Aves migratorias

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Las razones para cambiar de residencia son muchas, a veces se huye de algo, a veces sólo se busca lo más básico, como las aves migratorias que vuelan tras el buen clima.

Ангелина y Лука eran una pareja de serbios. Tenían tres hijos y vivían en tiempos de conflicto en la zona balcánica. No sé mucho de esta parte de su historia, pero me imagino que realidades y sueños se fueron tejiendo en sus almas de manera que sólo quedó una alternativa: emigrar. Лука tomó la delantera y llegó a México de paso, su destino final era San Francisco. Ангелина se quedó cuidando a los niños y tal vez a alguno de sus padres o suegros.

En Hermosillo Лука, o Luca en español, conoció a una gran comunidad de yugoeslavos que lo convencieron de que se quedara ahí. Compró una parcela e inmediatamente se puso a trabajarla. Eran tiempos en los que la comunicación era por carta y los viajes trasatlánticos en barco. Ангелина, o Angelina para el mundo hispano, salió de Serbia con sus hijos.

Cuando llegó a Veracruz tenía más de dos años de no ver su marido y sin una pizca de español cruzó el país hasta llegar a Sonora. Seguramente que tenía agallas esa mujer. Me gustaría mucho recordar su mirada. Nos conocimos pero no guardo memoria de la ocasión. Sólo he visto la foto del encuentro de cuatro generaciones al que asistí en pañales. Стана, o Estela, fue la primera hija de la pareja en nacer en México y cincuenta y cuatro años después me recibió en este mundo como mi abuela.

Unos años más tarde, a consecuencia del agrarismo los campesinos mexicanos le quitaron la tierra a todos los extranjeros y a la familia no le quedó más que volver a empezar de cero. Y vaya que lo hicieron, pero Luca no volvería a poner la tierra a su nombre jamás.

Conozco la historia de mis bisabuelos desde que tengo memoria, pero la dimensioné hasta que me convertí yo misma en inmigrante.

No huí de la guerra, del hambre, del dolor. Ningún conflicto racial o religioso ha sido motor de mis acciones.

Mi historia es mucho más simple. Mi novio de aquel tiempo quería estudiar una maestría en Viena y yo pensé que era buena idea ir con él. A pesar de las comodidades y privilegios que han colmado mi vida, el primer año en Austria fue por mucho el año más duro que he vivido.

Sacar la visa de estudiante fue un logro monumental, pero esa no fue la parte dolorosa.

No puedo decir que conocí la pobreza porque siempre tuve comida, ropa, techo y calefacción.

Lo que sí conocí fue el insomnio, el miedo de los trabajadores ilegales para los cuales la posibilidad de ser descubiertos se vuelve el color de fondo de todas las horas.

Cada persona que entraba al local donde trabajé ponía en marcha los engranes de mi paranoia. Otros en la misma situación contaban historias de gente que había vivido por quince años así y que cuando era descubierta la mandaban inmediatamente de regreso a su país aunque no tuvieran nada allá, ni quien la esperara.

Ni se diga la pesadilla de enfermarme y tener que ir al hospital. Ese miedo fue mi demonio cotidiano hasta que conseguí un trabajo de mi profesión y con él la visa laboral.

Mis bisabuelos y yo enfrentamos problemas muy distintos, pero estoy segura que también hay cosas que son comunes en nuestras experiencias. Salir adelante en un país donde no hablas el idioma es por lo menos desgastante.

Reanudar tu vida con dos maletas y una sonrisa requiere exprimir hasta la última gota de sentido del humor. Hacer un balance entre la comunidad a la que perteneces (serbios en Sonora o latinos en Austria) y la imprescindible integración con la sociedad tampoco es trivial. Por ejemplo los yugoeslavos en México tuvieron que dejar la iglesia ortodoxa para adoptar la fé católica.

Como sea existe ese impulso vital que lleva a la gente a salir adelante como a las flores a crecer entre las grietas de las banquetas.

