T odos percibimos lo mismo, ¿no? Si la realidad es una, y nuestros sentidos son evolutivamente iguales, debemos percibir relativamente lo mismo.
Sí, claro. Te reto a que te pongas mis lentes y trates de dar diez pasos. Sin fracturarte.
Nuestras percepciones son distintas, porque nuestros sentidos no son exactamente iguales.
Peor aún, es posible que nuestras consciencias funcionen de manera distinta.
Y podemos ver muchos ejemplos claros de esta posibilidad.
Por ejemplo, no es lo mismo como la consciencia de un niño procesa la información, a como la procesa un adulto, a como la procesa un anciano. Las capacidades cognitivas son radicalmente diferentes, aparte de que los sentidos tienen capacidades diferentes. En este caso incluso podemos argumentar que hay diferencias en la estructura física del cerebro, un niño todavía no lo tiene totalmente desarrollado, un anciano puede haber perdido cantidades industriales de neuronas a lo largo de su vida.
Pero las diferencias en la manera de ejercer la consciencia sobre la percepción no sólo se pueden ver en relación a la edad. Cuando consideramos culturas radicalmente distintas (particularmente si hablamos de culturas que todavía no han sido expuestas a la globalización, al internet y al contacto con otras culturas en general) también se vuelve evidente.
Un caso bastante interesante es el de esa tribu que se descubrió hace poco en el Amazonas, que no había tenido contacto con la “civilización”. Uno de los experimentos que se realizaron fue el mostrarles una foto de sus propias chozas. Los aborígenes no fueron capaces de interpretar la imagen como lo que era. No tenían las configuraciones neurales/cognitivas necesarias para entender una foto como una imagen representativa de algo.
Pero no necesitamos ir tan lejos para encontrar ejemplos de este fenómeno. Pensemos en un grupo de amigos que se conocen en la prepa. Sus cerebros funcionan cognitivamente más o menos igual. Pasan los estudios de licenciatura. Uno estudia psicología, otro estudia administración, y un loco tercero, filosofía.
Los estudios les configuran las habilidades cognitivas para entender la realidad de maneras muy específicas. Si se juntan a platicar después de cinco años, tendrán incluso problemas para entenderse entre si, pues se fijan en cosas radicalmente diferentes, y tratan de resolver los problemas de formas diversas.
Yo lo enfrento de manera frecuente en las clases de historia del arte. Las clases se las imparto a estudiantes que van para el área de arquitectura y diseño. Después de unos meses de haber cursado estudios en esta área, ellos ven en los cuadros imágenes que yo, con mi humilde entrenamiento de filósofo, no registro. Nuestras consciencias son diferentes.
Todas estas pruebas las pongo para demostrar que podemos entrenar la consciencia, podemos modificar como ejercemos la consciencia sobre la percepción. Esta idea no es nada nueva, de hecho, Varela, un neurocientífico estudioso de la consciencia, prefería hacer los estudios con gente que hubiera practicado meditación. Afirmaba (en un diálogo con Susan Blackmore) que los que habían meditado, podían sostener la consciencia enfocada durante más tiempo que los que no lo habían hecho.
Stephen LaBerge se especializa, por otro lado, en sueños lúcidos. Imagínate que puedes estar despierto mientras estás dormido. Tu cuerpo está descansando, pero tu consciencia está funcionando. Esta habilidad se entrena, y LaBerge ha demostrado de manera científica que es posible hacerlo.
Incluso en detalles tan simples como el pensar en una cosa solamente, o en varias cosas al mismo tiempo, estamos hablando de habilidades que se pueden entrenar. Si tu observas las habilidades cognitivas de un muchacho que ha crecido con Windows, y particularmente con Messenger y facebook su capacidad de mantener la consciencia enfocada en muchas cosas al mismo tiempo es bastante diferente de la que mi generación, que creció con la televisión, tiene. Y aún más radical es la diferencia si la comparas con dos generaciones antes, los que crecieron escuchando la radio.
La vieja misma conciencia
De nuevo, todas estas ideas no son nuevas, no fueron pensadas en el último siglo por primera vez. Prácticas orientales como el taoísmo y el budismo ya han manejado estas posibilidades, solo que con lenguajes menos claros.
Es más, algunas prácticas religiosas de purificación pueden ser interpretadas también como prácticas de refinamiento de la consciencia.
Ya he hablado de cómo Odín pasa un período de sacrificio, amarrado a las raíces del Yggsdrassil, durante nueve días, ayunando. Y al final de ese proceso de purificación/perfeccionamiento, recibe el conocimiento de las runas y entiende las cosas de manera más profunda.
Visto así, la comparación con el proceso de Buda es más o menos fácil. Buda pasa 49 días meditando inmóvil debajo de un árbol, y al final, alcanza la iluminación y entiende las cuatro grandes verdades, que explican la naturaleza del sufrimiento humano. En ambos caso, hablamos de niveles superiores de ser consciente.
