El Valor de lo viejo

E sta semana-la última de febrero- dos cómics viejos llegaron al millón de dólares en una subasta: la primera aparición de de superman -action comics-, y luego el uno de batman -detective comics-.

¿Quién diablos pagaría lo que vale una señora residencia, un mes de desenfreno en las Vegas, un año en un crucero por un simple pedazo de papel? Bueno, ni tú ni yo. Quizá tengamos otras prioridades para el dinero.

Lo cierto es que en esta época de vacas flacas a nivel mundial, -la economia continua dando problemas, ahora es Grecia y la Comunidad Europea los que se asoman al precipicio-, los tiburones de la pecera se han dedicado a especular e invertir sus chorromillones en objetos valiosos que les aseguren una ganancia de reventa. Puede sonar extraño si hablamos de comics viejos, pero si piensan que los diamantes han perdido la cuarta parte de su mercado mundial, que monedas como el euro o el dólar no son confiables, ni las inversiones en inmuebles en países tan seguros como EU.

¿Cuánto vale lo bueno?

La lógica del capitalismo es acumular posesiones que ganen valor con el paso del tiempo (en vez de perderlo como la mayoría, por ejemplo un auto o una compu, que al tiempo valen la mitad de la mitad) y entonces, en tiempos de crisis o recesión, cuando nada más queda, los inversionistas (¿o debería decir especuladores?) se van con el arte, el oro y los objetos únicos, de los que los coleccionables son algo así como los primos lelos.

Además, cuando alguien paga un melón de billetes por un “raro, único e innigualable” objeto, y se asegura en hacerle la publicidad adecuada, está comprando un seguro para su inversión, pues difícilmente bajara de precio, los chismes generados por él mismo se encargan de mantener la especulación financiera de su compra.

No quiero entrar a la cuestión de que símboliza Superman para EEUU, ni a su imagen de “boy scout” que lucha por los “mejores valores”. Como ícono de la cultura pop norteamericana puede representar muchas cosas (polisemia) para muchas personas. Por ejemplo, para Armando Mattelart, en su libro Para leer al Pato Donald, muestra lo que para él es un lavado de cerebro intensivo.

El objeto en cuestión, un picaso, un matise, un rolls-royce, una mansión en Mayfair con vista a Hyde Park -digo que no se note la pobreza y lo provinciano hablando de NY-, los calzones autografiados de Paris Hilton, la guitarra de Jimi Hendrix, un mechón de Pedro Infante, el diamante azul más caro del mundo o la barbie diamante, cualquiera puede convertirse en valiosa. Sobretodo si logras que tenga el prestigio suficiente ante la cantidad de gente suficiente (¿cuánto pagarías por un libro autografíado por JRR Tolkien o de JK Rowling?).

O también puedes poner en la lista ranchos, islas, estudios de cine, acciones de la cocacola o marinela, armas hechas de platino y joyas, pantalones de diseñador, computadoras ultraligeras, celulares incrustados con cristales de sawrovski, y cualquier cosa que tú quieras. La ambición es el límite.

Ese es un ejercicio interesante, imaginar que desearíamos comprar si ganasemos el melate. En el fondo, una muestra de lo que padecemos. Desear sin consumar es una locura grave que vive la sociedad actual.

El capitalismo que impera en el mundo pareciera que se dirige a la abundancia, al exterminio de la pobreza, pero las estadísticas no muestran eso.

En nuestro país, los pobres siguen siendo más o menos los mismos que cuando firmamos el TLC, cierto que se ha generado cierta riqueza, pero sigue estando repartida casi en las mismas manos, hay zonas de Guerrero, Oaxaca, Chiapas donde las personas viven más o menos igual de fregadas que en ciertas zonas atrasadas de Africa.

Cuando los tiburones te rodean

Muchos personajes del mundillo financiero hablan de que una época que termino, que la crisis provocada por EEUU es una especie de tsunami de efecto retardado, que va a obligar a cambiar las reglas del juego bancario para siempre. Quizá sea mucho pedir, el capitalismo es una estructura político-económica que se sustenta en una característica humana: la avaricia.

