Adán en Edén, reflexiones sobre la novela de Carlos Fuentes
En el mundo, los seres humanos convivimos todos los días como parte de una sociedad, una sociedad que puede ser tanto solidaria y respetuosa como egoísta y abusiva.
Lo que determina que una sociedad sea solidaria o egoísta es el reconocimiento que el individuo le da a los demás, ya sea como seres humanos o como objetos.
En nuestra sociedad, este contraste entre persona y objeto se puede ver fácilmente en las mujeres, ya que el hombre ve a la mujer como alguien que enciende su pasión, una persona a la que hay que amar y comprender. O la ve como alguien con quien le conviene estar para tener una buena imagen, para despertar la envidia de los demás hombres, viéndola como un “adorno”.
Esta visión de la mujer como sujeto u objeto se puede observar claramente en la novela de Carlos Fuentes, Adán en Edén (2009). En este comentario, hablaré de como Priscila Holguín, esposa de Adán Gorozpe, es tratada como un objeto, y Ele, amante de Gorozpe, es vista como un sujeto.
Utilizaré la teoría de La dominación masculina desarrollada por Pierre Bordieu. Se podrá ver que Adán Gorozpe, protagonista de la novela, satisface diferentes necesidades de los campos de su vida con Priscila o con Ele, y esto hace que las mire con una visión diferente a cada una.
En la sociedad, la mujer puede convertirse en cuerpo-objeto del que se aprovecha su capital simbólico, o bien puede convertirse en un verdadero sujeto. Esto ocurre en la novela de Carlos Fuentes (Ciudad de Panamá, 1928). En Adán en Edén, Adán Gorozpe, abogado y empresario, se casa con Priscila Holguín, conocida como Reina de la Primavera, Princesa del Carnaval de Mazatlán, etc., para aprovecharse de su prestigio originado de su hermosura y el renombre de su familia. Posteriormente Adán Gorozpe, cansado de su vida familiar y social, necesita un lugar donde pueda descansar de su trabajo y familia, y lo encuentra con Ele, su amante. Con Ele, Adán Gorozpe puede ser como en realidad él es, incluso puede mostrarle su cuerpo, no como con su esposa.
Cuando Adán Gorozpe descubre que Priscila podría estar engañándolo con Adán Góngora, él mismo se da cuenta de que sólo se casó con ella por su fama, y que nunca se interesó por ella como debió. Luego la relación de Adán Gorozpe y Ele se intensifica, debido a la posible venganza de Góngora hacia a Gorozpe por haberlo traicionado, que podría manifestarse en un ataque contra Ele. Gorozpe se empieza a preocupar por Ele, a tal grado de sentir que si Ele muere, él también morirá. En medio de la historia, se puede ver cómo Gorozpe somatiza a Priscila y se aprovecha de su capital simbólico, y cómo reconoce a la otredad en Ele, viviendo una relación armónica.
En la novela, Adán Gorozpe se casa con Priscila por su fama y el prestigio de su familia. Pero, ¿qué no el matrimonio es un acto que sirve para consagrar el amor de un hombre y una mujer? Ésta es la percepción común que se tiene del matrimonio, pero, el matrimonio también tiene otra función: la de aumentar el capital simbólico de los hombres, tal como nos dice Pierre Bordieu:
El ámbito de las relaciones de producción y reproducción del capital simbólico, del cual el mercado matrimonial es una realización paradigmática, descansa en una suerte de golpe original que hace que las mujeres no puedan aparecer salvo como objetos o, mejor, en tanto que símbolos cuyo sentido está constituido fuera de ellas y cuya función consiste en contribuir a la perpetuación o al aumento del capital simbólico detentado por los hombres.
Así, un hombre puede casarse no por amor sino por el capital simbólico que representa la mujer. Y el tratar a la mujer como capital simbólico implica tratarla como objeto. Ver a los demás como objeto implica olvidarse de la otredad y sólo concentrarse en la unimismidad de uno mismo, lo cual lleva a una convivencia egoísta y desinteresada.
En la vida cotidiana, podemos ver casos en los que la mujer es vista como sujeto o como objeto. Este contraste se puede ver claramente en Adán en Edén. Priscila es tratada por Adán Gorozpe como un objeto, como podemos leer: “ya que me casé con ella sin amor, permítanme admitirlo, como simple ardid -braguetazo lo llaman- para iniciar mi carrera casado con una mujer rica y en el seno de una familia encumbrada”.
Adán Gorozpe adquiere el cuerpo-objeto de Priscila mediante la factura mágica del matrimonio. Y el cuerpo-objeto de Priscila se convierte en un capital simbólico que Adán Gorozpe utiliza para ascender en la escala social. Ele es tratada por Gorozpe como un sujeto, como podemos ver: “Ele y yo lo compartimos todo y parte importante de esa “sociedad” que hemos creado es que nos lo contamos todo, pero todo lo que nos contamos nos acerca más”.
Gorozpe reconoce a la otredad en Ele, lo cual lo lleva a reconocer a Ele como sujeto y formar una relación armónica. Estas percepciones que tiene Adán Gorozpe de Priscila y Ele sirven para satisfacer diferentes necesidades de su vida, ya sea las de su vida social, con Priscila, o las de su vida privada, con Ele.
En el habitus de nuestra sociedad, el hombre tiene asignados los espacios exteriores, donde compite con otros hombres para tener el mayor respeto y la mayor cantidad de capitales. Uno de esos capitales es el capital simbólico del cuerpo-objeto de la mujer que el hombre puede adquirir mediante la factura mágica del matrimonio. Sin embargo, el hombre puede sentir otras necesidades que el capital simbólico de su esposa no pueda satisfacer.
Por eso, busca otra mujer con la que pueda vivir en una convivencia armónica, donde él reconoce la otredad de la mujer y satisface la necesidad de amor y comprensión que no le puede dar su esposa. Adán Gorozpe, sintiendo la necesidad de salir de la pobreza y alcanzar una categoría social más alta, se casa con Priscila y consigue los beneficios que le dan su fama y el prestigio de su familia.
Después Gorozpe, cansado de su familia y trabajo, necesita encontrar a alguien con quien pueda compartir su verdadera forma de ser, y ese alguien es Ele.
Bibliografía
Bordieu, P. (2008). “La dominación masculina”, en Archivos de identidades.org, disponible en http://identidades.org/fundamentos/bordieu_dominacion_introduccion.htm, [09/03/2010, 14:27]
Fuentes, C. (2009). Adán en Edén. México: Alfaguara.










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