D eseas ser alguien en la vida, descubrir el sentido de tu existencia, sentir, oler, conocer el motivador que hará que todas tus mañanas tengan una razón, una causa origen, y sobre todo, insistes en entender el dolor, la muerte, la miseria.
Tal vez tienes una mínima idea de qué es lo que buscas, o quizá te sientes más solo, más simple y mas irracional que de costumbre.
Muchos dicen entender la verdad, algunos, diciendo seguir el amor, el destino, o la esperanza. Otros cuántos, predican una verdad que habla de infinidades, ineptitudes para comprender, incapacidades para saber puramente.
Cómo humano, si tú y yo nos parecemos, has experimentado muchas de estas sensaciones, esas corrientes cognitivas y emocionales que te hacen pensar, reccionar, existir de alguna manera en particular.
Llamas días felices, a los instantes de relativa plenitud, de olvido de la soledad, de gozo de la vida.
Estan los días miserables, dónde la cotidianidad te asquea, la rutina te envuelve, y, sin embargo, parece ser que en esos días, es dónde más real, más humano, y más sabio te vuelves, la vida te permite ¨ver¨, en una sopresa fugaz, todo sin mascadas. (o eso parece ser, y es lo que hasta ahora mayormente apostamos a creer).
Si has tendio la fortuna de percibirte dueño de tu presente, te has enorgullecido de tu vida misma, y naturalmente una razón, explicable en palabras o no, habrá nacido en tu interior, y la has sentido cómo agua para un hombre que no bebe en días, o cómo risa después del amargo llanto. Te has sentido por un mínimo instante, aunque sea, comprendido, razonado, amado, y entero.
Dificilmente no has experimentado esta sensación tan nutritiva, pero el conflicto sucederá al consecuente paso, dónde la estabilidad se desequilibra nuevamente, y pierdes, al menos parcialmente esa sensación de alivio y satisfacción.
Es una revolución interna lo que acontecerás entonces, dónde instintivamente tratarás y lucharás por volver a sentirte cómo te llegaste a sentir, luchar… hasta que ese sentimiento, especial entre los otros, se convertirá en la motivación, o el sentido de tu habitar. -La esperanza-.
Puede parecer simple a las críticas ajenas, pero cómo naturaleza humana, necesitamos llegar a fondos qué nos expliquen los fenómenos de nuestro alrededor e incluso de nosotros mismos, es por eso sumamente importante que aprendamos cada uno a encontrar primeramente ese momento, y por añadidura encontrarnos a nosotros mismos, y al sentido personal y básico de nuestra vida.
Real o irreal, es lo único de lo que estamos seguros, y necesitamos tener cierta paz que anuncie esperanza al saber.
Lo mas emocionante de este proceso, es el descubrir, que lo que habías buscado entre tanto, se encuentra aquí, ahora, en ti.
No desees llegar a ser alguien en la vida, tú ya eres alguien, no intentes cambiar tu pasado, y enamora a tu futuro con el presente.
De la manera que tú contexto, tu razón y tu moral indiquen, sigue tú propio destino, y así, tal vez puedas llegar algún día, a un SER feliz.









