N unca he encontrado una razón comprensible para que a la mayoría de la gente no le gusten los musicales. Si son películas que simplemente contienen canciones, no veo cual es el problema.
Muchas personas me dicen que lo que pasa es que en la vida real la gente no se para a cantar y bailar en medio de una escena verdaderamente dramática o importante, sin embargo yo les digo que en la vida real tampoco vemos a gente disparando de un carro a otro en media carretera saliendo completamente ilesas como un acto cotidiano. Lo que sucede es que nos creemos a Neo esquivando balas sin el mayor esfuerzo, por que es parte del universo ficcional que el director a planteado desde el principio de la película, y al momento de llegar la escena donde puede contra quién sabe cuantos agentes él solo, no nos parece poco verosímil.
Entonces ¿porqué hay a quienes les cuesta creer en un universo donde todas las personas en un restaurant conozcan la letra y coreografía de una canción supuestamente improvisada? Y, una pregunta más importante aún ¿por qué a nadie le cuesta trabajo creerse la escena de My best friend’s wedding (La boda de mi mejor amigo) en la que todos cantan “I say a little pray for you´´? (Esto último no tiene nada que ver con el artículo, pero en verdad me lo pregunto).
Bueno, en realidad puedo entender que muchos eviten las películas musicales por sus letras sosas y melodías predecibles, sin embargo creo que en la mayoría de los casos son prontos al juzgar. Verán, el musical es un género lleno de géneros. Existen diversos tipos de musicales, en cuanto a estilo y a tema.
¿A qué me refiero? No en todos los musicales los amantes se ponen a cantar debajo de la lluvia declarándose su amor en el momento menos inapropiado, y hay musicales en donde de verdad existe, de manera verosímil, una razón para cantar.
Creo que si se les diera una pequeña oportunidad algunas personas encontrarían que hay un par de musicales de su agrado en este vasto mundo melodioso. En realidad no espero que después de leer esto corran a buscar todos los que voy a mencionar, pero espero despertar la curiosidad de más de un lector no amante de los musicales y apelar a su lado cinéfilo para darle una segunda oportunidad a una de esas películas donde nadie deja de cantar; además espero esto el sirva a algún amante de este género teatral tan amablemente adoptado por el celuloide para conocer un par de historias nuevas.
Mucha gente no sabe esto, pero una gran cantidad de películas infantiles son consideradas musicales. Simplemente ¿cuántas películas para niños no tienen una inmensa cantidad de canciones para entretener a los jóvenes espectadores? En realidad casi todas las de Disney, en especial sus clásicos: La Sirenita, La Bella y la Bestia, Aladdín, etc. Incluso películas consideradas de culto como The Nightmare Before Christmas (El Extraño Mundo de Jack).
Hay un tipo de musical de lo más extraño, y es en el que los personajes nunca cantan. Una de estas películas es American Grafitti de George Lucas, que es considerada musical (por algunos) por que durante toda la película la música diegética* nunca deja de sonar, más que en un par de momentos sumamente dramáticos.
Existen musicales que no destacan por sus canciones, no por que no sean buenas, si no por que lo más espectacular que tienen es el baile o el show montado alrededor de la pieza. Chicago, por ejemplo, basa la mayoría de sus canciones en un número que saca al espectador de la realidad de la película para llevarlo a un mundo donde todo es un espectáculo de tipo cabaretero. Otro ejemplo es Moulin Rouge (Amor en rojo) que visualmente es tan atractiva, con toda esa genialidad de Baz Luhrman que en momentos no permite distinguir la realidad de la fantasía, que hace que uno pase por obviedad las canciones para preocuparse por los detalles de los colores o el arte de la escena.
Una característica importante de este musical es que todas sus canciones (menos una) son tonadas conocidas por la mayoría de los espectadores, ya que Luhrman decidió juntar piezas famosas de la música moderna popular y armar una historia moderna con ellas, por lo que podemos escuchar canciones de artistas de la talla de David Bowie, Kiss, Elton John, entre otros.
Si existen, sin embargo, películas en las que de verdad los persones nunca dejen de cantar. Estas son las más difíciles de digerir, en especial para el público no adepto a esté genero cinematográfico. Sin embargo me gustaría distinguir dos tipos de musicales dentro de este tipo de musicales:
Uno de ellos es en el que los personajes cantan las palabras de vez en cuando, pero se comunican por acciones en su mayoría hasta que llegan a un punto importante de la historia en donde se lleva a cabo un número musical real con coros, bailes, etc. Como Rent, uno de los tantos musicales del teatro llevados a la pantalla (en este caso en específico creo que funciona mejor en el cine que en el escenario, ya que la narrativa del cine ayuda a que se vuelva más comprensible la acción de la escena a diferencia del teatro donde como todo sucede en un mismo lugar físico hay que dividirlo imaginariamente como espectador mientras sigues la tonada de dos o tres personajes que suponen estar en dos o tres locaciones diferentes en el mismo escenario).
