Hay un hombre desesperado en Florida. Bueno, hay miles, pero éste se siente frustrado pues no puede pagar los 300 dólares de la renta, no tiene trabajo, y además la policía lo busca por asalto. Aunque él bien sabe que no sirve ni para eso.
También, una chica cristiana se siente muy bien consigo misma y su fe; invocó a Jesús y éste le dio la fortaleza para no temer al asaltante de la tienda donde trabaja, impidiendo el asalto al provocar un ataque de conciencia en el ladrón -que es el tipo del primer párrafo-.
La historia tiene dos caras o más, toda anécdota las tiene y además millares de opiniones que se pueden generar a partir de ella.
Otro caso muy concreto es cuando ocurre la separación de una pareja, donde nadie es inocente por lo general. Sin embargo cuando ocurre entre conocidos nuestros solemos tener sólo la perspectiva del más allegado a nosotros, y por tanto es quién suele ganar nuestra simpatía.
Lo mismo ocurre con los hechos históricos. Para los mexicanos, nosotros rechazamos a los franceses en la batalla de Puebla, ganándola. De haber estudiado en Francia, sabríamos a “ciencia cierta” que los franceses ganaron ésa batalla. Cada quien tiene su versión.
Con el paso del tiempo se altera la historia, dicen que a favor del que ganó la guerra, pues es quien la escribe; pero aunque la escribiera el perdedor, tampoco tendríamos la verdad de lo ocurrido. Necesitamos ambas versiones, datos externos y una visión imparcial para deducir lo ocurrido.
Una alteración de la historia es evidente en la actualidad. En Argentina se está juzgando por crímenes de lesa humanidad a los militares que combatieron a los grupos insurgentes de los años sesenta y setenta en su país. La defensa de muchos de ellos es “Nosotros sólo seguíamos órdenes”, cosa bastante razonable y algunos de ellos llegan a decir “No me arrepiento de lo que hice”.
Esos soldados en su tiempo fueron condecorados, ahora pasarán sus últimos años de vida en prisión, por el delito de proteger a su patria y hacer aquello que les ordenaron.
A principios de los noventa salieron a la luz unos documentos ahora llamados los “Archivos del terror”, donde se documenta cómo el ejército combatió el terrorismo y la guerrilla en los setenta. De ahí se sacan las pruebas para condenar a estos militares. Se habla de un sinnumero de atrocidades cometidas, y hasta donde encontré, no son rebatibles.
De lo que no se habla es de la otra cara. La mayor parte de los activistas colocan esas actividades como una campaña de represión, terror de Estado, hacia estudiantes y activistas, pero olvidan señalar que hubo bombazos, combates armados, secuestros, torturas y muchos otros crímenes por parte de esos grupos.
Pero a ellos no los juzgan, lo que no es de extrañar, muchos de ellos escaparon del país, cambiaron su identidad, y siguieron con sus vidas. Ahora están en las listas de “desaparecidos”, pero de esa manera siguen sirviendo a su causa.
Aparte, las guerrillas y terroristas no llevan registros de sus actividades que puedan servir para después acusarles.
No pretendo saber la verdad de lo ocurrido en Argentina, México, Chile o cualquier otro de los países donde se desarrolló la parte candente de la guerra fría entre EUA y la URSS, no conozco ambas caras. Pero sé que a quienes esos gobiernos combatieron no eran inofensivos, aunque en el caso de la soldadezca, probablemente fueran inocentes, pero por ser utilizados por fuerzas más grandes que ellos.
Para poder decidir juicios, como los argentinos –que empezaron a partir de que el gobierno fue de izquierda, los “perdedores” de la guerra sucia-, es saber que tipo de enfrentamiento fue. Para ello hay cuatro teorías, casi una por cada bando.
Los grupos de izquierda acusan que fue “terrorismo de Estado”, reprimiendo a cualquier que pensara diferente a los deseos del gobierno. Para quienes defienden a los militares se trató de una “guerra de contrainsurgencia” que no obedecía a las normas de la guerra convencional, es semejante a lo que dicen los representantes guerrilleros: que era una “guerra civil revolucionaria” y ambas justificaban las atrocidades por ambos bandos.
Aparto la última teoría pues es la que me parece más razonable dentro de un entorno global. Le llaman la “teoría de los dos demonios”, y en ella se acusa que tanto un bando como el otro se dañaron mutuamente con violencia terrorista y de paso a miles de civiles inocentes. Si sumamos que en ése entonces Estados Unidos y la Unión Soviética se peleaban Latinoamérica, tiene su lógica.
En el amor y en la guerra todo se vale, pero tampoco hay inocentes en uno ni otra. Salvo, creo yo, aquellos que creían defender su causa siguiendo las órdenes que les daban, fueran del bando que fueran, y los civiles, por supuesto.
Volviendo al punto clásico de cualquier novela detectivesca, mientras no tengamos las versiones de todos, no podremos deducir que pasó realmente y, por tanto, señalar culpables.













amen
Sean del lado que sean, las víctimas siempre son usadas como estandartes de las acciones de alguien que casi siempre traiciona su memoria. Digo,echele un ojo a Persepolis de Marjane Satrapi, en su versión de cómic o en película, realmente recomendable y de reflexión sobre como unos que se dicen “revolucionarios” terminan aceptando en sus filas a torturadores y asesinos que nada o poco tuvieron que ver con el movimiento inicial. Aunque eso es un tema secundario en el libro.
Y me acabo de encontrar una de esas paradójicas notas, en Arg. se identificaron a 350 cuerpos de muertos por la dictadura, y permanecen sin su nombre 9 500.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Argentina/pone/nombre/desaparecidos/elpepuint/20100808elpepuint_1/Tes
Yep, las traiciones son siempre muchas, y usualmente es la carne de cañón quien es víctima de ello.
Esta semana Fidel Castro sacó su autobiografía, donde reconoce que el siempre fue comunista y que nunca pretendió una Cuba democrática, como decía cuando empezó la revolución… pero para conseguir sus objetivos engañó a sus tropas y también a sus compañeros de la cúpula revolucionaria, Che Guevara incluído -lo que revive el mito de que Castro lo mandó en misión suicida a Bolivia, por que Guevara seguía insistiendo en elecciones-.
Otro asunto que apesta es la actual venganza de los Kirschner contra la dueña de “El Clarín”, aprobando leyes para obligarles a vender parte de su emporio de medios, pero, más grave, enjuiciándole por la adopción de 2 niños en los 70′s, que alegan fueron vástagos de mujeres encarceladas y desaparecidas… aún cuando los dos hijos, ahora adultos, se niegan incluso a dar ADN para que se examine, pues condenan el juicio.