E scribo este ensayo en respuesta al artículo “Entre dudas y certezas” de Tatiana Tagle (que, en cierta manera esta relacionado con algunas ideas que planteé en mi serie de “Estas alucinando”).
Considero que Tatiana comete un grave error epistemológico, confundiendo los planos de Saber y Creer. Comenzaré metódicamente por definir los términos, para luego explicar los puntos de contraste.
Saber consiste en tener un dato almacenado en la consciencia, Este dato es verificable a través de los sentidos, a través de experimentos replicables con total certeza, o en todo caso, a través de matemáticas. No está circunscrito al plano de la ciencia, sino que también incluye conocimientos empíricos prácticos y pragmáticos.
Creer consiste en aceptar la existencia/onticidad de algo en base a suposiciones, sin tener pruebas de ésta. No está circunscrito a religión y fe, sino que también incluye fenómenos como las relaciones interpersonales.
Estamos hablando de dos cosas diferentes. Si yo digo que esa naranja esta amarga porque la probé, es algo que se; si yo digo que la naranja esta amarga porque no se le ve una cáscara bonita, es algo que creo (suponiendo que tengo la superstición de que las naranjas dulces tienen cáscara bonita, y que no hay ninguna correlación real entre la apariencia de una naranja y su sabor). Hay cosas de las que puedo estar seguro porque las puedo comprobar empírica o experimentalmente, Hay cosas que nunca voy a poder comprobar, y que ningún humano a lo largo de la historia podrá comprobar (ni su verdad-pensemos por ejemplo, en la existencia de los duendes-).
Ambos estados epistemológicos no son comparables, requieren procesos cognitivos diferentes, e implican estados de progreso cultural diferente. No están en el mismo nivel (aunque no me voy a meter en la trampa de afirmar si uno o el otro es superior o inferior). Simplemente estamos hablando de cosas diferentes, que responden a necesidades psicológicas y evolutivas diferentes.
Tatiana afirma, en una de sus respuestas posteriores, que no se refería a los estados epistemológicos generales, sino a las percepciones cognitivas individuales, es decir que tanto el religioso que habla de su fe como el científico que habla de sus saberes creen en lo que afirman. No puedo más que refutar esta afirmación. Obviamente un científico acepta la existencia de lo que afirma, del saber científico, pero en la mayoría de los casos los científicos han pasado por procesos de verificación experimental de sus saberes, de manera personal. Por lo tanto, no es solo creencia, sino es saber.
Los científicos tienden (por su educación) a verificar los datos con que se enfrentan (situación que me ha tocado vivir de primera mano… mi padre es un químico…). Cuando un psicólogo afirma que “no hay nada después de la muerte” lo que quiere decir es que no hay pruebas claras de que la consciencia persista después de la muerte de un humano, por lo que todo indica que la consciencia no persiste después de la muerte. El problema, en todo caso, no esta en el estado epistemológico, sino en la manera de expresarlo.
Y en todo caso, si podemos construir cultura y civilización, es por la acumulación de saberes que otros han verificado. Hay saberes científicos que damos por verificados, pero eso no implica que creamos en ellos sin tener ninguna prueba, sino que aceptamos las pruebas que se nos ofrecen, y también consideramos que la coherencia con los sistemas de conocimiento ya establecidos (y comprobados) les dan cierta validez.
Aquí voy a entrar en un problema que puede sonar a juego de palabras, o peor aún, a juego de lógica.
1) Idealmente, para saber que algo es verdadero, tenemos que comprobar que es verdadero.
2) Para saber que algo es falso, demostramos que lo contrario es verdadero (o viceversa, lo cuál es una forma de reducción al absurdo).
3) Hay fenómenos en los cuales el no poder probar que es falso, se considera como prueba de que es verdadero (la falsación de Popper).