Además hay miles de personas involucradas en vivir de la especulación, y a ellos no les haría nada de gracia que de un día para otro los gobiernos del mundo les penalizaran sus “aventuras”, y con toda seguridad harían todo lo posible por torpedear esas leyes.

Por ejemplo, George Soros, uno de los máximos especuladores del mundo, y que controla fondos de inversión de alto riesto o hedge funds, por miles de millones de dólares, hace un par de años, aposto por la baja de la libra esterlina, y se dedicó a jugar con ella, comprando y vendiendo billestes (como si cambiar de una moneda a otra produjera riqueza), logró una ganancia de más o menos mil millones de dólares ¿cuánto tiempo tendrías que trabajar tú para ganar la décima parte?

Por cierto George Soros ha declarado que desearía ser recordado como filósofo.

No podemos cambiar la naturaleza humana, no en lo inmediato, aunque si podemos empujar un cambio que haga más justo el reparto de la riqueza, y el disfrute de ésta, algo que dicen se llama prosperidad. La pregunta es ¿cómo?

Te ofrezco algunas ideas locas, extravagantes pero honestas y sencillas, tres, que son:

Aceptar en mi vida y mi quehacer que lo que no le doy a los otros, no lo recibo yo, y lo que le doy a los demás, yo lo recibo.

Acepto que yo puedo enseñar de lo que sé a otros, si es posible una vez a la semana, o por lo menos una vez al año darme a los demás.

Aceptar que compadecer a los demás, crear la ilusión de que YO puedo, y niego que el fondo todos somos lo mismo, y la sensación va a crearme sinsabores y tristezas, ya que en el fondo es egoísmo, la única ayuda que puedo ofrecer es acompañarlo en el camino y aportar sin reconocimiento aquello que esté en mi posibilidad.

Y por último, si creo en ello, trabajar todos los días en mí, en mis sueños y deseos, para poder disfrutarlos y compartir lo que recibo, sin importar el costo o precio de lo que hago para mí mismo.

Después de todo, no es un trabajo que necesite a un … superman.

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Lector curioso, amigo de las bromas y dueño de un humor rampante y ácido. Coleccionista de anécdotas de ingenio, crimen y locura, que son el ingrediente para el éxito de toda la comedia humana. En sus ratos libres es editor de extravía, responsable de las moscas a las que llamamos acentos y puntos, y padre de cuatro niños.

10 Responses to “El Valor de lo viejo” Subscribe

  1. Fafahrd 2 marzo, 2010 at 12:01 pm #

    Me encanta tu conclusión! Mantengo esa filosofía desde hace tiempo, y realmente aliviana. Creo que se vale soñar, pero siendo conscientes de lo que es sólo sueño o alucine y de lo que es realizable… independientemente del apego que se tenga al capitalismo.

  2. Adolfo Tavizón 3 marzo, 2010 at 12:58 am #

    mal que bien voy de acuerdo, solo una nota, la crisis hipotecaria si dejo huella en la economia mundial, desaparecieron varios objetos de inversión y se replantearon varias politicas goubernamentales por todo el globo, ademas la crisis aun no termina, el 2010 es un respiro, pero el 2011 va a traer golpes fuertes, el primer golpe que se espera en mas de un pais es la descapitalización de muchos gobiernos, sobre todo de gobiernos que apoyaron a sus bancos y crearon mecanismos artificiales para la creación de empleos y apoyo a empresas, la importacion y exportacion de productos tambien sufrio un golpe y asi como de paso le dio una patada en las costillas al cadaver de la industria editorial y reactivo la industria del entretenimiento y creo nuevas avenidas para nuevas tecnologias de manejo de información.

    Por ahi vi una conferencia en el TED sobre un nuevo tipo de consumismo y tocaba varios puntos en comun con tu ensayo, si te interesa busco el enlace.

