La cerda borracha, alcohol y posición social

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¿Qué tan animales somos los humanos?

La etología, una ciencia reciente, analiza y estudia el comportamiento animal, tratando de diferenciar los patrones biologicos y los aprendidos o impuestos por el entorno(1), esta disciplina puede resultar perturbadora, ya que muestra como el ser humano también posee y repite patrones de conducta animal.

Tenemos por ejemplo, la afinidad de los comportamientos territoriales que suceden en las grandes ciudades y las actividades de las manadas de lobos.

Otro renglon interesante es la estructura social-piramidal de los mamíferos carnívoros que viven en grupos: leones, lobos, etc., y los partidos políticos.(2)

La cerda borracha

En 1974 un etólogo norteamericano realizó un experimento en una pequeña granja próxima a Kansas City, estado de Missouri (EE.UU.). La piara la constituían 9 cerdas, y a la cabeza de la misma se encontraba Jane, la hembra de mayor rango.

Jane era la que indicaba cada noche cuando había que echarse a dormir. Llegado ese momento, la primera en la jerarquía elegía el mejor lugar (el más calentito) de la pocilga, y las otras 8 cochinas cesaban el habitual escándalo para irse acostando por riguroso orden jerárquico en el escalafón, siendo la de menor rango la que dormía más cerca de la puerta (el lugar más frío).

Pero una mañana algo nuevo olio a los hocicos de las 9 marranas. De la artesa venía un embriagante olor a zumo de naranja mezclado con algo más, alcohol etílico.

Jane apartó al resto del bebedero y se tragó ávidamente un par de litros de aquel dulzón jarabe. ¡Lo que se dice un desayuno sano!

Como era de esperar, unos instantes más tarde Jane estaba borracha, tambaleándose de un lado a otro, gruñendo a todo volumen. Tras tropezar con otra hembra, cayó y se quedó roncando de forma ruidosa.

Desde ese momento, y a pesar de que el resto de hembras también iban pasaditas de copas, sus inferiores la degradaron de su posición en lo alto del pirámide social.

Eliza, la tercera hembra en el antiguo esquema jerárquico de la piara, solo había probado unas gotas de alcohol. Y en cuanto apareció el estado de confusión entre la piara, se ocupo el lugar de nueva hembra dominante.

Poder y privilegios

Cuando Jane se libró de la resaca descubrió que había sido degradada, desposeída de privilegios y sustituida por Eliza.

Desde ese momento no volvió a probar alcohol pese a que se les ofrecía a diario. ¡Jane se había hecho abstemia por propia iniciativa!

Al cabo de tres días recupero su posición de privilegio en la cochinera.

El resto de animales se dio cuenta también, tras aquella primera borrachera, de cual era la cantidad máxima que podían ingerir sin poner en peligro su posición social.

Todas menos las que ocupaban los lugares más bajos en el escalafón.

La marrana que ocupaba el penúltimo puesto en el orden jerárquico sigui tomando alcohol. Pasaba el tiempo junto al recipiente del brebaje, e incluso dejó de interesarse por la comida.

Curiosamente la hembra que ocupaba la última posición, no bebía tan exageradamente como la cerda que se olvidó de comer. Elevo su estatus un lugar.

Post mortem, poder político y borrachera

No quisiera ser tan mamón como para comparar al “gober precioso” y su finisma botella, envíada por un importante empresario: una muestra de la virtud y ética de nuestro sistema político, pero si el poder es mantener la sola apariencia, la forma; pues mejor haríamos en volver a las cavernas.

De una manera mañosa se deja a la imaginación del lector las relaciones que se dan entre los cerdos y los humanos.

Este relato es un claro ejemplo de como la ciencia se convierte en una historieta moralina para las clases medias y altas de una sociedad tecnificada. En él hay varios aspectos que no se plantean y que podrían llevar a cuesionamientos científicos:

  • No hay datos duros sobre cuanto tiempo duro el experimento, que cantidad de alcohol se dio ni en que dosis. Tampoco como se calculó la cantidad necesaria para emborrachar a una cerda.
  • Tampoco se habla de repetirlo en otras granjas ni con otro razas porcinas. Podría ser que estemos ante un caso de excepción.
  • Si el orden en el sistema es la fuente del reconocimiento a la hembra dominante, entoces el caos subsiguiente a la peda, es el origen de la desaparición del estatus (y no una reacción moral como podríamos suponer).
  • ¿Porqué es la tercera en posición y no la segunda la que adquiere la posición? Si fuera un sistema político humano, yo pensaría que más tiene que ganar la tercera, ya que en un regreso al poder de la chancha derrocada, tendría más que perder. ¿Podría ser por la edad, el peso, o la ambición personal ?

El relato se encuentra en el libro de Vitus B. Dröscher “Sobrevivir, la gran lección del reino animal”. Dröscher atribuye el experimento a M.E. Tumbleson de la Universidad de Missouri en Columbia.

En el epílogo del libro aparece la siguiente referencia científica: Trinkgewohnheiten bei Schweinen, Naturwiss. Rundschau, tomo 27 (1974), p. 72.

Fuente: http://www.maikelnai.es/2009/07/13/borrachera-en-la-piara-o-de-como-jane-se-hizo-abstemia/

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Etolog%C3%ADa []
  2. antes de que algún etologo me acuse de acientífico, dire que esta es una apreciación mía y no producto de la ciencia formal []

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Lector curioso, amigo de las bromas y dueño de un humor rampante y ácido. Coleccionista de anécdotas de ingenio, crimen y locura, que son el ingrediente para el éxito de toda la comedia humana. En sus ratos libres es editor de extravía, responsable de las moscas a las que llamamos acentos y puntos, y padre de cuatro niños.

2 Responses to “La cerda borracha, alcohol y posición social” Subscribe

  1. Tatiana Tagle 1 junio, 2010 at 11:48 am #

    Cualquier parecido con Etilio y el regreso del Pri a Jalisco es mera coincidencia…

  2. Fafahrd 1 junio, 2010 at 12:09 pm #

    Jajajajaja!!! Excelente punto Tatiana, jajajajaja!!! Según se aquella vez de la célebre mentada, el tipo venia pisteando desde mediodía…

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