Antes de empezar me gustaría decir que no se si a este escrito se le pueda llamar “ensayo”, “artículo” o solo mis opiniones, pero me pareció interesante abordar el tema del mes desde este punto de vista, espero disfruten leyendo como yo disfrute escribiendo.
La noche estaba sofocada y calurosa, un sabado de agosto como cualquier otro en esta región del norte del país, 11:00 pm marcaba el reloj del tablero del carro, destino: un antro.
Después de 6 años sin pisar uno de estos lugares mi esposo y yo terminamos por azares del destino en uno de ellos, hace algunos años, la manera más normal de pasar el tiempo libre en las noches de los fines de semana, ahora el lugar más extraño para hacerlo.
Obviamente por la hora no encontrábamos lugar para estacionar el carro, hubiéramos llegado un poco más temprano pero primero paramos a cenar rápido, es que con esto de la gastritis uno ya no puede darse el lujo de tomar sin cenar, al menos para mi estómago es mortal hacerlo. En otros tiempos la cena iba después de salir por esto de bajar un poco el cuete y llegar lo más entera posible a casa , vale la pena mencionar: vivía con mis padres.
Llegamos al lugar y el warro de la entrada me pide la credencial, no les negaré que me sentí inmensamente halagada, antes me las veía negras por que por lo general se me perdía a cada rato, ya se imaginaran lo buena ciudadana que soy, voto en cada elección, pero esa es otra historia.
Entramos y un mundo extraño ante mis cansados ojos, aclarando, no por vieja, sino por cansada en realidad, es que antes me tomaba la tarde entera de los sábados para descansar previa salida, hoy me es imposible con 2 hijos que tienen la pila cargada todo el día.
Desde que abrimos la puerta de lugar la música en vivo nos tumbo, cada tono, cada nota sentía que el niño que tocaba la batería me estuviera agarrando de baquetazos el cerebro, entre apretujos, nalgueadas y tirones de lo abarrotado que estaba el lugar nos hicimos campo y pudimos llegar a la mesa donde nos esperaban otras 4 parejas, en realidad no fue difícil encontrarla pues era la mesa más longeva del lugar, digo, entre tantas barbies y muñecos ken (por que parece que a todas las niñas de ahora las hacen en serie y cada vez mas perfectas, y también se visten en serie por que todas traían el mismo tipo de ropa ¿lo que son las modas, no?) era obvia la diferencia de 10 años mínimo entre ellos y nosotros.
Observando me di cuenta que en algunos ayeres pase mi tiempo libre de la misma manera, salir con la expectativa, conocer gente, huirle a tipos enfadosos, dar nombres y teléfonos falsos. También que hay algunas cosas que no cambian, como los rituales de cortejo, la manera en que todos bailan de la misma manera, mi gusto por usar pantalones de mezclilla (comodidad ante todo) y mi preferencia por el Bloody Mary.
Nos llegó la hora de irnos como por ahí de las 2:00 de la madrugada pues teníamos que pasar por los niños a casa de sus abuelos, sí, la responsabilidad llamaba, y solo cruzábamos los dedos para que al siguiente día no se les ocurriera despertarse a las 7:00 de la mañana, salimos del lugar con un zumbido en los oídos pues en realidad la música estaba demasiado alta.
En el presente la diferencia aparte de los años y algunos kilitos de más fue que ya no iba a la expectativa pues iba con mi media toronja (gracias a Dios pues recordé lo molesto que era eso de batear a borrachines insistentes), y que me dolieron las rodillas y los pies bailando, es cierto cuando dicen que no es la misma los 3 mosqueteros que 20 años después.
Si me preguntas que opino de salir al antro, te digo que esta padre, pero que ya no es lo mío, un tiempo lo fue y en realidad es bonito poder recordar esos tiempos.
En lo personal para pasar el tiempo libre ahora prefiero un lugar tranquilo, buena compañía, una conversación interesante (trivialidades, lo que sea, con que se pueda debatir cualquier tema es bueno), poder escuchar lo que me dicen.
Antes era la estudiante que en el tiempo libre salía a divertirse, que quería ser periodista y escritora, y que se inventaba nombres falsos para poder escaparse. Hoy soy la madre, esposa y ama de casa que quería ser periodista, que escribe en sus tiempos libres, y que gracias a Dios no tiene la necesidad de cambiar de personalidad.













Jajajajaja!!!
Me gustó el loqueseaqueestosea… me ha pasado eso de “revivir” las antreadas, pero bueno, no me gustaban de chavo, no me gustan ahora, salvo de cuando en cuando y más como ejercicio sociológico… y ya ultimamente de morbo. Digo, en la carrera la bola de amigos se la pensaba entre ir de antro o ir a un bule, a sabiendas de nombres y numeros falsos solo íbamos a echar taco de ojo y eso es más “completo” en un table. Pero hoy en día ya ves cada atuendo y cada baile en los antros, que la neta rivalizan en opciones.
Esas Barbies son feroces!!!
Fer. donde si es cierto eso de que no es lo mismo los 3 mosqueteros que 20 años después también es cierto que mas sabe el diablo por viejo que por diablo
O seas, pura fiesta de calidad… jajajajaja
ya te imaginaras.. uno que es el alma de toda fiesta jajajaja