El Poder de la Renuncia

El Poder de la RenunciaEl Poder de la RenunciaEl Poder de la RenunciaEl Poder de la RenunciaEl Poder de la RenunciaEl Poder de la Renuncia

El hombre que hace el sacrificio al Universo donde ha sido formado, obtiene por el sacrificio la perfección.

(BAHAVADGITA)

Un rey que se ha hecho asceta, adquiere tal poder por sus austeridades y sus meditaciones, que los dioses tiemblan por su propia existencia.
(EDWARD SCHURE –Los Grandes Iniciados)

Para mi hermano Rodolfo

1.
Le diagnosticaron cáncer en el cerebro, sorprendiéndolo sobre manera, pues él asistía al médico únicamente por un chequeo de rutina. Tan sólo unos dolores de cabeza y unos puntos oscuros que invadían su visión de vez en cuando. Creía que no era cosa grave. Pero los médicos sospecharon que podría tratarse de algo más. Vinieron los exámenes bioquímicos, las pruebas neurológicas y visuales.

En un tiempo en extremo breve, tanto como para poder asimilarlo emocionalmente o para prepararse físicamente, fue citado para someterlo a cirugía. Con la primera extirpación de un tumor semejante a un cacahuate en la base del cerebro,  se pensó que su organismo lograba superar la enfermedad. Apenas pudo recuperarse de los dolores insoportables de cabeza, debilidad en todo su cuerpo y vista borrosa producto de la intervención.

Pero la mejoría no vendría con la primera operación, los médicos indicaron que debía ir al quirófano de nueva cuenta, ahora para extirparle otro tumor aún más grande. Al parecer el cáncer avanzaba velozmente, consumiendo y devorando sus neuronas.

Comenzó a padecer movimientos involuntarios y sacudidas cada vez más violentas en el brazo izquierdo. La boca y la quijada se le paralizaban, dificultando a ratos su habla. Para su fortuna no se trataba del lado derecho, pues requería éste brazo y su mano diestra para escribir el que pensaba, sería su último libro.

A pesar de tantas dificultades, se resistió a dejarse abrumar por la pérdida de sus facultades mentales y corporales. Continuó su actividad como psicoterapeuta, escribiendo y trabajando en los proyectos que tenía pendientes. Realizando caminatas por las madrugadas junto con su esposa, practicando constantes ejercicios de respiración y meditando, procurando que su alimentación fuese lo más adecuada como para mantenerlo fuerte y bien nutrido en un momento tan crucial de su vida.

Se inscribió con su mujer en clases de natación,  los ejercicios acuáticos parecieron detener la avanzada del cáncer, ayudándolo a recuperar bastante de su movilidad y ánimos, a pesar de todo.

La presencia de la muerte lo acosó desde el diagnóstico inicial del carcinoma. La angustia se apoderaba de él  a la media noche o en las madrugadas, despertándolo y ahuyentando su sueño  como a una frágil mariposa acosada, que se ausentaba, dejándolo en vela hasta la llegada de la luz matinal.

La inminencia de la muerte, o la posibilidad muy cercana del declive definitivo de su existencia, no dejaron de abrumarlo en ningún momento.

Curiosamente, sus capacidades intelectuales no disminuyeron en lo absoluto, a pesar del paso implacable de la enfermedad.

Por razones desconocidas, los pacientes y la clientela en su consulta psicoterapéutica aumentaron bastante su número. En esa etapa de su vida parecía haberse desarrollado a su alrededor un aura poderosa que atraía a la gente en busca de su ayuda. Y él, sintiendo que tenía ya un pié en el Más Allá, al mismo tiempo poseedor de una calma inexplicable, hablaba de forma directa y transparente, sin ningún temor ni inhibición, con un discurso tranquilo y poderoso. Dirigiéndose a quien quisiera escucharlo: retroalimentando e infundiendo ánimos a sus pacientes, dando charlas y pláticas ante un público variopinto y muy interesado. Su capacidad de escuchar, atender y curar a otros de sus males espirituales se incrementó, para su sorpresa.

Sabía detectar con sólo una mirada, el núcleo del problema emocional de algún paciente, lo que le preocupaba y enfermaba. También intuía en un segundo aquello que debía hacer alguien para mejorar sus síntomas emocionales, si es que en verdad quería aliviarse.

En aquel entonces redactaba un manual de técnicas de psicoterapia en un lenguaje bastante técnico, dirigido a expertos en el campo clínico, psicólogos y psiquiatras. Empero, decidió cambiar el giro de su escritura.

También gustó mucho desde siempre de la literatura de todos los tiempos y orbes, de la antropología y el estudio de las religiones. Entonces comenzó a redactar “Gurú: Metáforas de un psicoterapeuta”.  Sintetizando todas sus experiencias, lecturas y conocimientos en una Suma Final literaria.

2.
¿Qué es lo que caracteriza a un embaucador espiritual, de los que tanto pululan, un presunto místico explotador de consciencias incautas,  hambrientas de emociones novedosas, anhelantes de una espiritualidad plástica hecha para las masas…? ¿Y por otro lado, cómo es un verdadero guía y maestro de la vida y de los tortuosos caminos del espíritu?