4) Pero hay proposiciones de las cuales no se puede comprobar si es verdadero o falso, y que no se podrán comprobar nunca. Estamos señalando proposiciones que quedan fuera de las áreas epistemológicas empírico experimentales. En el caso de los duendes, por ejemplo, no hay manera de probar directamente que existan (no tengo un cadáver, o un fósil, de duende, ni siquiera he visto uno), pero si me pides que demuestre que NO hay duendes, la cosa es bastante complicada, porque la falta de pruebas es al que indica que no existen.
Aquí seguramente algún lector esta pensando en las fotos de luces, los círculos geométricos en sembradíos, y hasta en Campanita; todas son pruebas circunstanciales, irrepetibles y no verificables, que casi siempre son explicables con otras hipótesis más sencillas (apliquemos la navaja de Ockham).
Hay proposiciones que no son comprobables, cuya “verdad” corresponde al plano de la creencia, no del saber.
Ahora, no estoy afirmando que el conocimiento científico sea absoluto. De hecho, eso es un problema grave en filosofía de la ciencia. Popper, afirma, en relación a este problema, que los conocimientos científicos son aceptados como ciertos mientras que no se pruebe que son falsos (el concepto es llamado “falsación”). La ciencia busca la verdad, pero sabe que la verdad es híper compleja, y que la iremos alcanzando poco a poco. En ese sentido, la ciencia acepta (de manera implícita, la mayor parte del tiempo) que sus afirmaciones son temporalmente verdaderas y ciertas. En ese sentido, un científico estricto se cuida de hacer afirmaciones de tenor universal y absoluto.
Tampoco afirmo que las creencias, sobre todo las religiosas, sean inferiores, no se trata de denigrar las creencias. Las creencias pertenecen a un aspecto cultural distinto a la ciencia. Y para muchos, son necesarias, e incluso a nivel social cumplen con ciertas funciones estabilizadoras fuera de lo que afirma Dawkins al respecto).
Se trata de separar, distinguir y aclarar los usos de estos dos conceptos, para que queden acomodados en los planos apropiados, y no se confundan.
Tatiana sacó a colación el problema de la certeza y la creencia en relación al problema de la consciencia (llámenle poéticamente como quieran). Como mencionaba en otro de mis ensayos, uno de los últimos problemas grandes de la ciencia. El cómo abordar el problema de la consciencia es algo que han trabajado tanto psicólogos como filósofos (y físicos, y matemáticos, y biólogos…).
Más de alguno ha afirmado que el problema por el cual no logramos explicar que es la consciencia es que estamos enfocando el problema de manera incorrecta. Pensamos en la consciencia de una manera hibrida, con características del pneumas/Psyc he griego, por un lado, y con características del alma juedoecristiana por otro. Es decir, pensamos en la consciencia como ALGO, al punto que pensamos si es algo que puede existir sin cerebro, o que puede seguir después de la muerte. Dennett, en contra, afirma que la consciencia es una función informática, no es un objeto ni un órgano. La consciencia depende de la información, y la información, hasta donde sabemos, en sentido estricto, está en el cerebro. NO hay ALGO que pueda sobrevivir más allá de la muerte, o fuera del cerebro, porque la consciencia no es ALGO.
Aquí obviamente, los recalcitrantes deben estar brincando y pensando que soy un escéptico. Si, lo soy, y por eso sigo vivo.
¿Cómo nos damos cuenta de la consciencia? En primera mano, cada uno se da cuenta (a veces) de la propia consciencia. En tercera mano, cada uno se da cuenta de la consciencia de los demás a través de los actos físicos que la evidencian, realizados con el cuerpo. La consciencia es un fenómeno subjetivo, que solo podemos conocer de manera indirecta. No puedo “observar” tu consciencia, sólo puedo observar las conductas que se derivan de sus decisiones, y las palabras que se derivan de sus procesos internos.
Hasta ahora, toda la evidencia que tenemos indica que la consciencia está directamente correlacionada con el cerebro. Aunque la consciencia es una función de la información, y la información puede ser almacenada de muchas maneras, sólo hemos podido observar evidencias de la consciencia en los cerebros, y no en un “sixpack” de cerveza.
