Entrevista con Georgia Martin, maestra hakomi y Rosa Belendez, terapeuta hakomi y médico homeópata, traductora oficial de los maestros hakomi
Hakomi adopta algunos de los principios budistas y taoístas de la no violencia, de seguir el proceso y la organicidad de las cosas, de no ver al otro como descompuesto y que uno va a componer.
Esta terapia nació de un hombre llamado Ron Kurtz, quien todavía vive. Un americano de New York, y que reside hoy en Oregon.
El viene de las corrientes bioenergéticas. Dice que pasamos primero por el psicoanálisis, en el que analizabamos las cosas, la experiencia de hablar de las cosas, como lo freudiano, a nivel corteza cerebral, para comprender.
Y luego se vio que este comprender las cosas no necesariamente las sanaba. Entonces fue cambiando, el giro se hizo al otro extremo; había que vivirlas, entonces nació la bioenergética, lo físico, golpear un cojín hasta que te dolía la mano gritando: te odio papa.
A él no le acaba de convencer la parte violenta, por su formación budista, no acaba de creer que haga bien, que te resuelva, pareciera que se esta regrabrando el trauma. Entonces se aparta de la bioenergética, de Fritz Pelrs, de Pierrakos, de la Gestalt, de todas esas grandes figuras del mundo de las terapias psico-corporales.
Bueno, un día decide que ya no hace una variación de las terapias corporales. Que es un método diferente. Ron lleva unos 35 años desarrollando su método, desde principio de los 70. Se llama hakomi, que es una palabra hopi, de los nativos de Norteamérica. Significa: donde estoy parado en el mundo. En su acepción antigua: donde estoy parado a todos los mundos que nos rodean en todos los mundos, los internos y los externos. En hopi moderno sería quien soy.
Hakomi ¿quién soy?
El método se acerca al autoestudio, para yo contestarme la pregunta ¿quién soy? Necesito autoestudiarme. Y el gran dilema es que no es cierto que pueda auto-estudiarme yo solita. Mis lugares dolorosos son ciegos para mí. Sé como sufro, de que pie cojeo, pero no tengo la idea de porqué cojeo de ese pie, aunque pueda describirlo a la perfección.
Así lo define su creador ahora: un método de autoestudio asistido con pequeños experimentos en atención plena. El viene de un mundo espiritual, de llevar tu atención de afuera hacia dentro para hacerte testigo de tu propia experiencia, y el método es asisitdo porque no lo haces sólo, a veces necesitas un cierto “coaching”, y para darse tiene que darse en un contexto amoroso, sin juicio y sin agenda.
El terapeuta hakomi no llega diciendo: hay, ya sé que te pasa. Tiene una idea pero al mismo tiempo hace mucho espacio y lo suelta. Porque en pequeños experimentos, donde suelto cosas que potencialmente serían nutritivos: por ejemplo, decir: eres bienvenido.
El terapeuta hakomi rastrea todas las expresiones del cliente que tiene delante. La parte verbal, en cierto sentido, es la menos importante. Estamos viciados en el hablar. Podemos decir: yo aquí estoy bien. Y mi gesto físico esta revelando otra cosa, si yo me no me siento crónicamente bienvenida/o, a lo mejor me hago un poquito adelante, a lo mejor para atrás, los hombros un poquito de lado. Yo, terapeuta hakomi, voy percibiendo esto, lo hago coincidir, voy juntando las piezas del rompecabezas con lo que me esta diciendo, con la historia, con el tono de voz, con el lenguaje corporal, con el lenguaje emocional.
Entonces detengo la plática, y le digo, vamos a hacer un pequeño experimento en atención plena, unos segundos bastan, treinta segundos para que lleve su atención de afuera a adentro. ¿qué te pasa cuando te digo, eres bienvenido? Si tienes temas con eso, si te toca, si por tu historia, por las razones que sean, no te sientes bienvenidos, a lo mejor te encojes, te da un dolor en la panza, oyes una voz que dice no te lo creas, o aquí si pero en general no.
Entonces yo empiezo a trabajar con eso. Hay una metodología y unas técnicas para trabajar con todo lo que se despierta cuando en atención plena se hace un experimento para que explores una creencia limitante y que te causa sufrimiento innecesario y que las más de las veces ya no funciona. Y llegaste a una conclusión. A lo mejor tu mamá estaba súperocupada, fuiste la última. a lo mejor se acababa de morir tu abuelito. Entonces no hubo señales de que eras bienvenida pero también eras bienvenida, llegaste a esa conclusión y te ajustaste a eso y creaste estrategias para lidiar con eso. Entonces cuando eres bienvenido-bienvenida ya no lo notas, no lo recibes porque la respuesta de tu inconsciente te dice cuidado no eres bienvenido/a, protegete. Te quiere proteger, lo llamamos inconsciente adaptativo.
Hay que poner la nueva versión, el nuevo software, hay que “upgrade”, lo que aprendemos a hacer en hakomi es a poner la dar la nueva versión, la más realista, la que es la mejor. Que bueno que no te sientas bienvenida en un grupo de gente que odia a los de pelo largo y son agresivos, tú lo llevas (el reportero). Pero si estas en un mundo donde estas agusto que bueno que no brinques en tu defensa, como si no te dieran la bienvenida. No dejes que te gane esa vieja idea.
No la curamos, creamos espacio para que más de donde elegir. Para que no creas que todo el mundo te odia. Te hace mucho más realista, más amable.
La terapia hakomi es corta. Una de las muchas virtudes es que corta. Es infinitamente rápida. Puede que le pagues lo mismo a un hakomi que a otro pero él te acompaña a redondear, no te deja en carne viva, en términos de la experiencia nutritiva que te va sanando.
Yo en general, después de 9, 10, sesiones, cuando mucho 12 sesiones ya no me necesitan. Yo necesito tener un paciente nuevo, me quedo sin pacientes muy rápidos, gracias a que estamos usando sus recursos, no los míos. Por eso no se hacen grandes transferencias. Yo nada más soy quien
asiste y percibo sus recursos y se los hago saber y tú los agarras en tus manos y son tuyos. A mí me nutre verte lleno de tus recursos.
Utopia
- Todas las corrientes terapéuticas tienen un ideal, una aspiración, un ser humano ideal al que aspira.
- Buscamos a un ser humano más libre de las experiencias dolorosas que nos contraen que nos condenan, que nos impiden vivir la vida más libremente, cuando somos más libres somos más generosos, más comprometidos. Enotnces cuando tienes esa libertad interior tienes espacio para elegir, para elegir lo mejor para ti y para el otro.
Cuando un extranjero nos visita
La experiencia de Georgia, la maestra que viene a impartir el entrenamiento en México, relata que para ella los mexicanos somos como hakomitas de corazón, porque aquí encuentra un corazón abierto, lo llevamos en la mano, no necesariamente se da eso mismo en Canadá o EU, a los mexicanos se nos da ser amorosos, contenedores unos con otros.
P.d. si alguien esta interesado en entrar en contacto con ella, puede escribirle a rosa.belendez@gmail.com










me llamo la atencion de sobremanera, me identifique, muy buen articulo, si no me equivoco ya lo habias publicado antes no?
Donde puedo aprender masde esta terapia?