Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad dijo que los mexicanos no tenemos madre –lo dijo más bonito, pero es la idea-, históricamente nos sentimos hijos del momento y no el producto de un matrimonio entre dos culturas, ¿porqué? porque nuestra madre, la Malinche y nuestro padre, Hernán Cortés, nos averguenzan.
A Cortés lo tenemos como un cabrón violador, asesino e hijo de puta que llegó a America solo para robarse todo lo que no estuviera clavado a una pared y vemos a la Malinche como una mujerzuela lujuriosa e interesada que traicionó a los suyos por dinero y ansias de poder.
Pero ¿es cierto todo esto?
Revisando la biografía de papá y mamá me encontré con esto:
Tras los pasos de mi padre

Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (Medellín (Badajoz), 1485 – Castilleja de la Cuesta, (Sevilla), 2 de diciembre de 1547), era un morrito fresa medio pobre, o un hidalgo como les decian a los mantenidos de la corona en aquel entonces, que estudió leyes y terminó como agente de ventas de una empresa transnacional llamada Corona Española.
Un chico tremendo, automotivado, dispuesto a trabajar bajo presión y con un excelente trato social (ya sabes, el típico junior becado en el ITESO con parientes en la política y que a pesar de eso es trabajador, guapillo, simpático e invita los tragos). Ese era nuestro padre.
Mamma mía

Malinalli Tenépatl, o Doña Marina (c.1502 – c.1529), era una chica bien, hija de nobles de un pueblito llamado Painala. De niña la entregan como esclava a unos caciques mayas de Tabasco después de unas peleas entre mayas y aztecas, donde los aztecas pierden; la niña, bonita pero aún no en edad de merecer se dedica a jugar y a aprender maya (si no lo aprendía no entendía que fregados era lo que quería el pinche maya cabezón que le gritaba todo el día).
Llegan los españoles, los mayas pierden la batalla de Centla contra los invasores y regalan a Malinalli como esclava (ya embarnecida era un mejor regalo que la niña flaca con rodillas chuecas de hace unos años), al agente de ventas antes mencionado junto con otras 19 mujeres, algo de oro y unas mantas; el español, pensando en que ya tiene suficiente sexo y muchos problemas (estas tierras del diablo son enooooooormes y hay que conquistarlas todas antes de que llegue el auditor), se la regala a un cuate suyo, el capitán Alonso Hernández Portocarrero, que o era gay o no le gustaban tan chicas porque no tuvieron hijos.
Después Cortés se da cuenta de que esta niña habla Náhuatl y la contrata como traductora y en uno de esos tórridos romances de oficina el jefe embaraza a la secretaria y Malinalli (o Doña Marina, porque ya había sido bautizada en la santa fe como parte de su contrato) tiene un chiquillo bastardo al que nombran Martín –nadie decía nada, pero el morro era idéntico al papá- total que la ahora traductora aprende castellano (vamos, otra ves te gritan en un lenguaje que no entiendes) y la suben de puesto, ahora hace chambas de inteligencia y diplomacia, durante el furor de su carrera la casan con un tal Juan Jaramillo con el que tiene una hija (¡bravo, ya esta la parejita de criollos!) a la que bautizan con el nombre de María Jaramillo.
Mariana muere en una epidemia de viruela allá por 1529 (esto es mala onda, nos enteramos del hecho porque el viudo estaba haciendo trámites para casarse nuevamente en vez de honrar la memoria de su difunta esposa). Esa era nuestra madre.
Cuando estudias a un personaje histórico en su contexto descubres cosas curiosas, Cortés no era un hijo de puta, era un tipo con espíritu emprendedor, don de gentes y alma aventurera; Malinalli Tenépatl no era una puta lujuriosa, era más bien una niña fresa hija de nobles a la que le tocó la mala suerte de ser guapa y lista en el período de la Conquista.
Si entendemos a las figuras históricas en su contexto lo que encontramos son personas y sus circunstancias.
¿Y esto a que nos lleva?
A varias cosas, la primera es a que la historia puede ser interpretada según el gusto del cronista, en lo personal me gusta pensar que Malinalli no era una puta y que Cortés no era un asesino, eran dos personas que se conocieron bajo circunstancias extremas y sin pensarlo crearon las bases de lo que ahora es un México rico complejo y digno de orgullo, con muchos pecados en su pasado, presente y futuro, pero todos solucionables con algo de ganas.
La otra es que en ocasiones nos refugiamos en los errores del pasado para justificar nuestros errores en el presente, eso es inmadurez, por más puta que hubiese sido Malinalli o pendejo Santa Ana, las broncas de nuestro presente no son culpa de ellos, nadie sabe que impacto van a tener sus acciones en el futuro y menos que va a pasar dentro de 500 años si hoy me dedico a ser traductor, el presente es mi responsabilidad, independientemente de lo que me hayan heredado.
Y finalmente, Malinalli y Cortés son, culturalmente, nuestros padres, esta chido, los podemos ver como personas exitosas y reinterpretar nuestro pasado y presente en consecuencia, pero también podemos reinterpretar a nuestros padres físicos tratando de entender los motivos de todo lo que hicieron con sus hijos para vivir un poco mas sanos y digo esto porque es común, nuevamente, echarle la culpa de nuestras deficiencias a nuestros padres, pero entenderlos como personas y entender sus circunstancias nos ayuda a comprender el porque de sus acciones, la vida se hace más ligera de esta manera y gastas menos en psicólogos con un poco de madurez.