Aquí los recalcitrantes pueden afirmar que no hay pruebas de que la consciencia no ocurra fuera del cerebro, y los refiero al párrafo 2. Y los más recalcitrantes pueden tratar de referir experiencias como las OBEs y las experiencias cercanas a la muerte, y aquí los refiero a la navaja de Ockham y el párrafo 4. Todas las experiencias mencionadas se pueden explicar de manera más sencilla, con estados hipercognitivos inconscientes y procesos neuroquímicos.
Incluso las experiencias místicas son explicables en la actualidad, tanto de manera neuroquímica, como con descubrimientos (cuestionables, lo admito) como el godspot.
La verdad es que afirmar que la consciencia es un principio metafísico esta demasiado cerca a la posición misterianista, que termina afirmando que ni la ciencia ni la filosofía pueden explicar a la consciencia. Y es ese tipo de posiciones los que detienen el avance científico, y nos retrasa en el progreso cultural. Y si se prefiere pensar que la consciencia es inexplicable, de una vez también afírmese que la Tierra es plana y el Sol es el que se mueve.











Lo más raro es que mi artículo no sale en la lista de artículos relacionados. Empecemos con un chistín:
“Un ingeniero, un físico experimental, un físico teórico y un matemático están de vacaciones en una isla. Van de caminata y desde lo alto de una colina ven una oveja negra pastando.
El ingeniero dice: “¡Eh! ¡Las ovejas de esta isla son negras!”.
El físico experimental le mira con cara de compasión y dice “Querrás decir que en en esta isla algunas ovejas son negras”.
El físico teórico arquea las cejas y dice “Es más correcto decir que al menos una oveja es negra en esta isla”.
El matemático, mirando al cielo como solicitando ayuda, recita “En esta isla existe por lo menos una oveja y al menos uno de sus lados es negro”.
Yo en lo personal amo las matemáticas porque son así, limpias y precisas. Y así debería de ser la ciencia, ¿no?
“Tatiana afirma, en una de sus respuestas posteriores, que no se refería a los estados epistemológicos generales, sino a las percepciones cognitivas individuales, es decir que tanto el religioso que habla de su fe como el científico que habla de sus saberes creen en lo que afirman. No puedo más que refutar esta afirmación.”
“Cuando un psicólogo afirma que “no hay nada después de la muerte” lo que quiere decir es que no hay pruebas claras de que la consciencia persista después de la muerte de un humano, por lo que todo indica que la consciencia no persiste después de la muerte. El problema, en todo caso, no esta en el estado epistemológico, sino en la manera de expresarlo”.
Creo que te refieres a lo que le contesté a Miriam.
“Sí, cada quien es libre de creer en lo que quiera y sería simplemente tonto tratar de que fuera diferente. Pero con la ciencia la cosa es un poquito distinta, porque tiene que estar conciente de sus huecos para seguir avanzando.”
Aquí lo que quería decir, y lo siento por no haberme expresado claramente, es que a pesar de que la ciencia no tiene una posición al respecto (porque no ha podido comprobar nada para ningún lado) (y creo que la ciencia tampoco tiene posición oficial respecto a los duendes, jo), muchos científicos tienen una creencia al respecto. Sí, creencia. Y mientras sea creencia es totalmente su rollo y su derecho, pero no le podemos llamar a eso ciencia. Es importante distinguir ciencia y científicos.
Hablemos por ejemplo de LaBerge. Lo cuento como lo escuché del dr. A. Wallace hace poco más de un año:
Antes de LaBerge muchos científicos creían que estar totalmente conciente en tus sueños era imposible y que si tenías esa sensación era sólo una alucinación más (paréntesis personal: típica explicación rellenahuecos, ¿navaja de Ockham?). Pero LaBerge domina esta habilidad de estar conciente en sus sueños (que no es muy común) y se decidió a estudiarla. Un día estaban observando a un sujeto que ya se encontraba en la etapa de los sueños (que se puede distinguir por el movimiento rápido de los ojos). Este sujeto de repente empezó a hacer un movimiento de ojos izquierda-derecha-izquierda-derecha muy regular, demasiado regular. Lo despertaron y dijo que había soñado con que veía un partido de ping-pong. ¡Bingo! Hasta entonces se creía que el movimiento de los ojos en el sueño era totalmente aleatorio, pero esto comprobaba que había una relación. Entonces acordaron que LaBerge entraría en sueño lúcido y miraría tres veces a la izquierda, cosa nada aleatoria. Y lo hizo. Y lo repitieron, no sólo él sino muchos otros, demostrando que se puede estar totalmente consciente cuando el resto del cuerpo presenta todas las señales de estar dormido.
