Palabras que enamoran

Palabras que enamoranPalabras que enamoran

Acostada en mi cama, con la mirada puesta en la pared pero la consciencia en otra parte pienso en él, sólo en él. No puedo creerlo: Yo, la que nunca ha sufrido por alguien, la que por la ausencia de un amor nunca se ha derrumbado; quizás por mero orgullo, pero igual en pie. Mas esta noche me encuentro triste y vacía, algo, alguien me falta.

Quién lo diría. Me hice dependiente, dependiente de un ser que con su forma de hablar hacíame sentir, sentir…no tengo palabras para aquello.

Nuestras conversaciones, dice el reloj, fueron horas, pero para mí fueron días: días en lugares y tiempos lejanos y desconocidos. Terminó por llevarme a dichos sitios. Para cuando me di cuenta yo ya no veía el amanecer desde mi cama, lo veía desde el balcón de un cuarto en una hermosa ciudad ¿en qué lugar del mundo? La verdad es que no lo sé, además no creo sea relevante: Sin importar lo ajenos que me resultaran estos parajes, mi acompañante me hacía sentir como si yo hubiera vivido y pertenecido a ese lugar desde tiempos inmemorables. Factible hubiera sido que me invadiera el miedo, pero a su lado, el suspenso e incertidumbre no eran desdicha, por lo contrario lograban que mi cariño y confianza hacia él se incrementaran.

Triste a veces, no quise escuchar sus sentencias ni las de nadie más, pero encontré consuelo en sus brazos de papel. Sin importar mi estado de ánimo o la hora tenía palabras que decirme (y cuando no, pedía auxilio a algún amigo suyo), palabras que, se convirtieron en lecciones de vida, aunque suene cursi; pero bueno no puede sonar de otra forma, pese a que me cueste lo acepto: estoy enamorada.

Lo peor es que el baboso a menudo me provoca llorar y se la perdono; pero no sólo eso, sino que me gusta que lo haga: porque el que me lleve al llanto es símbolo de que sus palabras han logrado penetrar en lo más profundo de mi ser, conjuntando mente y corazón.

Las noches lluviosas en mi cama con él a mi lado no tenían símil. El sonido de las gotas caer me daba paz. Acariciar su tersa y a la vez áspera piel, mientras me decía las más hermosas palabras: exquisito momento. Las pecas que poblablan su rostro eran el perfecto complemento para los ojos que con el más puro amor me veían. Con amor y nostalgia: ambos sabíamos que cada minuto que pasaba, cada palabra que emitía nos acercaba más al final. Yo no quería que esas noches terminaran nunca: sólo él, yo, la lluvia, cuatro paredes, nadie más que nos molestara…indescriptible, perfecto.

La primera vez que lo vi lucía simple, sobrio; pero algo en él me decía que interesante era lo que adentro guardaba. Se veía firme, rudo y resistente también, pero descubrí que por dentro era dócil: se prestaba a lo que yo quisiese escuchar, cuando lo quisiera escuchar; mas su persona, intrínsica siempre supo mantener. A nadie respeto más. Nuestro último momento juntos pude haberlo aplazado, dependía de mí pero sabía que al terminarlo iba a comprender muchas de las cosas que me dijo, que todo lo que parecía no tener sentido lo cobraría llegado el momento.

Esta noche llueve y él no está, mis manos me piden sus hojas cual brazos, mis ojos sus letras cual pecas en blanco rostro: mi imaginación quiere seguir viajando. Giro mi cuello, miro el librero y un nuevo lomo-espalda llama mi atención. Nuevo libro, nuevo amor.

Tags: , , , ,

11 Responses to “Palabras que enamoran” Subscribe

  1. Carlos 30 agosto, 2010 at 7:50 pm #

    Excelente

  2. gonzo 30 agosto, 2010 at 8:49 pm #

    aplausos.

    (solo cambia “inmemoriables” por que creo que no existe.)

    • Mariana Calderón 31 agosto, 2010 at 6:19 pm #

      Muchísimas gracias (por la corrección xD, también por la felicitación pero bueno, eso es lo de menos=P ). Esas cosas para mí son pecado mortal así que pueden mandarme a la hoguera. Corregido =)

  3. Norbert Schwartz 31 agosto, 2010 at 4:21 pm #

    muy disfrutable, e inesperadamente tramposo

  4. Pablo Neruda 31 agosto, 2010 at 6:40 pm #

    buen comentario aunque algo cursi, que dicen

  5. Deigo Emilio 31 agosto, 2010 at 6:40 pm #

    bueno yo soy Neruda

  6. Diego Emilio 31 agosto, 2010 at 6:41 pm #

    d´oh puse Deigo

  7. Fafahrd 1 septiembre, 2010 at 11:21 am #

    :D Buen relato, se delata con el “brazos de papel” o algo así muy al principio, pero como arrastras en el resto despistas bien.

  8. nOrFeR 1 septiembre, 2010 at 2:18 pm #

    yo fui de los que no lo vio venir… me gusto bastante!!!

  9. Mariana Calderón 1 septiembre, 2010 at 4:22 pm #

    Gracias =). De verdad, tenía miedo de nadie lo leyera por el título o que lo dejaran a la mitad (en parte, por eso está ahí el “brasos de papel”) por lo “meloso” que está o.O.

    Sí, era una metáfora bastante fácil; pero bueno, ahí arriba está el porqué (reconozco que tiene su parte de error, igual).

    Por cierto Garder me ayudó con lo de rostro blanco, NO es 100% mío -.- (contento, Gardner?)

  10. elahas 1 septiembre, 2010 at 5:04 pm #

    Me recuerda a cuando he estado enamorado XD, m gustó. Ya tenía ganas de leerte.

Leave a Reply