No hay fuerza superior…

No hay fuerza superior…No hay fuerza superior…No hay fuerza superior…

a la del estado”. Felipe Calderón Hinojosa, 23 de julio del 2010.

Madres, vaya frasecita, que sacada de contexto: una ceremonia militar, bien podría darle municiones a los malpensados y malhablados de la prensa y anexos.

Bueno, FCH se encuentra a mitad de una guerra y el sexenio que se le acaba. Digo, la política y sus hijos, no suelen ser conocidos por su fidelidad y/o lealtad.

Creo que conforme se le acaben las horas al sexenio, el instinto de supervivencia (algunos dirían de mamar nómina) hará que los peces gordos del panismo presidencial comiencen a buscar otras guerras y nueva trincheras desde las que “disparar” fuego amigo sobre vecinos, rivales y antiguos compañeros.

Pasa cada seis años, y volverá a pasar en el 12 y en el 18 y en el 24, a menos que cambiemos de sistema, o, algo más díficil, de conciencia y dejemos de cambiar payasos por malabaristas y le demos oportunidad a magos y bailarinas.

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE, JEDI

Lo que me preocupa, es el sentido más simbólico de la frase. Si la hubiese leído en un libro de historia sobre Avila Camacho, López Mateos, Echeverría (sí, amigo, antes que calles o colonias jodidas, fueron gentes, y tanto que llegaron a presidentes), no me sentaría mal el platillo, pero viniendo de Felipe, el azul, hijo de panistas, pos como que me suena a frijol quemado.

Digo, que paso con eso de la sociedad civil, del bien común, de los derechos y libertades. Todo eso por lo que lucho el PAN antes de ganar la presidencia.

Y para entrar en mensadas, yo si me imagino fuerzas superiores a las del estado (de derecho), por ejemplo, la madre naturaleza y el cabrón de su hijo, el clima, que a los norteños les dio una repasada de humildad y previsión.

Digo, con semejantes frases, solamente falta que vistan al preciso con ropa estilo Luis XV para que nos suelte una frase del Luis XIV: el estado soy yo, y te chingas, porque ahorita se trata de matar narcos, no importa que se mueran unos cuantos civiles, que de esos hay muchos.

Insisto, la violencia engendra violencia, y es el último recurso de(1)… los remito al clásico de ciencia ficción Fundación de Asimov, o a las teorías de Hobbes, que describía al estado como un monstruo: el leviatán.

Los dejo con la fuerza del estado, que no es la de los jedi, ni la de los caballos de los motores, en fin, la fuerza del estado, somos tú y yo, y mientrás tengamos que recurrir a figuras políticas para que nos recuerden que la decisión de a dónde va este país, nos corresponde a todos y no sólo a los genios iluminados en que se convierten los políticos tras la descarga de diez mil gigawatts que es ganar una elección, seguimos jodidos y sin fuerza.

  1. imbéciles []

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Lector curioso, amigo de las bromas y dueño de un humor rampante y ácido. Coleccionista de anécdotas de ingenio, crimen y locura, que son el ingrediente para el éxito de toda la comedia humana. En sus ratos libres es editor de extravía, responsable de las moscas a las que llamamos acentos y puntos, y padre de cuatro niños.

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