LA DEGUSTACIÓN

“la vida es como visitar al dentista. Se piensa siempre que lo peor esta por venir, cuando en realidad ya ha pasado”.
BISMARCK

La culpa se localiza en una anciana, llena de miseria. Sus ropas están rancias y su mirada está perdida en otra mujer, con ropa de marca, uñas acrílicas y un carrito sobrepasado de despensa.

Raymundo, choca con la culpa, y al fijarse bien en ella, se da cuenta que es su madre. Jamás la olvida y aunque, este lejos la recuerda en forma de pecado, aborrecimiento y a veces con mucha vergüenza.

Él tiene una edad considerable, y por más que lo intenta, no puede romper los vínculos de agradecimiento que lo unen a su progenitora, se pregunta una y otra ves, ¿qué es lo que realmente siente por ella? Si será amor, o sólo pena. Esos lazos pesan demasiado y es cuando duelen las cosas. Cuando ya es insoportable cargarlas.

Estas líneas parecen más unas salpicadas de antipatía que guarda Raymundo a su madre, desde hace años. Lo reconozco, estoy más unido a ella por culpa que por amor.

Hay historias como la mía que se encierran en una caja, y cuando salen duelen y revientan otras heridas fermentadas, por las palabras. Madres que nunca terminan de ser madres, he hijos como yo que padecen el miedo de enfrentar la realidad.

La familia es un artefacto de moda, donde todos quieren figurar como lo más poderosos, los que brindan más servicios, y los que se quedan callados para no ser tachados de blasfemos.

Raymundo desde hace años, odia las cenas navideñas y los abrazos de fin de año, las mezclas de apellidos, y costumbres, provocan un entorpecimiento asesino. Él está asqueado de los discursos, donde el común denominador es la dilapidación humana. Y en el fondo las odia más porque nunca se sintió realmente parte de ella, por sus múltiples complejos, por miles de razones, siempre se sintió fuera de tono, sus platicas no eran los suficientemente interesantes, ni sus bolsillos, poseían monedas para comprar el respeto, y menos su obediencia .

Todos nos creemos dioses, para juzgar los actos de los demás. Dioses en medio de ranchos mentales, autos caros, deudas en Wallmart, y uñas acrílicas. Textos llenos de resentimiento, palabras resistidas, frases embarradas, en el rostro a la fuerza.

Cáncer en todo el cuerpo. Raymundo, por fin llega a un espejo, y observa sus gestos, vomita una cubeta de protagonismo, vomita a su madre, y termina de ESCRIBIR.

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About Elia Corina Miramontes

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Escritora y poeta, nació en Guadalajara Jalisco, estudió Letras en la Universidad Autónoma de Zacatecas, amante de las letras, y los libros . Sus primeros años estuvieron cobijados bajo la sombra del municipio de Colotlán Jalisco. Recientemente está armando su libro de cuento corto.

4 Responses to “LA DEGUSTACIÓN” Subscribe

  1. Menthol 2 enero, 2011 at 9:53 pm #

    Es de notar cuando las proyecciones llegan a inundar a la persona y le hacen librar toda la represión que ha acumulado. Me ha agradado el texto. Saludos

  2. elia corina 5 enero, 2011 at 11:19 am #

    Muchas gracias por los comentarios, SALUDOS

  3. Montserrat 5 enero, 2011 at 5:16 pm #

    Prometí leerte.
    Me agradó bastante.
    Me disculpo por el comentario, no se que decir.

    • elia corina 6 enero, 2011 at 7:15 pm #

      No te apures, gracias por el comentario, me caiste muy bien ojala algun día nos veamos para charlar SALUDOS

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