Filosofía de super mercado

D ía: miércoles por la mañana, lugar: el pasillo de productos para el cabello de un súper mercado de la ciudad, misión: buscar un shampoo para cabello normal con tendencia a graso.

Infinidad de botellas de todos los colores del arcoíris llenaban la estantería, unas para risos obedientes, otras cuantas para conseguir un lacio extra liso, antifrizz, súper hidratante, color extremo, brillo incandescente, bueno uno prometía  limpiar  hasta  las ideas, pero ninguno cumplía con el objetivo.

Mientras avanzaba recorriendo los pasillos me topaba con situaciones similares, había jabones con manzanilla, con sábila, con germen de trigo, o los de aromaterapia. Las cremas corporales con extractos de café, de lavanda  y no se que más cosas que aseguraban aparte de quitar la celulitis reafirmar o reducir tallas.

Tampoco los pasillo de comida se salvaron, pues queriendo buscar leche me tope con una amplia gama, y no hago referencia de las marcas sino de los fines podría decirse, pues había la entera, la descremada, la semidescremada, la de 2%,  la de 0%, la deslactosada, la deslactosada light, la de fibra, la de extra calcio.

En ese momento fue donde detuve el carrito y pensé: ¿en que momento se hizo tan difícil algo que solía ser tan sencillo? ¿Cuándo fue que la vanidad infecto los productos de primera necesidad?

La vanidad se ha colado en productos tan básicos de uso personal diario, se ha metido de tal manera que no nos damos cuenta. La publicidad se encarga de hacernos creer que en realidad los necesitamos, que paguemos cada centavo de su elevado valor y hasta nos hace justificar el hecho de comprarlos: ya sea superioridad, seguridad, imagen o status por el solo hecho de usar un producto con X o Y sustancia, vamos, pagamos unos pesos de más por un shampoo que tiene alguna sustancia exótica y que a la mera la única diferencia con otro aparte del precio es el olor.

Soy de las personas que creen que las mujeres tenemos una parte del cerebro exclusiva para la tarea de las compras, es natural ver algo que nos llame la atención y querer tenerlo. El hombre podrá ser el encargado de proveer económicamente, pero la mujer es la encargada de llevar al hogar los productos (por lo general, mas no es regla claro), es lo que hemos visto siempre y las grandes compañías se han aprovechado de esto, nos llenan el ojo de colores e imágenes tan atractivas que hacen que olvidemos que solo son simples productos que cubren una necesidad sencilla.

La vida era más sencilla cuando solo había que escoger entre leche entera o light,  un shampoo para cabello normal, seco o graso, o es que acaso, si no hay un shampoo para cabello graso ¿es que éste no existe?

Salí del súper mercado sin el shampoo y con la certeza de que la vida era más simple cuando podíamos cubrir nuestras necesidades con un producto sin tener que hacernos pelotas por elegir uno entre un millón de opciones, la cuales a veces no cubren al 100% la necesidad para la que fueron creados.

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Solo una más entre los que buscan lograr y quieren llegar , pero que a ciencia cierta no saben para que ni a donde...

One Response to “Filosofía de super mercado” Subscribe

  1. Fafahrd 3 septiembre, 2010 at 12:33 pm #

    Tan sólo una marca de leche ofrece 17 tipos diferentes de la susodicha… ¿vacas mutantes?

    Toy de acuerdo contigo, ir de compras puede inspirar miedo… no sólo por la incapacidad para elegir entre tantas opciones -por mucho que mi sistema sea buscar el precio más bajo y ya-, como por el ir saliendo del super cargando 4 bolsas grandes y buscando las llaves del auto… para detenerte asustado cuando notas que olvidaste comprar la pasta de dientes, que era tu única compra planeada.

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