Este es un ejemplo de cómo aunque la ciencia no tenía postura al respecto, muchos científicos sí la tenían y se les demostró lo contrario y final feliz, la ciencia dio otro paso.
En la parte que dices:
Todas las experiencias mencionadas se pueden explicar de manera más sencilla, con estados hipercognitivos inconscientes y procesos neuroquímicos.
Nada más hay que distinguir que sabemos de los estados hipercognitivos inconcientes lo mismo que sabemos de los duendes. Por supuesto, tener una hipótesis es parte del método. Brincarnos a ver esto como la explicación correcta es caer de nuevo en la creencia cientificoide.
No me malentiendas, yo también apuesto por la ciencia, la de los experimentos que se replican, la honesta que sabe hasta dónde sabe. Y creo que va a poder explicar la consciencia y esto no se tiene que dar necesariamente en una dimesión puramente material como lo entendemos en estos días. Pero eso sólo lo creo.
Norbert y Tatiana: Pinches ñoños, los amo.
Tatiana apunta a un hecho incontrovertible, la ciencia la crean, aumentan y corrigen humanos y los humanos, por regla general, manejan sus relaciones con el mundo por medio de la creencia.
Aunque bien es cierto que los científicos tiene un contacto mas íntimo con lo comprobable es tambien cierto que la MAYOR parte de sus conocimientos no han sido vueltos a comprobar por ellos mismos sino que confian ( le teinen fé, creen en) los cientificos que les antecedieron y en las comprobaciones que otro puño de cientificos hacen de eso que a ellos se les ha transmitido como saber científico, esto no solo es común sino lógico.
Es temporalmente imposible conocer todo acerca de todo y las compilaciones que se hacen son aproximaciones UTILES a la verdad, lo mismo que los mapas cualquier intento por hacer un mapa iguala la realidad del terreno es estupido y ademas innecesario.
yo CREO que la ciencia es mas aproximable y segura que la mística pero tambien CREO
( se cortó esta madriola) que la mística es el motor que da sentido a la vida de los humanos, incluidos los científicos que en su mayor parte hacen de la ciencia su religión.
He dicho.
(ahora si ya terminé)
feliz cumpleaños Norbert!!!
FELIZ CUMPLEAÑOS NORBERT!!!
Me interesé lo de la relación de la conciencia con el cerebro, pero simplemente tengo la impresión (creencia) de que la conciencia se dá de la conexión del cerebro con un “algo” intangible. Vamos, como una PC que trabaja con info tanto de su disco duro como de una grid de internet.
Pero no sé, no soy ni filosofo ni científico, sólo me gusta pensar en estas cosas de cuando en cuando. Y entodo caso, eso sí, trabajar mi conciencia para ser y estar.
PD. Duendes… ¿Laura no cuenta? jejejejejejejeje
FELICIDADES NORBERT!!!
Antes que nada Feliz cumpleaños Norbert.
Perdón por meterme en esta lucha de egos, pero, ¿no seria mas sencillo afirmar que todo individuo necesita una buena cantidad de ambas (así como de dudas) para poder funcionar en el mundo?
En lo personal opino que seria una flojera enorme avanzar en la cerrazón de la ciencia.
Que se niega a reconocer algo evidente, los duendes por ejemplo, solo por falta de pruebas.
A los de los buenos deseos, gracias.
