Sólo hay un julio por año, y éste no se repetirá jamás. Nunca volveremos a tener la misma fuerza, siento que esta es la última oportunidad de secretearnos con la mirada.
Invéntame un mes de julio egoísta, de mediodías bien largos y noches porosas, de tardes de parafina y amaneceres lentos; no dejes, por lo que más quieras, que se te pase el tiempo. Deja que pase todo antes que las hojas del calendario.
Desabróchate un poco la camisa, para que los latidos puedan gritar más alto que la lluvia, pues entre aguaceros se ahogan lentamente sin darnos cuenta.
Si me vas a dar un mes, que sea este, que es tan fuerte que hasta tiene nombre de historia. Tan fuerte, mi vida, que quiere llevarnos lejos.
Y contigo, en estos tiempos, yo me largo a donde sea; porque después vienen otras cosas, nos esperan impacientes realidades en escala de grises, destinos que se cumplirán a punta de latigazos, seguridades demasiado costosas.
No pueden esperar más por nosotros las carcajadas de burla de los dioses que se encargaron de convertir nuestros sueños en espuma. Fueron un jurado cruel, esa bola de viciosos.
Estos días se nos pueden ir entre los dedos con la dulzura digna de un final eterno, pero si me das la mano prometo intentar que no se nos escape así de fácil este mes escurridizo. Tal vez si juntos cerramos fuerte los ojos podemos quedarnos poquito más en este limbo, entre el por siempre y el mañana, y del cual tendremos que salir mirando cada quien hacia sus propios ángulos.
Pero antes, fíjate bien: tenemos este tiempo suspendido dentro del tiempo donde, si no me equivoco, todavía nos podemos envolver en aguamarina y risa. Este que me huele a único, a último.
Tenemos sólo un julio cada año, y después de este, nos esfumamos. Que el que conozca más del otro tenga ventaja de olvidar primero.










dios te bendiga hija :]