Jugando a la guerra

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Los humanos no sólo hacemos y sufrimos la guerra, como constante a través de la historia. También la tomamos como deporte: El gotcha.

Dia-M3, Juego masivo en Tapalapa (Foto: Martín Luna)Una de las grandes tristezas de la humanidad es la guerra, pero tal parece que es una de sus necesidades, también. Para unos cuantos, hacer la guerra es un rato para desestresarse y reir con los amigos.

Me refiero a los fanáticos del gotcha, o «paintball», un deporte que consiste en dispararse bolas de pintura unos a otros, en una vaga imitación de la guerra.

Este deporte suele despertar una curiosidad ambivalente. Resulta atractivo eso de tomar un pistola y disparar a otras personas, pero entonces se disparan condicionamientos acerca de que eso está mal y promueve la violencia. Aunque la mayoría, cuando se enteran que juego, lo primero que preguntan es “¿Duele?”

Sí, duele, pero es un dolor que se compensa con la adrenalina del juego, con retarte a ti mismo en un campo de batalla, aunque sea ficticio.

Y no, definitivamente un campo de gotcha no es entrenamiento para sicarios, ni siquiera es una aproximación a lo que sería una batalla real, sólo se trata de pretender.

Pero el mito perdura, tanto que cuando profesionalizaron éste deporte, para evitar asustar a la gente, instaron a los equipos a usar uniformes vistosos y marcadoras que parecían armas de los “Power Rangers” y usaron campos que parecen terrenos de juego infantil. Es la variante de juego conocida como «speed» o «X-Ball», con equipos de 3 a 7 jugadores.Bunkereando en Speed (Splatmagazine.com)

La variante «militar» del gotcha es conocida como «escenario». Se juega en terrenos abandonados llenos de obstáculos contruidos con desechos. Los jugadores usan marcadoras que simulan armas reales y se disfrazan de soldados. Sus juegos pueden ser de dos contra dos, hasta de dos mil contra dos mil, todo depende del tamaño del terreno y la cantidad de jugadores.

Hay muchas variantes de juego, casi tantas como la imaginación de los jugadores -al menos en escenario-, pero sí una lista de normas básicas inamovibles. Se juega con una careta protectora especial para gotcha y nunca te la quitas durante el juego -regla más elemental-, el resto recalcan otros aspectos de seguridad, como regular la fuerza con que dispara tu pistola y la distancia a la que puedes disparar a alguien -y cuantas veces puedes impactarlo-.

Una vez protegido y preparado los equipos se reunen en su lado del campo, se grita “¡Juego!” y empieza la acción. Corres a cubrirte en la zona que elegiste o te asignaron, observas a que oponentes tienes a tiro, comunicas posiciones a tus compañeros mientras ellos hacen lo mismo y obtienes una imagen mental cómo está distribuído el equipo contrario.Juego masivo en Oklahoma D-Day (Paintballphotography.com)

Observar, aguardar, disparar, moverte, buscar desconcertar a tu oponente y sacarlo son las jugadas que se van armando. No es un juego violento, es un juego mental, de estrategia y trabajo de equipo. Compites, sí, pero importa más la experiencia que la victoria. Tras el juego se charla, se comparten las situaciones y anécdotas, casi siempre como si fuera la primera ocasión que jugaste.

El gotcha tiene torneos, pero no tiene afición; tiene jugadores, pero no seguidores -al menos no como en otros deportes, que los disfrutas sin practicarlos jamás-. Es una forma de vida en cierto sentido, cuyos adeptos se reconocen y tratan como iguales independientemente de su edad, profesión o condición social -todos juegan en igualdad, las habilidades que cuentan son la inteligencia y la puntería-.BattleNerds y Deadguns durante el Torneo 4 Reyes (GotchaGDL.com)

A fin de cuentas, aún cuando lleve un uniforme de camuflaje alemán, chaleco militar y una MP-5, yo, como el resto de los gotcheros, no jugamos a la guerra, jugamos a ser niños de nuevo.

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Místico estudiante amante de lo desconocido»... así empezaba la reseña de mi anuario, básicamente sigo en las mismas 20 años después. Periodista, escritor, caricaturista, gotchero, amigo y alborotador

4 Responses to “Jugando a la guerra” Subscribe

  1. Rafael Vargas 8 abril, 2010 at 4:57 pm #

    Tiene un cierto parecido con jugar a los indios y vaqueros (con manchas de tinta para evitar los gritos de te dí, no no me diste, si si te dí, etc.)

  2. Fafahrd 9 abril, 2010 at 11:46 am #

    Jajajaja, sí, ciertamente es una enorme ventaja eso de poder definir si le pegaste o no, o si te pegaron o no… bueno, yo te dí a ti particularmente con frecuencia… pero te rebotaban los maldirtos tiros. jajajajajajaja

  3. Rafael Vargas 11 abril, 2010 at 2:25 pm #

    Magia o balas viejas? ….. :p

  4. Fafahrd 12 abril, 2010 at 12:12 pm #

    Jajajajajaja, naaaah, ni una ni otra… chaleco acolchado, más cuerpo acolchado, de tu parte, por supuesto, pero recuerdo bien una vez que te di en la cabeza

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