su frescura y oscuridad y cuando dormimos, también somos la negrura de sus sombras; somos el mundo, cuando lo miramos: el ojo y el paisaje al que éste admira. Somos el pecado y la virtud.

Cuando reconozcamos que no hay diferencia, división tajante ni escisión entre nosotros y el mundo, comenzaremos a estar mucho más tranquilos y libres. Pues la libertad consiste en reconocer que el mundo, tal como lo conocemos, pese a su crueldad y vileza, fue creado por nosotros. Si tenemos un mundo espantoso, es así porque lo que hay dentro de nosotros no es nada agradable ni hermoso. Y debemos tener el valor de mirar dentro.

Toda revolución, dice Jiddu Krishnamurti, debe comenzar interiormente. Todo cambio que esté centrado en la apariencia y la forma externa de las cosas, es vano e inútil sino comienza por una revolución en la manera de pensar y sentir, abandonando todo tipo de creencias y condicionamientos previos.

8.
Confieso que al acercarme al final de este artículo, continúa en mí la sensación de no poder comprender del todo  a Krishnamurti. ¿Será que al no poder acceder con cabalidad a su sabiduría, en cierto modo logro captar un poco más su mensaje, pues el aprendizaje para él consiste en vaciar la mente de ideas y conceptos? ¿Entonces, la duda sincera y la incertidumbre asumida son sabiduría? Quizá con la ignorancia honesta logramos acceder a la verdad. ¿O será por otra parte, que al encontrar tal imposibilidad en mí para expresar su pensamiento, me esfuerzo aún como dice él, por establecer y encasillar sus enseñanzas en una imagen rígida y tipificada? Pero al pretender encapsular su pensamiento en un concepto, fracaso irremediablemente y me alejo sin cesar de su mensaje.

Sus Diarios, escritos en su etapa de madurez están impregnados de esa unión entre el sujeto y lo percibido, entre el día y la noche, entre el sueño y la vigilia. Krishnamurti señala en ellos que suele despertar por la noche sintiendo que alguien está en su habitación oculto en la oscuridad. Después insiste que ese incógnito, desconocido, resguardado en las sombras, no es nadie más que él mismo. Krishnamurti es la noche y el que la mira, la oscuridad y la luz, los sueños, las pesadillas y los párpados extenuados. Sus diarios transmiten en cada párrafo una experiencia de tranquilidad y agudeza suave muy poco común.

Hasta los noventa años Krishnamurti continuó impartiendo charlas y conferencias por todo el mundo. Justo al cumplir los noventa, tras dictar una conferencia en la ONU sobre la paz mundial, pidió que lo llevaran a la playa en el sur de la India, donde había jugado en su infancia para recorrerla por última vez. Solía decir que aunque amaba conversar, el día que dejara de hablar su cuerpo detendría las funciones vitales para siempre y moriría. Y así fue.

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About Carlos Filiberto Cuéllar

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Carlos Filiberto Cuellar. (Guadalajara, México, 1976). Es escritor y psicólogo. Sus novelas: Tristísima (Deauno.com, 2008) e Histérica y Adorada: Cuentos de Psicoanálisis en México (Deauno.com, 2007), además del libro de testimonios: Hombres de a Pie: Dos Chamanes del Occidente Mexicano, pueden ser consultadas en la página electrónica: www.amazon.com Su correo personal es: carneuro@yahoo.com.mx

11 Responses to “Krishnamurti: duermevela entre el sueño y la vigilia” Subscribe

  1. Alois 3 febrero, 2010 at 7:47 pm #

    Hermoso e interesante artículo, no cabe duda que cada día se aprende algo nuevo. Gracias.

  2. Guzmán 4 febrero, 2010 at 5:53 am #

    Jiddu Krishnamurti y las Organizaciones.

    “Quizás recuerden ustedes la historia de cómo el diablo y un amigo suyo estaban paseando por la calle cuando vieron delante de ellos a un hombre que levantaba algo del suelo y, después de mirarlo, se lo guardaba en el bolsillo. El amigo preguntó al diablo:

    “¿Qué recogió ese hombre?” “Recogió un trozo de la Verdad”, contestó el diablo. “Ese es muy mal negocio para ti, entonces”, dijo su amigo. “Oh, no, en absoluto”, replicó el diablo, “voy a dejar que la organice”.

    Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede ser organizada; ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular. Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuan imposible es organizar una creencia. Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo momentáneamente descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella.

