Te invito a comer

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-Te invito a comer.

-No tengo hambre.

Paciente… muy paciente. Y no cualquiera tiene las agallas para lanzarse sin capote contra una taurina de mi tipo. Desde muy al principio me derritió su manera de mirarme fija y descaradamente y la forma tan inteligente en que se atrevió a abrazarme por primera vez. Si yo tenía un muro, él tenía dinamita, si yo tenía una cápsula de cristal, él tenía un martillo y toda la disposición de usarlo para romperla.

-Te llamo en la tarde.

-Tal vez no se me antoje contestarte.

Valiente… muy valiente. Me cautivó también que no tuviera miedo de demostrarme sus emociones, de decirme que me quería mucho, de tomarme con fuerza y darme besos en la cabeza. Creo que me aguantó aproximadamente 177 actitudes groseras diferentes, me halló el modo, supo ganarse mi confianza absoluta. A su privilegiado ingenio le sumó voluntad y obtuvo éxito. Admirable, debo reconocer.

- ¿Nos vemos mañana?

- No sé si esté de ánimo para verte, no puedo ver el futuro.

A pesar de todo no titubeó al decirme que yo era la única en su lista, renunció al gastadísimo papel de macho cotizado y cumplió su firme propósito de desvivirse para que yo siempre estuviera cómoda. Conmigo sólo puede un hombre así, bien plantado en sí mismo, de una pieza, y con los pantalones perfectamente bien puestos. Que sepa qué es lo que quiere y que lo que quiera sea a mí.

Me convence la convicción, me asegura la seguridad, me interesa el interés.

Debería agregar que soy realmente mala ligando; o perezosa, sangrona, arrogante, como sea que prefieran llamarme, pero me rehúso a poner un esfuerzo por que otro note mi interés en él. Tengo que admitir que socialmente mi papel como mujer es mucho más fácil, son ellos los que deben preocuparse por ligar y conquistar.

En un marzo de reconstrucción, cuando lo necesario es alguien que ayude a soplar con fuerza para que las piezas queden perfectamente soldadas y listas para latir de nuevo, un hombre tal vez tenga una oportunidad; un payaso, que mejor ni lo intente.

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Alcancé a nacer en los ochenta, a las tres horas de nacida agarré con las dos manos una mamila y me la bebí hasta la última gota, gané mi primer concurso de declamación a los 3 años; aprendí a jugar ajedrez a los 5 y a disparar un revólver a los 13. Fui invitada a colaborar en una tesis doctoral a los 18 y a los 20 decidí empezar a publicar mis escritos. ¿Un lado? La izquierda. ¿Un transporte? Jetski. ¿Miedo? Nunca a lo que debería. Estudio Arquitectura y soy muy teórica. Pienso que cuando uno se mira en un espejo se ve exactamente al revés de como es.

8 Responses to “Te invito a comer” Subscribe

  1. Fafahrd 15 marzo, 2010 at 10:42 am #

    Todo el proceso de ligue es como una danza, ambas partes han de moverse de alguna forma… si alguna está fuera de compás, no hay danza, no hay ligue y probablemente uno de los dos termine azotado en el suelo.

    Ahora bien… Si la mujer no se mueve, como dices respecto al esfuerzo, mmmh me recordaría una de esas danzas de apareamiento donde el macho baila alrededor de la hembra esperando a que esta lo pele… naaaaaah, si el tipo se precia no lo hará tampoco.

  2. Adolfo Tavizón 15 marzo, 2010 at 7:42 pm #

    A la hora de ligar soy muy tímido, prefiero dar muchos rodeos y hacercarme poco a poco, pero la verdad se me hace un proceso muy divertido, las sorpresas son enormes y la adrenalina una droga.

    Y con respecto a eso de que siendo mujer es mas cómodo dejar que te liguen suena padre, pero ¿entonces los hombres tenemos la capacidad de escoger? ¿las mujeres se sienten mal por tomar la iniciativa?

  3. Miriam Villanueva 15 marzo, 2010 at 8:03 pm #

    Creo que la capacidad de elegir esta siempre de las dos partes y yo creo que depende de cada quien el sentirse bien o mal tomando la iniciativa, en mi caso soy pesima y me siento ridicula jaja pero no dudo que a otras les salga super bien.
    Gracias por sus comentarios =]

  4. Tatiana Tagle 16 marzo, 2010 at 3:05 am #

    Jajajajaja!!! Es como el quinto artículo con la boca de chochitos xD

    De lo otro… pues no sé, hay gente pasiva, hay gente activa, hay gente pasivo-agresiva, masoquistas, etc. Qué bien que tú encontraste la horma de tu zapato!

    Como chica les cuento… hay de modos a modos de tomar la iniciativa, pero por lo menos en mi experiencia nunca he entrado a un lugar y he dicho “me voy a ligar a ese de ahí”. Diablos, en este justo momento estoy cayendo en la cuenta que yo jamás he tomado la iniciativa! Por lo menos la sonrisa matadora va después de un par de miradas de interés, pero tengo que percibir y procesar ese par de miradas, entonces empieza el baile.

    • Arbolesrojos 16 marzo, 2010 at 7:42 pm #

      Que me encantan los chochitos.

  5. Adon Vizcaya 16 marzo, 2010 at 12:24 pm #

    Mmmmh, a mi me ha tocado ligar y ser ligado… pero más que todo ser bateado. Definitivamente es una gran experiencia, pero también, cuando las chicas se hacen demasiado del rogar me da flojera seguirles el rollo… digo hay una diferencia entre crearte interés en la persona y darse a respetar a simplemente adquirir una actitud de “meréceme” que implica lamer zapatos

  6. gonzo 20 marzo, 2010 at 11:40 am #

    que buen estilo manejas !!
    muy de mi agrado tu articulo, felicidades

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  1. Bitacoras.com - 14 marzo, 2010

    Información Bitacoras.com…

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