Hermano, todos los latinoamericanos somos esos chiquillos bastardos. a menos que alguien se sienta raza pura, ária o indígena. Me gusta considerarme un bastardo criollo, dicen que los mestizajes fortalecen la hibridez resultante. Me encanta retomar lo indígena y lo hispánico. Me encantó tu lenguaje, muy grato artículo.
te sentiras bastardo tu we, quien sabe hijo de quien seas, pero por algo conocemos a la Madre Patria! que es España, America Latina como la conocemos hoy con su cultura y tradiciones mezcladas con indegenas, su comida, etc etc es producto de España.
No seas trolloso, para opinar hay que leer, luego pensar y despues, averiguar si eso merece que gastemos cinco minutos en agredir a un desconocido.
Me encanto la manera en que escribiste , me animaste la mañana. Lo basto y rico de nuestra cultura no exsistiria sin esta fusión, no seriamos mexicanos y el que niegue esto reniega o desprecia sus origenes y a si mismo.
Muy bueno el artículo! Por ahí tengo un librillo, parte texto y parte comic que narraba ésto precisamente, como que fue editado en una colección que quería precisamente corregir esos errores culturales.
El problema es que hay mucho necio, que como bien señalas, usa eso todavía como estandarte… como si los españoles siguieran aqui mismo. No entienden que ya se fueron y esta es otra realidad.
Pero bueh… excelentes tus puntos!!!
Y fíjate que este “error” con la Malinche es parecido al “error” de interpretación de Porfirio Diaz, el señor de vez en cuando es bueno, de vez en cuando es malo y en ocasiones no le importa a nadie a Doña Marina de repente la retratan oficialmente como una zorra, luego como un alma en desgracia, ahorita le toca ser una incógnita, un vil manejo de información para moldear ideologías…. chale
Muy buen artículo Dude! Lo disfruté mucho!!! Me gusta mucho tu forma de narrar las cosas y es casi como si te estuviera escuchando.
Un abrazo!
Solo una pequeña aclaración, Cortés y Malinche, son parte de la herencia cultural del centro de México, al resto del país, nos llega por añadidura.
A los tojolabales, mayas lacandones y demás grupos de Chiapas, o a los seris, yaquis y mayos de Sonora, ¿qué les representa? México debe repensarse como una sociedad incluyente, en la que los personajes no representen una liquidación física y espiritual del escucha.
Amén.
a la pregunta que lanzas sobre el resto del país sobre que nos representa, te puedo decir que aca en Sonora en cuanto a los Yaquis y Mayos y demás tribus cahitas como se les conoce, no hay algo que nos represente en si, estos pueblos han vivido una lucha constante por defender su territorio y costumbres, y muy pocos son los que se mezclaron, pocas veces veras combinados apellidos Yaquis con apellidos Yoris (blancos). Un personaje determinante que podria decirse representativo es El padre Eucebio Kino, parte de los evangelizadores, era Jesuita creo. Aun rebeldes y broncos los Yaquis fueron muy sensibles a Dios y la fe, y los evangelizadores fueron mediadores en las riñas y guerras, fueron los que más ayudaron a las tribus.
Osea, si, pero solo a nivel antropológico, a nivel cultural ambos dos son los papás de México, nos los metieron en la primaria en la cabeza y no se me hace malo, es bueno tener una fuente común y de ahí mi interés en reivindicarlos
Soy español y creo que ninguno de ellos sabian lo que se iba a decir de sus actos,empiezo por Hernan Cortes,fue un muchacho con muchas ganas de abenturas,sus padres querian que fuese abogado pero el les dijo que no que queria ser militar y salir en busca de abenturas….y desde luego las encontro,e leeido muchos libros sobre el y de lo que mas se le puede acusar es de robar las riquezas de los aztecas, porque si era tan malo poque dijo en su testamento que se arrepentia de lo que izo y que se le debolbieran las tierras a los aztecas (claro ya era tarde para arrepentirse) y la malinche esque no entiendo las criticas a ella,que culpa tubo ella de que se la dieran a Cortes como esclaba,claro si despues se sintio agusto con el pues es normal que le ayudara,eso es todo buen blog CHAO.