E n estos días tuve la dicha de visitar uno de los lugares más hermosos del país: Guanajuato.
No solo fue su paisaje y sus grandes casonas que datan de los siglos XVII y XVIII lo que me cautivó, si no su amable gente que nos recibió con una muy cálida bienvenida.
Quedé impresionado por la arquitectura de la ciudad; la red de túneles hace que cualquiera que no conozca se pierda inmediatamente, túneles por donde antes pasaba un río que ahora no existe, este río era, según me contó un local, era una fuente de infecciones ya que las aguas negras de las casas iban a parar a él, así que imagínense el aire que se respiraba en aquella época en Guanajuato.
Las casas, una encima de otra en el cerro, me recordaron a la ciudad de Minas Tirith (capital de Gondor en El Señor de los Anillos). Parece una ciudad mágica, llena de leyendas, las cuales puedes escuchar en las famosas callejoneadas que ocurren todas las noches y que son cantadas por las estudiantinas. Me sentía como en aquellos tiempos de la independencia.
Para los que no sepan, las callejoneadas son como paseos turísticos que son guiados por los estudiantes, estos están disfrazados de españoles del siglo XVI y te van cantando y narrando las leyendas de la ciudad al son de guitarras, chelos, violines, panderos y demás instrumentos.
La más famosa de estas leyendas es la del Callejón del Beso, la cual narra la historia de dos jóvenes enamorados, una rica española y un pobre mestizo.
Como era de esperarse el padre de la muchacha no permitió la relación, pero esto no los detuvo y se besaban cada uno desde el balcón de su casa separados únicamente por un pequeño callejón.
Ni que decir de la Universidad de Guanajuato, desde que la vi en la película de “El estudiante” me llene de ganas de ir a verla. La enorme escalinata cansa a cualquiera, pero vamos, vale la pena visitar tal catedral del saber. Su historia es interesante, originalmente fue manejada por los jesuitas, quienes contaban con tan solo unas decenas de estudiantes, ahora, sin la custodia de la orden religiosa, la universidad rebasa los treinta mil.
Otros lugares a visitar son el Teatro Juárez, la Alhóndiga de Granaditas, el mirador del Pipila y los muchos museos que hay por la ciudad.
Dolores Hidalgo
Al terminar mi visita por la ciudad de Guanajuato me dirigí donde el Padre Hidalgo daría el grito de independencia aquella madrugada del 15 de Septiembre en la parroquia de Dolores.
Debo admitir, el templo me sorprendió, este mismo junto con las demás construcciones alrededor de la plaza reflejan la gran importancia que tenia la ciudad en aquella época.
Faltan días para la celebración del Bicentenario y por eso mismo había muchísima gente visitando aquella histórico templo, mi única queja es que los guías turísticos parecían no mostrar respeto ni por el lugar ni por la celebración eucarística que se llevaba a cabo en el momento que un guía entró al templo gritando:” ¡y aquí fue donde Hidalgo…”.
Atotonilco
Esta pequeña iglesia, situada en la población de “El Santuario” fue donde Hidalgo tomó una imagen de la virgen de Guadalupe para usarlo como estandarte de batalla. Esta muy bonito, pero ojala el gobierno pusiera mas esmero en conservar estos lugares, el cuidado de este templo esta al cargo de unas monjas que tienen su convento al lado de la antigua construcción.
San Miguel de Allende
Antes llamado San Miguel el Grande por el arcángel Gabriel, toma su nombre del célebre personaje independentista Miguel de Allende, el cual es venerado como el más grande héroe de la independencia en todo Guanajuato, ya que dicen que él fue el primero en proponer el movimiento y quien convenció a Hidalgo de que fuera él quien diera el grito, porque se veía mejor que un clérigo lo hiciera (la gente lo respetaba y seguía más que a un militar como Allende).
Durante la lucha, Hidalgo mostró su falta de conocimientos militares y después de perder en la batalla del puente de Calderón, tanto él como Allende fueron atrapados en su escape a EU y fusilados.
Es impresionante lo mucho que se aprende con tan solo visitar estos lugares que, desde el primer momento en que pisas sus históricas plazas, se siente la presencia de los grandes de la historia, como lo fueron Hidalgo, Allende, Aldama…
Expo Bicentenario
Este lugar fue edificado especialmente para esta celebración, está ubicado a unos veinticinco minutos de la ciudad de Guanajuato, casi llegando a Silao, a un lado de la planta de General Motors, desde donde se puede apreciar el cerro del Cubilete y la gran figura de Cristo Rey.
La verdad es que felicito al gobierno por semejante esfuerzo, mi papá es arquitecto y dijo que la construcción deja mucho que desear, pero yo no sé mucho del tema.
A lo que a mí respecta la experiencia es inolvidable; consta de 7 pabellones, entre los cuales destacan, a mi gusto, el Pabellón del Mañana y el Pabellón de la Identidad; el primero es una exposición que nos muestra la marca que ha dejado el hombre atreves de la historia, y como nuestra generación no ha dejado más que basura y contaminación.
En el segundo podemos ver las 62 etnias indígenas que habitan nuestro país, así como un poco de su historia, su cultura y el lugar que toman en la sociedad actual. También se pueden ver las maravillosas obras de arte de “Los maestros del arte popular mexicano”.
Bueno, no les mentiré, no alcance a ver todos los pabellones, el lugar es inmenso (son 14.5 hectáreas) , con un día no basta, pero en verdad se los recomiendo, es una buena manera de aprender un poco más sobre la historia de nuestro país y pasar un buen rato con la familia o amigos.
Y la entrada cuesta tan solo quince pesos.