Es muy fácil, como decía Eco en el “Nombre de la Rosa” (1996), que los ciegos guíen a otros ciegos a los abismos, y de paso les vacíen los bolsillos antes de dejarlos dar un paso hacia el precipicio.

El psicoterapeuta Sheldom B. Kopp, señala en su libro Gurú (1999) que el verdadero gurú no sólo posee conocimientos y técnicas para curar, orientar, guiar, sanar y acompañar a sus clientes, discípulos, pacientes y adeptos en los caminos de la existencia. Él mismo ha enfrentado diversas y aparentemente infranqueables pruebas de la vida.

En el verdadero gurú, si es que existen en nuestros días los gurús reales, sorprende principalmente su libertad.

Esta libertad emanada de él es capaz de inspirar a sus pacientes y seguidores. La finalidad de la psicoterapia y la medicina humanista, en el fondo, desde cualquier escuela, no consiste en otra cosa más que en ayudar al paciente a volverse libre. Y de ahí ser capaz de curarse él mismo

Pareciese que el gurú es susceptible de sortear los obstáculos más inimaginables y las pruebas más insufribles, saliendo a pesar de todo, ileso. Inclusive resurgiendo, más poderoso y fortificado tras enfrentar y vencer aquellos obstáculos. No existe límite aparente o incertidumbre por angustiante que resulte, que el gurú no sea capaz de sortear. Obteniendo más poder y energía vital por cada obstáculo y demonio vencido y derrotado  en el camino.

Al ser libre, el gurú también resulta impredecible ante los ojos ordinarios y neófitos que le contemplan. Quizá esta sea una característica fundamental que permita al gurú enfrentar cualquier prueba de la vida y a cualesquiera espíritus malignos, saliendo airoso y más fortalecido de cada inmersión en los infiernos.

Si su personalidad o hábitos resultasen predecibles, los espíritus malintencionados, íncubos y súcubos sabrían detectar sus lados flacos y puntos débiles, arrojándose sobre él y destruyéndolo con facilidad. Hay noticia de algunos presuntos gurús e iniciados que tuvieron muertes horrendas, o destinos poco envidiables.

Finales incluso tristes e irrisorios, donde acabaron corrompidos por sus bajas necesidades de riqueza y poder.  Calcinados y consumidos, destruidos por un algo que desencadenaron, liberaron, y al final no fueron capaces de comprender y asumir.

De ahí se desprende que la renunciación deba encontrarse en la base de cualquier camino y desarrollo espiritual.

El gurú avanza por su vida, enfrentando obstáculos diversos, se abstiene de riqueza espiritual, poder político, social o económico. Conoce la soledad, encara los más horribles seres que lo habitan interiormente.

También los que viven dentro de sus pacientes y alumnos. En ocasiones debe evitar la vida sexual y conyugal. A veces es premiado con la llegada de un compañero o compañera, y puede realizarse en la intimidad con otro, aliviando momentáneamente su soledad. Los maracames de la etnia wirrárika no pueden tener mujer ni sexo ni casarse si quera  hasta no haber visitado los sitios sagrados huicholes e ingerido las Plantas Sagradas durante cinco años.

Hasta que no son nombrados brujos por sus propios gurús no pueden tener esposa. Una vez que consiguen culminar el rito para volverse maracames, pueden conseguir a más de una mujer,  y casarse varias veces, siempre y cuando puedan sostenerlas económicamente.

El gurú, según se intuye de algunas sabidurías antiguas, también de la experiencia de la vida de quienes han enfrentado, sufrido y superado diversas pruebas vitales, obtiene ciertamente, mayor poder, del denominado poder espiritual.

A pesar de todo, el gurú debe ser capaz de renunciar también a los poderes obtenidos con tantos trabajos.

Una vez que logra renunciar también a la tentación del poder espiritual y a la seducción de sentirse más sabio, o más listo y poderoso que sus semejantes, puede, aunque resulte difícil de entender, ganar aún más poder.

Cuando el gurú es capaz de renunciar al poder espiritual que se le ha concedido tras muchos esfuerzos y décadas de lucha, hasta los demonios y los dioses se ponen a templar, dice Mircea Eliade.

3.
Le dijeron que antes de la segunda cirugía debía someterse a varias terapias radioactivas y químicas. Entonces, el psicoterapeuta Sheldon S. Koop decidió que no volvería nunca más al hospital.

No se sometería a ningún tipo de terapia con energía nuclear ni química de ningún tipo, ni permitiría que nadie le interviniese su cerebro, abriéndoselo de nueva cuenta.

Se dedicaría durante el tiempo que le restase a continuar escribiendo y atendiendo a todos los pacientes que pudiera y que quisieran compartir con él los últimos tiempos de su existencia. Continuaría con sus caminatas y la natación al lado de su mujer durante dos años más.

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About Carlos Filiberto Cuéllar

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Carlos Filiberto Cuellar. (Guadalajara, México, 1976). Es escritor y psicólogo. Sus novelas: Tristísima (Deauno.com, 2008) e Histérica y Adorada: Cuentos de Psicoanálisis en México (Deauno.com, 2007), además del libro de testimonios: Hombres de a Pie: Dos Chamanes del Occidente Mexicano, pueden ser consultadas en la página electrónica: www.amazon.com Su correo personal es: carneuro@yahoo.com.mx

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