
Le pedí que no hablara, sino que se quedara callado para ver qué podía adivinar yo de sus gestos.
Por fuera me podría dar igual, pero igual me interesaría saber quién es. Un gran volumen horizontal coronado con una cúpula semiesférica, fachada con entablamento y frontón. El tímpano no dice nada de forma explícita, nada de grabados ni altorrelieves. Diferentes tipos de piedra, en ese sentido transparente, pues se ve el basamento, se ve cada parte. Y el inmaculado enjarre siempre insertando la duda de lo que esconde detrás.
Es alto, pero no lo muestra. Hay que subir ocho escalones para estar a su nivel.
Es de piedra, por todos lados cantera porosa, mas no por eso débil. La del piso es la que me fascina. Es rectitud, horizontalidad, arcos de medio punto y rebajados, pesadas puertas de madera. Es eco. Las voces retumban, nada de ganas de escuchar para no influenciar mi percepción. Es simetría, orden, patios, neoclásico, esquinas reforzadas con otro tipo de piedra.
Quisiera perderme, pero no me lo permite.
En los pasillos arcos tras arcos, patios tras patios… exquisita perspectiva de un punto de fuga central que repite elementos sin por eso aburrir, por el contrario: atrae, inspira, invita.
Y al final, rematando detrás de una puerta, una fuente en medio de un patio: es tapatío.
Y de repente vegetación un tanto aislada. Naranjos que si los viera en una banqueta cualquiera no me llamarían la atención en lo más mínimo, pero aquí son como esculturas.
El cruce de dos bóvedas de cañón es cubierto por la cúpula con orden jónico en las columnas del tambor, en esas naves están los famosos murales de Orozco. Simbolismo en cada pincelada, difícil de descubrir pero fácil de interpretar. Cervantes besando una cruz y una corona, es preciso conocer un tanto de historia.
Españoles masacrando gente, el tal Cabañas socorriendo al pueblo en una imagen que no inspira confianza, la imposición del cristianismo, el látigo del capitalismo, las naves españolas, imágenes grises de guerra con algunas pinceladas rojas, tecnología… es preciso también observar. Orozco era irreverente, no le gustaba que le dijeran qué expresar por medio de su obra. Lo imagino escuchando rumores dentro de su cabeza y también fuera, rumores que salen de entre las juntas de las piedras para orientarlo en el camino a la magnificencia.
Imagino el tiempo de hospicio como niños corriendo y gritando contrastando con la frialdad. Podría ser hospicio, convento, museo. Hoy hay salas de cine entre otras cosas.
Es antiguo, siglo XIX o algo así(1). No se atrevieron a debilitar los muros con grandes vanos, sino con verticales ventanas de no más de 1.20 de claro. Yo también respetaría esos muros de casi un metro de ancho que me ponen la piel de gallina.
Ahora lo iluminan con electricidad, pero cómo me hubiera gustado verlo encendido con antorchas esparciendo luz inquieta por el techo de terrado con vigas de madera que cubre los corredores del patio de la entrada.
Al salir y caminar por la acera a su costado, tuve por un instante la impresión de que el muro blanco no terminaría nunca.
Es elegante, ordenado y sencillo, como las parvadas de pájaros negros que vuelan atrapados entre el piso y los recortes de cielo de sus patios.
- N.E. la construcción se inició en 1805, y ya para el arribo de Hidalgo y sus tropas estaba en funcionamiento, y fue usado como cuartel, caballerizas y almacen de armas (cualquiera que usaran los insurgentes). La construcción fue concluida en 1845 [↩]










Encantador artículo, hace un año o dos, lleve a unos alumnos a una exposición del oro precolombino de colombia, mm, bueno, al finalizar el recorrido, me senté con tres de ellos, en uno de los patios, y a Jacobo, lo invite a que oyera el sonido que nos rodeaba, los zapatos del aire entre las hojas, lo débiles ecos de la ciudad, y nuestra respiración. De ser un joven inquieto, disperso y desorientado, paso, en un cambio asomroso, a cierta paz que permitía ver el conflicto interno en el que vivía. Atribuyo el merito al numen del Cabañas. Uno que ama niños.
Me gustaria que vinieras a Caracas e hicieras con tu estilo una narrativa de Plaza Bolivar, Barrio del Hatillo, Edificio de la asamblea legistaltiva, La casa natal de Bolivar, el Boulevar de Sabana Grande, etc.
La descripcion del Hospico, sencillamente genial
Felicidades