Otro tipo es en el que los personajes cantan o tararean todo lo que piensan, dicen o sienten en una suerte de melodías mezcladas (por lo general cada personaje tiene su melodía por conversación, pero también se da el caso, en especial en escenas importantes, en que compartan la misma melodía) sin llegar jamás a cantar una canción. No hay coros, o espectáculos, solo diferentes tonadas. Este, creo yo, es el musical más difícil de ver. El más conocido es Le parapluie de Cherbourg (Los paraguas de Cherbourgo), que créanlo o no es uno de los grandes clásicos de la Nueva Ola Francesa**.
No voy a desmentir a los escépticos del género que dicen que en estas películas sólo se ponen a cantar sin ningún motivo. Si las hay, y son la mayoría. Sin embargo muchas de estas se han convertido en verdaderos clásicos, tanto como musicales así como películas.
Una de mis favoritas en My fair lady (Mi bella dama) en la que en efecto, los personajes solo deciden empezar una canción cada vez que sienten las ganas de expresar sus emociones y le cantan al aire como si a este le interesara lo que tienen que decir. Sin embargo otro musical que comparte esta característica es uno de los más vistos, e, irónicamente, uno de los más aceptados, incluso por las mismas personas que repudian los musicales: The sound of music (La novicia rebelde), que, en realidad no me disgusta, pero si me parece uno de los musicales más ridículos en canciones y motivos para cantarlas.
No los habré desmentido, pero tampoco les daré la razón. En una película musical existen numerosas razones por las que un personaje se ponga a cantar, y a veces tiene que ver con la logística de la película. Por ejemplo, un personaje puede cambiar su modo de hablar a cantar para contar una historia, como en Man of la Mancha (El hombre de la Mancha) que cuenta la historia de Don Miguel de Cervantes durante su tiempo en la cárcel. Cervantes le cuenta a los presos la historia que está escribiendo de Don Quijote, y cada vez que les cuenta un relato nuevo del personaje se pone a cantar para dividir una realidad de otra. Una razón distinta puede ser diferenciar tiempo real de pasado, como en A chorus line donde vemos a un grupo de bailarines en una audición, y cada vez que entrevistan a uno sobre su pasado, éste canta su historia.
Una razón aún más valida para cantar es el siguiente tipo de musical, donde las canciones son en realidad canciones dentro de la historia. Esto funciona como en Cabaret, uno de los mayores éxitos de Bob Fosse y además una de esas películas que todo teórico dirá que hay que ver antes de morir. La historia se lleva a cabo en un cabaret, donde hay números musicales que cantan los personajes como parte del espectáculo, solo que estos números suelen coincidir en tema con lo que el personaje esté viviendo en esos momentos.
Hay otros musicales que suelen no desagradar tanto al público en general, por más que estén repletos de canciones, y esto suele ser por el tema. Cuando los musicales tienen un tema oscuro tratado como comedia o de manera cruda el público parece encontrarlos entretenidos y pasa de lado las canciones, ya sea sólo por que la película les gusta mucho o por que la comicidad del tema les ayuda a tomar las canciones como una burla al mismo tema tratado. Las más reconocidas de estas podrían ser Little shop of horrors (La tiendita del horror), donde una planta carnívora comienza a comerse a los conocidos de su dueño, The Rocky horror picture show (El show de terror de Rocky), donde travestis del espacio hacen de las suyas en nuestro planeta, y Sweeney Todd (El barbero demoniaco de la calle fleet), que podría no parecer comedia, pero la manera en la que tratan el asesinato es en verdad más chistoso que otra cosa, en especial por la seriedad (o falta de ella, en realidad) con la que los personajes lo cometen.
El último tipo de musical que me gustaría recomendarles son esos musicales que se burlan de sí mismos por ser musicales. Mamma mia fue llevado a la pantalla con un tono tan ligero que se puede ver en las mismas actuaciones que nadie, ni siquiera los personajes, se están tomando su situación en serio, y llevan esto de una manera risible con una canción, y no sólo eso, si no con una canción del conocido grupo Abba.
Como ve hay musicales de todo tipo para todo público. Los invito a que den una pequeña búsqueda a ver si encuentran cual es el suyo.