Yo no me puedo quejar, pasé por ésas por voluntad propia. Sabía que tenía mi vuelo de regreso a México y lo podía cambiar de fecha en el momento que quisiera. Sabía que mi amorosa familia está siempre en la terminal del aeropuerto cada vez que voy o vengo. Recordar que la situación era temporal me ayudó a aguantarla casi siempre de buenas, pero conocí gente que venía escapando de guerras o pobreza y no ganaban nada con mirar atrás. Tampoco Luca y Angelina regresaron jamás a sus tierras.

Cuando alguien emigra pierde mucho y gana mucho también. Es curioso como en las situaciones en las que estamos más vulnerables son especialmente eficaces para sensibilizarnos y abrirnos al aprendizaje. Independientemente de los riesgos o las condiciones económicas, sumergirse en otra cultura te hermana automáticamente con todos los seres humanos. También es una lección de humildad darte cuenta de lo mucho que necesitas a los demás.

Las razones para cambiar de residencia son muchas, a veces se huye de algo, a veces sólo se busca lo más básico, como las aves migratorias que vuelan tras el buen clima.

Las aves migratorias, para las que no hay más frontera que la fuerza de sus alas.

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Mezcle una taza de activismo (orgánico), otra de contemplación. Cuatro huevos de ave migratoria, una cucharada de curiosidad y otra de imaginación. Horneé veintiocho años.

21 Responses to “Aves migratorias” Subscribe

  1. carlos filiberto 21 junio, 2010 at 12:19 pm #

    Bella historia, conmovedora, sobre todo por la relación con el tiempo presente. Profundizando en ella y sistematizándola, te dá como para escribir una novela, de esas transgeneracionales.
    Nomás evita caer en 100 años de Soledad.
    Saludos.

  2. Arbolrojo 21 junio, 2010 at 1:34 pm #

    Diablos, que se me adelantaron, quería enviarte el primer comentario, pero vaya, que hay un par de frases que bien podrían ser el resumen, índice y contenido de un libro metafísico…no hya más frontera que la fuerza de tus alas.

    Solo me queda decir: vuela bien, hermana.

    • kozitha monitha 10 noviembre, 2010 at 5:09 pm #

      te kero kncer jajajaja

  3. nOrFeR 21 junio, 2010 at 7:32 pm #

    Que bonita historia!!!! Invita a no derrotarse, no cabe duda que no hay más barrera que no creer en uno mismo. =)

  4. Adolfo Tavizón 22 junio, 2010 at 1:15 am #

    madrina, chingado…. a chale, si, llega, llega dentro y patea ahi donde debe, me encantó

  5. Tatiana Tagle 22 junio, 2010 at 1:30 am #

    GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!! :D

  6. De la Sota 22 junio, 2010 at 1:21 pm #

    Me gustó mucho Tatiana ydejando de lado los cebollzos me queda una duda:
    “Tampoco Luca y Angelina regresaron jamás a sus tierras.” se lee casi, casi como una declaración de tu parte, de tu vida. Con que me equivoque en ese punto todo esta bien. Regresa, precisamente como las aves migratorias.

    • Tatiana Tagle 23 junio, 2010 at 2:39 am #

      No, no, bienvenidos los cebollazos!!!

      Y de lo otro, no aisles la frase del párrafo! “Recordar que la situación era TEMPORAL me ayudó a aguantarla casi siempre de buenas, pero conocí gente que venía escapando de guerras o pobreza y NO GANABAN NADA CON MIRAR ATRÁS. Tampoco Luca y Angelina regresaron jamás a sus tierras.”

      Querido De la Sota, yo sí he regresado varias veces a México, incluso un par de veces hemos coincidido. Luca y Angelina no regresaron a Serbia ni a enterrar a sus padres. A eso me refiero. Del futuro… cada vez que hago planes sale todo al revés, así que ya veremos, pero no estoy cerrada a ninguna posibilidad ;)

  7. De la Sota 23 junio, 2010 at 10:52 am #

    Yo nada más decía que no te fueras a quedar allá :)

    • Tatiana Tagle 24 junio, 2010 at 2:00 am #

      No seas panchero! Cuando voy ni me pelas :P

  8. Miriam Villanueva 25 junio, 2010 at 12:22 am #

    Esta padrisimo! me senti muy identificada, en mi historia tambien tengo algo asi, mi abuelo llego a mexico huyendo de polonia en la sgm; y es parecido al tuyo el proceso q estoy por vivir.
    muy padre la forma y no se diga el contenido. felicidades.

