Luna nueva ascendente sobre los vampiros

Escrito por Norbert Schwartz , en la categoria: Actualidad Cine Cultura Psique
Este artículo tiene 3 comentarios

Platicando sobre el artículo anterior sobre vampiros, me di cuenta que en él me centré sobre las razones por las que los vampiros son malos y no deberían ser ni admirados ni deseados, pero en realidad no toqué el punto de porqué los vampiros resultan tan atractivos.

Hace unas dos o tres semanas, estaba sentado en el tianguis cultural, cerca del monumento a Juárez (un buen lugar para observar a la gente), y noté a una muchacha leyendo una de las novelas de vampiros de Anne Rice. Y le pregunté porqué estaba leyendo Anne Rice, y no a la tipa de Crepúsculo. Contestó, con cierta medida de orgullo, que no había leído los libros ni visto la película, pero que por lo que había oído, no le resultaban atractivos los vampiros diamantinos y dulces, y que Rice mostraba unos vampiros más obscuros.

No le logré sacar mucha plática (probablemente le asustó la idea de la posibilidad de estar siendo acechada por un viejo pervertido…), pero el punto importante fue remarcado.

La pregunta es: ¿Qué es lo que hace atractivos a los vampiros?

Una primera hipótesis sería que los vampiros representan lo obscuro. Nos recuerdan a los monstruos que nos acechaban debajo de nuestra cama o en el closet, cuando éramos pequeños. Y lo que nos producía miedo cuando éramos chicos, ahora nos produce cierta morbosa atracción. No es sólo enfrentar nuestros miedos, es jugar con la idea de que la causa de nuestros miedos sea real, y sentir de nuevo ese miedo, de manera controlada. Es una forma de coqueteo con la fuente de nuestro miedo, un coqueteo con lo desconocido y obscuro, representado por una figura que decide renegar de la vida para evitar la muerte, y que se vuelve un muerto viviente por egoísmo.

Una segunda hipótesis, más relacionada con las ideas que planteé en el artículo pasado, tiene que ver con el origen psicológico de los vampiros. El vampiro reniega de la vida por egoísmo, y aliena a los demás de su humanidad, volviéndolos ganado de los cuales toma vida para mantenerse existiendo. El vampiro representa la caída en el egoísmo absoluto, el pecado máximo. Y la idea nos resulta tentadora a todos. Por un lado, la idea de lograr superar a la muerte, el eterno inevitable, el final supremo, el no-estar que a todos nos espera, es una idea que resulta bastante atractiva, tanto así que todas las religiones usan la idea de la muerte y su trascendencia como un motivador moral existencial (pórtate bien y te irás a…). Y por otro lado, la idea del pecado máximo, de volverte “superior” a los demás a través del egoísmo supremo le da aún más atractivo a la idea de superar la muerte a través del vampirismo.

La admiración al vampiro representa la posibilidad de transferir la aceptación del pecado a un ser ficticio, la aceptación de un pecado que no podemos aceptar en nosotros mismos por nuestra educación y condicionamiento. El morbo por lo prohibido.

Una tercera hipótesis, donde, de nuevo, voy a meterme en terrenos que no me corresponden (aunque para ahora, probablemente los lectores ya se han dado cuenta de que tiendo a hablar de lo que no me concierne por mi área de estudios) es que dentro de esa admiración a los vampiros hay cierta fantasía  masoquista de sumisión.

Un elemento recurrente en las historias de vampiros es que el vampiro secuestra/seduce a una mujer inocente para tomar de su sangre (aquí los psicoanalíticos ya deben estar brincando con todas las referencias sexuales). Incluso está presente en la historia de Crepúsculo, en una versión “light”. La fantasía de la sumisión al poderoso, que es tan dominante que hasta puede controlar la voluntad del sometido con la mirada (esto se traduce como los poderes hipnóticos del vampiro). La subyugación de la víctima, para su posterior corrupción, son un elemento esencial en las historias de vampiros (el arquetipo de la vampiresa modifica esto de maneras que analizaré luego).

En resumen, de una o de otra manera, los vampiros nos atraen porque nos recuerdan lo prohibido, lo malo, lo que no queremos aceptar, lo no-aceptado socialmente.

En el siguiente ensayo, contemplaremos a los cazadores de vampiros.

PG

El autor: Norbert Schwartz

Filosofo de vocación, trabajo de profesor, rolero de corazón, dedicado a saber 186,633 cosas, la mayoría inútiles y solo 23 que valen para la vida.

3 comentarios

  1. Arbolesrojos dice:

    Bueno, algo habrá que anexar en cuanto al dominio sobre ciertos animales: ratas, lobos, que bien pueden representar el lado oscuro de nuestra propia psique, tanto de los individuos como de la colectividad. Y con ello va una cierta relación con la naturaleza, esa extraña dimensión a la que tanto tememos todos.

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Platicando sobre el artículo anterior sobre vampiros, me di cuenta que en él me centré sobre las razones por las que los vampiros son malos y no deberían ser ni admirados ni deseados, pero en realidad no toqué el punto de por…..

  3. Fafahrd dice:

    Creo que parte del atractivo actual que tienen los vampiros, ya sea entre lectores de Crepúsculo o tribus urbanas o lo que sea va por el sentido de la alienación. Ese sentimiento adolescente de vivir en un mundo al que no perteneces -el vampiro no es humano-, donde los sentimientos duelen y por tanto no quieres sentir -eres un muerto viviente depredador que no siente y hay problemas de autoestima -retomemos, depredador: estas encima de todos esos humanitos alrededor tuyo-.

    El vampiro como ser poderoso y mágico, y más con el aspecto de antihéroe que le dan ahora, es atractivo pa cualquiera que desee evadirse de sí mismo.

Tus ideas ...


Creative Commons License
Esta obra es publicada bajo una licencia Creative Commons.
Subscribete al Feed RSS de – Artículos o a los Comentarios

Extravía esta enriquecida con WordPress
Diseño original por Graph Paper Press
Acceder | Registrarse