Algunas veces, solo quieres caer del precipicio. Esos días donde quieres intentar lo que te han dicho que no debes de hacer, que te sientes bastante fuerte para tratar lo imposible, o tan débil que no te importa si fallas y mueres.
A veces, humanamente necesitas llegar al fondo, y aunque sabes dentro, muy dentro que no va a ser agradable, necesitas sentirlo, y experimentarlo por ti mismo.
Unas personas soportan el sentimiento, y lo reprimen hasta que olvidan que algún día lo tuvieron; Otras lo enfrentan, lo sienten y lo dejan ir; Y otras cuantas deciden dejarse llevar por él, hasta que se convierte en parte de ellas mismas, y nunca más pueden volver a ser quienes eran antes.
Las diferentes maneras como decidimos cada uno enfrentar o vivir para bien o mal nuestra existencia, nos inunda de sabores, olores y distintas texturas cada pequeño universo.
Y entonces, si lo entiendes, comprendes que alguien sufre por lo que tu ríes, y alguien teme a lo que tu buscas. Y es tan natural y sano, como el inhalar y exhalar.
Si la esencia del humano, es un todo compartido y dividido, no lo sé, y si la particularidad y el etnocentrismo con el que crecimos es real o sólo es una falsa concepción de nuestra naturaleza, no puedo estar segura.
Pero todos llevamos un instinto a sentirnos bien que nos hace continuar, retroceder, o parar, con el único fin de sentirnos satisfechos.
Filosofía Escolástica para la vida
La filosofía escolástica, plantea que todo por el hecho de existir es bueno, y lo malo no es si no ausencia del bien, entonces, no existe algo malo en sí mismo, pero existen cosas malas (porque falta algo).
Creo que en la vida, un poco de esta filosofía no podría hacernos daño, es probable que necesitamos limitaciones para la convivencia social, y facilitar el respeto y la coexistencia de distintas mentes unidas, pero tratar de buscar bajo esos prejuicios aprendidos la esencia pura y positiva de las personas, situaciones, errores, decisiones, cosas, etc. tal vez nos haría personas más libres realmente, y más plenas.
No importa mucho el camino que decidamos cada uno seguir, y no debemos llenar de expectativas en otras personas, nuestra vida y sueños, porque no respetamos la posibilidad de los otros a decidir,y de igual manera, nosotros no podemos vivir conforme a lo que los demás (otros caminos, voces exteriores, contradicciones propias) quieren de nosotros.
Lo importante es tener fe y hacer lo que hagamos por convicción, reaccionar como necesitemos reaccionar, superar, olvidar, recordar por siempre, porque no existen los errores en la vida de un humano.
Enamorarnos de algo, aferrarnos, y sufrir lo que tengamos que sufrir, porque cada situación, que para siempre se queda contigo, dará un sentido, un rumbo distinto a tu existencia, y mas vale aprovecharlo, sin tener miedo de algo que nunca sucederá, fallar.
Lo que haces, piensas y dices es un triángulo armonioso de tu esencia, sin botón de borrar, y estamos destinados a caminar ciegos al futuro, intentando hacerlo de la mejor forma, teniendo como único maestro, nuestro recuerdo del pasado.
Cada uno le da un sentido totalmente distinto a su estar y ser, cada uno lo vive de distinta manera, y si bien, no hay experiencia inútil en esta curiosa vida humana, hay sueños infinitos por llegar a cumplir… Así que no tengas miedo, de este camino sin aparente salida, porqué de alguna u otra manera, tu la encontrarás, y esa es la especialidad de la vida.










Me agrada la idea, de hecho hacer algo “solo porque se me antojo” de vez en cuando es muy sano, le da frescura a la vida
Toy de acuerdo… hacer por hacer y disfrutar en sencillez lo que sea que sea que te parezca disfrutable.
Respecto a la escolástica, una cosa es ausencia de bien y otra es maldad, en lo personal prefiero no olvidar eso sólo por mantenerme alerta.
Me encantó el texto