*Cuya fuente está en pantalla. Ej.: la radio del auto que conduce el protagonista suena con la canción que el público escucha.
**Nueva Ola Francesa: movimiento cinematográfico francés de los años 60.
N.E. también es altamente recomedable Across the universe, en el que se utiliza la música de los Beattles para realizar los diálogos, e incluso hay una especie de fantasía, en que hubiera pasado si Jimmi Hendrix y Janes Joplin se hubieran conocido y enamorado.









Mmmmh, la neta deje de leer poco después de que mencionas a Moulin Rouge… pero me dejaste pensando en lo que mencionas antes de que no entiendes por que a la gente le molesta que los personajes canten y no que Neo esquive balas.
Es muy simple, la gente cree lo que el director quiere que crean o consiga que crean. Mencionas la música diegética, es parte del universo diegético, que es donde se desarrolla la película y tiene sus propias “leyes” independientes de la realidad… en ése universo la gente canta y baila al unisono, o esquiva balas.
La labor del director es meter a la gente en ése mundo y que se olvide de qué “se puede” o “no se puede” hacer.
Luhrman lo consigue en Moulin Rouge desquiciando visualmente a la audiencia en los primero minutos, con la narrativa de la historia del escritor, movimientos rápidos que obligan y forzan la atención, e intercalando pequeñas canciones reales -lo de Sound of Music- hasta que ya pasan al show en el Moulin Rouge, para entonces ya estas envuelto.
No me malentiendas, comprendo a la perfección como es que funciona el envolver a un público en univero con leyes y reglas propias que hacen las cosas verosímiles o no en su propio contexto. Mi pregunta es: ¿por qué para el público en general es más fácil creer que alguien puede ser conectado o desconectado a una computadora a creer que una monja cante para su hijastros cada vez que quiere expresar una emoción?
Bueno, sigue habiendo muchos que detestan las “colgadencias” del cine de acción… que por que Bond no se despeina y esas ondas. El otro día una alumna se quejaba de que Mel Gibson saliera indemne en “Payback”, que acabábamos de ver… le recordé que en las ultimas escenas lo golpean, torturan y despedazan los dedos, aparentemente ya lo habia olvidado.
Respecto a la Novicia Rebelde… posssss, ya no es sólo la dificultad de que crean en que si es creíble o no, ya entran gustos musicales, como bien señalas en el comentario de Bjork y “Dancer in the dark” (que ni quize ver).
Hay gente que no entiende que si pide helado de chocolate, sabrá a chocolate.
Ese último comentario fue bastante acertado. Recuerdo el caso de un amigo que odia los musicales sin embargo deicidó entrar a ver “Chicago´´ cuando estuvo en cartelera. Por su puesto, a los dos números se salió.
Si, en verdad termina siendo una cuestión tanto de gustos cinematográficos como de gustos musicales. Sin embargo hay que admitir que es mayor el número de personas que toleran las películas de acción que los que toleran los musicales.
Hola: Faltó mencionar un musical que esta para cortarse las venas: Dancer in the dark con Bjork…aqui esta una pequeña sipnopsis (tomada de wikipedia) Esta pelicula no es recomendada para personas que tiendan a la depresión, pero de igual forma ahí que verla… : )
Sipnopsis:
La película se desarrolla en Estados Unidos en el año 1964. Selma (Björk) es una inmigrante checa que se muda a aquel país con su hijo Gene. Además padece una enfermedad hereditaria degenerativa que le está ocasionando una rápida ceguera progresiva. Por este motivo Selma ahorra centavo a centavo en una lata que guarda en su cocina para pagar una operación que evite que su hijo sufra el mismo destino.
Selma participa en la obra teatral The Sound of Music donde comienza a quedarse ciega. Cuando su vida es aburrida y miserable, comienza a tener alucinaciones donde ve a la gente en números teatrales.
La vida de Selma comienza a ser una auténtica ruina; uno de sus supuestos amigos la traiciona, le ocurren cosas malas en parte por culpa de sus alucinaciones y otra por su enfermedad irreparable.
En realidad faltaron de mencionar cientos de musicales para cortarse las venas, jajajaja. Pero una caraterística escpecial sobre ese musical es que es de los más reconocidos por el público no-amante de los musicales. El porqué es bastante obvio: sale la conocido Björk y es dirigida por Lars von Trier.
Además es de las fáciles de digerir, no solo por el tipo de musica (moderna) si no por que los números musicales son ”creíbles”, ya que son parte de la imaginación del personaje y no parte del universo real de la película.