    Ustedes no pueden traer la cumbre de la montaña al valle. Si quieren llegar a la cima de la montaña, tienen que atravesar el valle y trepar por las cuestas sin temor a los peligrosos precipicios. Tienen que ascender hacia la Verdad, esta no puede “descender” ni organizarse para ustedes. El interés en las ideas es sostenido principalmente por las organizaciones, pero las organizaciones sólo despiertan el interés desde afuera.

    Fragmento del discurso de disolución de la La Orden de la Estrella de Oriente. (2 de Agosto de 1929)
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

    • elahas 7 febrero, 2010 at 2:24 pm #

      creo que aqui estas haciendo una falasia, una falsa generalizacion,pues de tu creencia o experiencia personal no puedes sacar algo universal; si a ti las religiones no t funcionan pues sera tu punto de vista, mas existen muchos, entre ellos me incluyo, que las religiones nos han ayudado de una u otra forma
      ¿estaria mejor el hombre que encontro el pedasito de Verdad si nunca la ubiera encontrado?, yo creo que no. Las religiones lo que hacen, (ami punto de vista claro, pues si no estaria haciendo una falsa generalizacion tambien) son para aquellos hombre que han encontrado un pedacito de Verdad, y que no estan seguros de que hacer con ellas, asi que vana buscar consejo y apoyo en alguna religion, la cual le da algunas armas para usar ese pedacito de Verdad para encontrar la Verdad misma, en donde sea que cada persona tenga que encontrarla, talvez tengas razon, y no se pueda saber esa Verdad Absoluta, pero buscandola no pierdes nada y ganas mucho, creo yo.
      Ahora, claro que esto es una verdad de derecho, no de echo, pues en la realidad las religiones son usadas, como diria Marx, “para alienar al pueblo”, puedes leer el ensayo de Norbert sobre las sectas alienantes, creo que vale la pena enfatizar que si una religion no le funcione a algien no significa que no funcione para nadie…
      muy buen ensayo, muchas felicidades

  3. Adolfo Tavizón 5 febrero, 2010 at 3:38 am #

    Wow… en defensa del escrito puedo decir que solo estas transmitiendo el mensaje, lo prolongas, al interiorizarlo y expresarlo se perpetua y no se traiciona la idea…. wey, muy bueno, muy bueno, deja pensando

  4. Tatiana Tagle 5 febrero, 2010 at 9:43 am #

    Se traiciona sólo porque no hay palabras para describir lo ulterior. Neti neti, diría mi maestro.

    Fantástico artículo, gracias por compartirlo!

    • Adolfo Tavizón 8 febrero, 2010 at 1:23 pm #

      Neti neti?

      • Tatiana Tagle 9 febrero, 2010 at 2:50 am #

        Neti neti, me equivoqué, no es budista, es hinduísta… significa “no es así, ni así”. Lo que dicen los budistas es Ne ne, simplemente “No, no”. Que cada vez que le quieres dar una descripción conceptualizada a la realidad debes revisarla, porque todos los conceptos, o mejor dicho, la visión dualista de la realidad, es inexacta y contradictoria y la única palabra que te lleva a entender lo ulterior es “No”. Jejeje… lo puse muy complicado pero sólo es por mi falta de dominio del tema :P

      • Arbolesrojos 9 febrero, 2010 at 9:56 am #

        Bueno y sólo para abonar el tema, yo supuse que era algo parecido al niet, tovarich, de los rusos, que es algo así como: no compadre.

  5. gonzo 21 febrero, 2010 at 10:09 am #

    solo como nota,
    en una imagen aparece la swastica sinistrogira( que gira a la izquierda) usada por los nazis y simbolo de shiva, dios/a de la destruccion.
    mientras en la otra aparece la swastica dextrogira que representa las 10 mil verdades, el sol en movimiento, la rueda del samsara, etc.segun difieren los autores que tambien le dan distintos significados a la que gira en el sentido de las manecillas del reloj, pero la que mas justificaria (segun nuestra cultura) el antisemitismo es la arriba descrita.

    claro que los significados de la esvastica son muchisimos , pues han sido usados por varias culturas para simbolizar diferentes cosas en cada una, creo que esos arriba descritos son los que mas interes me despertaron.

    • Arbolesrojos 21 febrero, 2010 at 10:35 am #

      Bueno, ser gonzo, me permito reclamar la autoria de las ilustaciones, que encontre buscando a la vieja teosofía, así que por ello fueron incluidas en el texto.
      POr otro lado muchas gracias por tus comentarios, me parecen que el cuidado del simbolismo es importante, máxime cuando se trata de un signo solar.
      Igual un día de estos escribe usted algo para mostrar los caminos que han seguido las svásticas.

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  1. Bitacoras.com - 3 febrero, 2010

    Información Bitacoras.com…

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