    • Tatiana Tagle 28 junio, 2010 at 7:04 am #

      Miriam, buen vuelo!
      Espero que en tu viaje te acompañen la visa y lengua necesarias! No dejes de escribirnos de los lugares que tus ojos cambian al ver.

  9. Miguel Bernal 29 junio, 2010 at 4:42 am #

    Luego de una inexplicable ausencia en donde no me ha quedado nada claro dónde estás ni a qué te dedicas (aunque siempre he sabido quién eres) me es grato reencontrarte, querida. Leyendo tus artículos veo que la larga mano de tu educación jesuítica: la mejor preparación para la vida y sus contradicciones, qué duda cabe ante las evidencias… ya lo decía hace años. Saludos nostálgicos.

    • Tatiana Tagle 29 junio, 2010 at 5:52 am #

      Mira qué milagro! Antes de colgar dijiste “yo te llamo” aquella vez y me quedé esperando, pero no por mucho tiempo, no era la primera vez. Pero el teléfono de mi oficina sigue siendo el mismo. Saludos.

  10. Miguel Bernal 29 junio, 2010 at 9:45 am #

    Es verdad que en eso quedé. Pero no se me puede acusar de inconsistente porque mi afirmación seguirá siendo cierta te llame o no mientras estemos vivos, ¿te das cuenta? ¡Ah, los recovecos lógicos! ¡ja, ja, ja! No obstante, hay una distancia enorme entre mi primer silencio (en donde no prometí llamar ni pretendía hacerlo) y el segundo (en el que simple y sencillamente me vi envuelto en mucho trabajo y luego en el más puro y simple olvido). Sin embargo, he de admitir varias cosas que pueden resultar halagadoras: a) que pienso en ti periódicamente, b) que recuerdo con gusto nuestros varios momentos iluminados, c) que comprendo nuestras circunstancias y sus entuertos, en particular los que te empujaron a gravitar en una esfera artificial y placentera que, vaya regularidad, habitan todos los egresados de la jesuítica institución con los que mantengo el contacto. Y si estos comentarios parecen excesivamente personales para ser ventilados en un blog público, basta detenerse un poco para distinguir en ellos a las aves migratorias que salen al mundo sólo para confirmar lo que ya pensaban (¡siempre lo correcto!) en la comodidad de su cuarto primigenio… Un beso.

    • Tatiana Tagle 30 junio, 2010 at 3:51 am #

      Creo que entendemos cosas distintas por “halagador”. En fin, gracias por el beso. Que te vaya bien en… ¿Valencia?

  11. Miguel Bernal 30 junio, 2010 at 5:31 am #

    Querida, siguiendo tus consejos por fin me he animado a instalar Skype. Mi nombre de usuario es mbernalx. Tal vez verbalmente el carácter halagador de mis palabras se transmita mejor. O no, jejeje. Saludos.

  12. Fafahrd 3 julio, 2010 at 12:01 pm #

    Muuuuy buen escrito!!! :D Me encantó… conciso, expresivo sin dramatismos, y como apunta Roger, con algunas frases extraordinarias.

    Abrazoteeeeeee!!!!

    • Tatiana Tagle 5 julio, 2010 at 1:16 am #

      Grax, chiquillo! Abrazote de bits para ti!

  13. kozitha monitha 10 noviembre, 2010 at 5:08 pm #

    zhida jajaja zigan azi zhavoz monthoz

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  1. Bitacoras.com - 21 junio, 2010

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Ангелина y Лука eran una pareja de serbios. Tenían tres hijos y vivían en tiempos de conflicto en la zona balcánica. No sé mucho de esta parte de su historia, pero me imagino que realidades y sueños se fueron……

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