    • Arbolesrojos 3 marzo, 2010 at 3:56 pm #

      Bueno, uno de los primeros efectos es que, al parecer, la economía del lejano oriente, tendrá el tamaño de todo el primer mundo, es decir, ya estamos llegando a un escenario donde la diplomacia china se va a asegurar sus fuetnes de materias primas y a reforzar su presencia tratando de opacar a los gringos y los europeos.

      Sería interesante replantear lo que es el consumo y el consumidor. Igual escribimos a 4 manos,

  3. Fafahrd 3 marzo, 2010 at 1:41 pm #

    Releyendo el artículo recordé algo que me contó una amiga que está muy vinculada con programas que buscan tratar el problema de las zonas pobres -muchas de ellas de comunidades indígenas-.

    Según me contó ya hay muchos apoyos para esas comunidades, cada mes les dan despensa y lana. El problema es que ahora esas comunidades producen menos que antes… ¿Para que producen si ya los mantienen?

    Lo del reparto de la riqueza es un albur. Parece injusto que alguien tenga mucho, pero a veces -no todos los casos- el que no tiene no es por que no tenga oportunidades, sino por que no aprovecha las que tiene o no le interesa trabajarlas.

    • Arbolesrojos 3 marzo, 2010 at 3:59 pm #

      La riqueza se reparte, ya se por medio de salarios y prestaciones al trabajador, cosa que se ha venido desequilibrando desde los 80, ya que el salario es cada vez menos importante dentro de los gastos de las empresas, o bien a través de subsidios, aportaciones gubernamentales y ayuditas del teleton y anexas. Si te colocas en la posición de “papá” cuando das, entre otras cosas de lo que te sobra, pues la respuesta es la de un niño, no la de un adulto.

      nuestra sociedad esta llena de niños, incluyendo los que nos gobiernan ¿porqué los pobres tenían que ser diferentes?

      • Tatiana Tagle 4 marzo, 2010 at 1:10 am #

        Hasta para ayudar hay que ser inteligente. Donar siempre se hace de arriba hacia abajo y mantiene esta estructura. Educar cambia las cosas.

  4. Fafahrd 5 marzo, 2010 at 11:19 am #

    Ciertamente los salarios están en caida libre, incluso desde los setenta. Hay a quienes les va muy bien con el reparto de utilidades de cada año, pero también los empresarios usan mil mañas para minimizar esa prestación.

    Mi punto va más por otro lado, en parte por lo que dice Tatiana, la clave está en la educación: Mi abuelo paterno era pobre y no tenía mucha educación, pero era trabajador e instó a sus hijos a que estudiaran y trabajaran, de manera que ahora sus herederos están muy bien parados. No sólo los educó para aprender, sino para salir adelante.

    Por otra parte, bien dices Arbol, que estamos en una sociedad de niños, y muchos de esos niños son juniors, unos de sus papás, otros del gobierno. Más bien mi idea es no atacar grupos o castas, sino actitudes, si es que se desea un cambio… aún así, una sociedad es espacio para todos.

    • Arbolesrojos 5 marzo, 2010 at 5:38 pm #

      Solamente que una de las deudas historicas de nuestra sociedad es para con los grupos indígenas, pues a ellos no sólo se les ha pedido que olviden su cultura, pues es de “nacos”, término que parece fue acuñado por los gentilicios: totonacos. Además se les ha discriminado por su piel y rasgos.

      Es curioso, pero en el territorio que vivimos, a los pueblos indígenas les iba mejor con la corona española que tenía leyes que los protegía aunque tendían a considerarlos algo así como niños eternos, mientras qeu durante el siglo XIX una de las constantes, especialmente de los liberales, aunque los conservadores no fueron ajenos, fue el saqueo legal al que se sometio a la propiedad comunal indígena, que recibió el tiro de gracia de mano de Porfirio Díaz, un meztiso, un mezclado.
      Para que la cuña aprieta debe ser del mismo palo.

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  1. Bitacoras.com - 1 marzo, 2010

    Información Bitacoras.com…

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  2. suenorris » Blog Archive » Fast Tuesday links - 1 marzo, 2010

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