Más allá de la literatura

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Desde el principio de su existencia el cine a recurrido a la literatura como fuente de inspiración. Muchas de las grandes historias de la gran pantalla han surgido de las páginas de grandes clásicos o best sellers.

Sin embargo el cine tiene otro poder en cuanto a literatura se trata, y es el de transformar en realidad no solo los mundos sobre los que leemos si no a los protagonistas de nuestras historias favoritas.

En más de una ocasión hemos visto a personajes sobre los cuales hemos leído caracterizados en pantalla ambientados en su propio mundo donde siempre han existido y forman parte de la realidad. Pero ¿qué tal cuando los vemos como parte de una realidad a la cual no pertenecen? Me explico. El cine a logrado volver verdaderos a los personajes de los libros, siendo estos conocidos en el contexto de la película como personajes de libros.

Tal es el caso de The league of extraordinary gentlemen (La liga extraordinaria) donde se juntan figuras literarias de la talla de Allan Quartermain (“Las minas del Rey Salomón”), Mina Harker (“Drácula”) y el Capitán Nemo (“20,000 leguas de viaje submarino”). En realidad en la película no son tratados como personajes ficticios, pero sí se menciona el hecho de su importancia como héroes o protagonistas en sucesos extraordinarios (sucesos que a fin de cuentas solo pudieron haber sucedido en las historias más fantásticas).

Más acertadamente podría hablar de The Pagemaster (El guardián de las palabras). Que es la historia de un niño que al perderse en una biblioteca no le queda otra opción que enfrentarse a todos sus miedos pasando por las diferentes secciones de literatura (fantasía, aventura y horror) a través de las cuales va conociendo a los personajes más clásicos como Moby Dick (“Moby Dick” ), el Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde (“El misterioso caso del Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde”) y Long John Sylver (“La isla del tesoro”).

Esta sería la película que mejor explicaría a lo que me refiero con que ”el cine vuelve verdaderos a los personajes de los libros”.

Sin embargo, como ocurre con todos los temas del cine, ha tenido diferentes maneras de hacerlo. Ya vimos una, que es simplemente volver parte de la realidad personajes de los grandes clásicos. Pero otra manera es volver reales a personajes de un libro que sólo existe en la realidad de la película misma.

Inkheart (Corazón de tinta) cuenta la historia de un cuentacuentos lo suficientemente poderoso como para extraer a los personajes de las historias que lee, sin embargo al sacar algo de ese mundo ficcional algo de su mundo real pasa a ser parte del otro. La trama se da cuando los personajes traídos a nuestro mundo comienzan a ser de las suyas mientras que su esposa se encuentra varada en el libro que leyó.

Se han hecho cosas más interesantes. ¿Cuántas veces no soñaron con que el mundo sobre el cual leían fuese en realidad uno existente?

El universo ficcional ES si le permitimos que sea. Eso es lo que aprendieron los personajes de Labyrinth (Laberinto) y Neverend Story ( La historia sin fin).

La primera película trata de una chica que desea con todas su fuerzas que su libro favorito fuese real y pudiera convertirse en parte de él, sin embargo cuando sus deseos son concedidos por el Rey del Laberinto termina transformándose en cautiva de este lugar al cual tiene que encontrarle una solución para poder escapar.

La segunda es la escapatoria de un niño atrapado en el ático de su escuela que se distrae con un libro para olvidarse de la situación en la que está metido. Pero mientras transcurre la historia (que el chico lee) se da cuenta no solo de que es real, si no que sucede al tiempo que él la lee. No tarda en descubrir que la dinámica va más allá de esto y que tiene que volverse partícipe de los eventos que transcurren para poder salvar a los personajes de los cuales ya está enamorado.

Por su puesto hubo quienes no tardaron en darse cuenta que podían contar la historia al revés, donde los personajes primero existen como reales para luego darse cuenta de su propia ficcionalidad al solo ser parte de una obra literaria.

El primer caso sería El mundo de Sofía. En cuanto Sofía entiende que no es más que un personaje decide encontrar la salida de la historia antes de que esta termine, por miedo a dejar de existir cuando esto suceda, pero ¿deja de existir un personaje sólo por que la historia termine?

En Stranger than fiction (Más extraño que la ficción) hay una variante que encuentro sublime. La película trata de un hombre común y corriente que aprende que no es otra cosa que el personaje principal de una novela que inevitablemente terminará en tragedia, entonces su cometido no es salir de la historia, dado que entiende que esto es inconcebible (no puede dejar de ser en su propia historia que el fin y al cabo no es otra cosa que su propia vida), si no trascender su mediocridad como simple personaje de dicha novela.

Lo interesante de estas dos películas es la vuelta que le dan a la tortilla: ”la realidad vuelta ficción” o ”la ficción entendiendo su naturaleza ficticia”. (¿Fui yo la única en crecer pensando en la posibilidad de ser parte de una historia escrita o pensada por un ser superiormente real que en algún punto podía encontrar su resolución?)

A fin de cuentas el mismo cine nos dice con palabras claras lo que estas películas nos quieren decir. Es tan sencillo como recordar las palabras de Tully Alford (La Familia Addams) antes de ser succionado por un huracán salido de las páginas de un libro: ”Cuidado Lucas, no es solo literatura”.

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Encaminada desde pequeña por la inconciencia de mis papás al mundo del celuloide, en el cual me perdí al punto de escogerlo como mi realidad y negarlo como fantasía.

3 Responses to “Más allá de la literatura” Subscribe

  1. Fafahrd 12 febrero, 2010 at 2:09 pm #

    Wow!!! Me encantó el debrayé mental que te aventaste, pense que sólo hablarías de las diferencias en narrativa.

    La idea de los personajes que “toman conciencia” de su naturaleza no se cuando se halla desarrollado, pero recuerdo la obra teatral “Seis personajes en busca de autor” de Luigi Pirandello, que data de 1921. En 1973 Robert Heinlein publica “Tiempo para amar” donde unos científicos inventan una máquina que puede viajar entre universos paralelos y, además, a los universos de ficción de las novelas.

    Creo que también entra aquí “El último Gran Héroe” con Schwarzenegger, donde los protagonistas alternan entre el mundo de ficción y el real.

    La sensación de ser un personaje creo que nos ha pasado a muchos además de tí, pero en lo personal también prefiero ser mi propio autor. Por otro lado, al crear un mundo, a veces se percibe una especie de “autonomía” de los personajes que colocamos en él, supongo que de ahí a veces el autor quiera conocerlos o conversar con ellos.

    • China González 13 febrero, 2010 at 7:54 pm #

      Gracias, que bueno que lo disfrutaste. En realidad este artículo es mi favorito hasta ahorita.

      Lo que mencionas de los persoanjes cobrando conciencia, en realidad yo tampoco se desde cuando surgió esta idea, pero tal vez se le ocurrió a alguien que (como nosotros) alguna vez pensó en la posibilidad de despertar un día y darse cuenta de la ficción en la que vive. Quien sabe, jaja.

      Gracias por los título que mencionas, da por hecho que les dare una “videada´´(como diría Stanley Kubrick), y sobre la película de “El último gran héroe´´ estoy segura de haberla visto alguna vez en mi infancia, más no la recuerdo por completo.

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  1. Bitacoras.com - 12 febrero, 2010

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