Diferentes religiones implican diferentes cosmovisiones, que generan diferentes maneras de pensar y usar la consciencia para interpretar la percepción. Lo importante aquí es que eso implica que la consciencia se puede educar, formar y modificar a través de aprendizaje y práctica. Y por lo tanto, la consciencia no tiene una base puramente biológica.
Dado que tenemos que aprender a usar la consciencia, y que el aprendizaje se da dentro de un entorno social, a través de una inmersión en un entorno cultural, las maneras en que usamos la consciencia no son parte de nuestro hardware biológico, sino que son instaladas posteriormente. Lo que nos lleva a una interesante pregunta: ¿qué tanto nuestra consciencia es una adaptación biológica pura para la cacería, y que tanto es parte de nuestro bagaje cultural acumulado hasta la actualidad?
¿Qué tan diferente es el substrato biológico de nuestra consciencia comparado con el de chimpancés, bonobos u orcas?
¿Qué tanto la consciencia predadora de un bonobo o de una orca podría aproximarse a la de un humano estándares si fuera educado de la misma manera?
La cuestión es que las evidencias, al menos como son puestas por Dennett, indican que la consciencia es primariamente cultural, la consciencia, como la entendemos y usamos, es un meme. Y perpetuamos ese meme enseñándolo a nuestros hijos desde el nacimiento, con cosas tan simples como el juego o el aprendizaje del habla, e incluso la socialización.
Lo que nos lleva a otra pregunta:
¿Qué tan posible sería aprender a usar el sustrato biológico de nuestra consciencia de manera diferente a la que se tiene por el consenso social? ¿La consciencia podría funcionar de otras maneras?










Varela, LaBerge y Buda ♥!!!
Los humanos saben desde hace mucho mucho tiempo que la atención se entrena. Buda no inventó la meditación, sino que la aprendió de sus dos principales maestros Aradakalama y Udakarahmaputra. La India tiene una tradición de más de 5,000 años en el refinamiento de la atención y al logro de este entrenamiento, a la perfección de la atención se le llama shamatha. Imagínate que puedes sostener una visualización de un mandala de cientos de deidades viéndoles hasta lo blanco de los ojos por cuatro horas, así de cañón. Ya sé, a nadie le parecerá atractivo perder medio día visualizando gente con muchos brazos, pero el punto es convertir a tu mente en un instrumento funcional para después hacer una investigación seria, convertirte en lo que mi maestro llamaría un psiconauta.
Tanto las tradiciones contemplativas indias como el budismo afirman que todas las mentes en su base más primordial tienen los mismos potenciales pero todad son víctimas de sus hábitos que se toman por dados. Esto significa que la mente se puede entrenar no sólo en su aspecto de atención, pero también en “hábitos de felicidad” como en la paciencia, generosidad y compasión.
Muchos maestros budistas le pusieron neuroplasticidad para que le cayera el veinte a los alumnos occidentales. Si les interesa búsquense en youtube la Google Talk de Matthieu Ricard, por ejemplo. Otro gran maestro y científico es el dr. Alan Wallace. De hecho el ha trabajado conjuntamente con LaBerge en investigaciones sobre sueños lúcidos y está llevando ahorita un proyecto de investigación de la atención el Shamatha project (y varios de sus conejillos de indias son mis compitas, jiji).
De hecho el dr. Wallace tiene un libro que está en mi lista, pero todavía no leo que se llama The Taboo of Subjectivity: Toward a New Science of Consciousness. Creo que se pone interesante porque a la ciencia le falta mucho para detectar la conciencia. Apenas si puede medir unas pinchurrientas señales cerebrales y por ahora donde más se puede avanzar en este campo es en estudios en primera persona, que los resultados aunque sean subjetivos son válidos.
Ah! Y otra cosa! Una cosa es la percepción, o seas tus ojos ven color y forma (un poquillo desenfocada tal vez) pero las imputaciones mentales que atribuyes a estos colores y estas formas (agradable, neutro, desagradable, amigo, enemigo, etc) dependen completamente de tus condicionamientos y esto sí que es fácil de entrenar. Un ejemplo baboso es como muchas veces hemos cambiado de opinión respecto a las cosas que nos gustan, si no la moda no tendría explicación
jajajaja, no se porque me proyecte en donde hablas de tres amigos; un psicologo, un empresario y un filosofo, creo que ya me esta pasando incluso en la prepa con mis amigos de otras areas.
A nivel mundano, osea, sin meterse en asuntos de trascendencia, meditación o desarrollo de la consciencia, la disparidad perseptual es bastante útil, en administración entendemos que la realidad es un asunto complejo y que se necesitan varios puntos de vista para hacerse un mapa de las circunstancias que rodean a un hecho para poderlo encaminar a algún lado.
Yep, en las reuniones con amigos de la prepa siempre terminas hablando de los “viejos tiempos”… Conoces nuevas personas y cada quien ve las cosas de forma diferente, me gusta aprender a ver las cosas desde los ojos de distintas personas