Tatiana, en todo caso, habría que hacer la sutil distincion entre la posicion personal, que tiene bases en conocimientos previos, y por otro lado, en las creencias prejuiciosas en las que algunos cientificos pueden caer.
Arturo, no, Tatiana no habla de la subjetividad de la ciencia, ella ha señalado por lo menos dos veces que habla de los cientificos, no de la ciencia, habla de aspectos subjetivos de los individuos, no de los procesos sociopsicologicos de grupos.
Rafael Vargasi, igualmente, feliz cumpleaños. No, no es lucha de egos. No lo es en mi caso, y mucho menos, en el de Tatiana, dada su posicion personal de vida. en mi caso, estoy defendiendo una posicion estricta y radical, que se acerca a la verdad, no a mi posicion personal al respecto, por lo que no hay ego en esto.
saludos a todos
Sí, de acuerdo. En el tema de la conciencia, hasta el momento en el que se escriben estas líneas, no es de mi conocimiento ningún descubrimiento resolutivo o postura dentro de la ciencia (y hace dos días le pregunté a un amigo que hace su postdoctorado en neurociencias en Graz, no fuera a ser). Mientras esto siga así cualquier postura fija de un científico en este tema es incoherente con la profesión.
Mis conflictos son porque el tema de la conciencia me importa y es uno especialmente plagado de malentendidos. En resumen, a la certeza aquí se le debe de llamar creencia, no verdad comprobada.
Lucha de egos? Si bien mi postura de vida no es garantía de nada, en este caso es definitivamente nada más un gusto
En lo personal, coincido con Fafahrd, no soy filosofa o científica pero soy muy flexible y tanto lo esotérico como la ciencia son para mi cosas mágicas, la luz eléctrica me facina sobretodo cuando enciende en foquitos de mil colores, y los duendes…no necesito probar que existen, yo lo SE…
Saludos a todos y felicidades a los que cumplimos años en abril…
Don Norbert: de ahi que dijera que Tatiana “apuntaba” al hecho de que la ciencia está desarrollada por seres humanos, a menos que la ciencia exista por si misma y se desarrolle por partenogénesis en cuyo caso estan de más los científicos.
Felicidades atrasadas Norbert!!!
Muy interesante el artículo como siempre mi Norbert. Es importante tomar en cuenta que tratar de definir estos conceptos es muy complicado, y que el sólo hecho de definirlos podría ser material de todo un libro; por ejemplo la obra de Luis Villoro “Creer, Saber, Conocer” que meramente se enfoca en desentrañar susodichos conceptos. Este autor afirma que un saber es una creencia que esté debidamente justificada y que sea verdadera. Lo cual es en sí un problema, ya que tiene que definir qué es una creencia, a qué grado está correctamente justificada y cómo manejar el criterio de verdad. (Como podemos verlo en el “Problema de Gettier”).
Una cosa que me llamó la atención es que dices que cuando pruebas una naranja, y está amarga, tú SABES que está amarga. Basándonos en la concepción de saber, ¿realmente podemos decir que sabemos que la naranja es amarga? Para que sea un saber debe de ser verdadero, y para que sea verdadero debe de poder ser igualmente comprobado por todos los que tengan algún mínimo de entendimiento, o al menos debe de ser igualmente verdadero para todos. ¿Y si acaso a otra persona no le parece amarga esa misma naranja? No quiero sonar como un subjetivista al estilo de Protágoras, sólo que no sé si realmente podamos hablar de un saber en estos casos. ¿Si podemos hablar de saberes, basándonos únicamente en los sentidos? Quizá, llegando al extremo, para SABER si una naranja es dulce o amarga se deban llevar acabo algunos análisis químicos jaja.
En fin, oye cambiando de tema, ¿la primera imagen es de M.C. Escher?
Saludos, Riojas.
Yo pensaria que la distinción entre creer y saber no radica en el consenso social, sino en el grado de certeza y verificación que uno mismo posee.
El problema de la relatividad de la percepción en relación al consenso social, nos lleva por otros lados… que son mas del area de la psicologia y las ciencias cognitivas… pero suena como un buen tema de reflexión.