Mexico-Tenochtitlán, año 1520.
La ciudad más poderosa del mundo, nacida a mitad de un lago, hija de un águila y una serpiente, sacrificadora de hombres, aloja en su seno a hombres extraños, que se dicen hijos de dioses, acompañados de algunos millares de guerreros enemigos, hijos de Totonacapán y de Tlaxacallan.
Quién sabe porqué extraña razón, el Tlatoani, el supremo y divino Moctezuma Ilhucamina, los ha recibido con honores, como si embajadores o gobernantes ilustres fuese. No ha querdio escuchar al consejo del reino, ni al comandante en jefe, el Tlacatecatl, Ecatzin o al Tlacochcalcatl, Quappiatzin o el Cihuacoatl, Tlipotonqui (algo así como el jefe supremo de los sacerdotes).
La versión de Cortés
El final de Moctezuma, -quien aceptó firmar ante un notario español la cesión de sus derechos de todos sus reinos-, fue que al salir a calmar a una multitud iracunda por la matanza realizada en el Templo Mayor por Pedro de Alvarado, recibió sendas pedradas que le provocarían la muerte.
Esta masacre fue importante y decisiva en la derrota de Tenochtitlán, pues una gran parte de los jefes militares murieron allí y dejaron un vacío de poder que impidió después organizar un sitio a los españoles encerrados en la ciudad, o bien utilizar las redes familiares-diplomáticas para movilizar un ejército de ciudades contra ellos cuando huyeron.
Al Parecer, la versión mexica
Al preparar la huida, Cortés, con la seguridad de un bandolero, ordenó a homres de su confianza la muerte de su benefactor y secreto rival.
En ese último tramo, acompañaron a Moctezuma, los otros gobernantes, Cacama, señor de Texcoco y sobrino de él; también perdió la vida, Itzcuauhtzin, gobernador de Tlatelolco, y otros más.
Según las fuentes de los antiguos aztecas, el Tlatoani al ser buscado, lo encontraron en su palacio trás la huida de los españoles fue encontrado (apuñalado o estrangulado) junto con otros nobles cautivos.
Aunque otros autores indígenas citan que Cortés lo mandó apuñalar para después avisarle al Cihuacoatl, y así poder huir durante los funerales.
Lo que si es claro es que Cortés en sus cartas, no menciona el fin de los nobles en su poder, ni que se les mando hacer tras la huida de la “Noche Triste”. En la que, como un cobarde, salió huyendo de la ciudad que deseaba poner bajo los pies de su Emperador, Carlos V.
El final para el cuerpo del despreciado Tlatoani fue la cremación a la usanza indígena, aunque se afirma que el cuerpo fue herido con innumerables flechas, a manera de reclamo, y al final fue enterrado en el barrio de Copulco. Y según cuentan los mismos indígenas, el humo -que representa a su espíritu- apestaba.










Informacion, cero”
no entiendo que signigica.