E ste ensayo tuvo tres experiencias gatillo:
-En estas vacaciones, casi todos los días caminaba desde mi departamento hasta Chapultepec, me metía a un café (Green Mug, gracias por permitirme trabajar ahí, muchachos) y me ponía a escribir. Cerca del mediodía, caminaba de regreso. A veces, me sentaba un rato en el Centro Magno, a tomar aire, y un día me encontré a una ex alumna.
Ella estuvo en el modulo de diseño-arquitectura en tercero de prepa, pero a la hora de la hora, se decidió a estudiar Filosofía y ciencias sociales en el Iteso. Nos saludamos y le pregunté que andaba haciendo, y me dijo: trabajo en la SEP… cambié la filosofía por la política”.
-tengo un amigo que suele tener ideas bastante… rimbombantes… antes, casi cada vez que nos veíamos, me decía que porque no poníamos una escuela juntos, o si no, que porqué no fundábamos una religión juntos. Soy un hombre práctico, así que nunca acepté ninguna de sus propuestas. Esta ultima vez que nos vimos, me preguntó que si no había yo pensado en hacer carrera política. Y comenzó a hacer cuentas. Yo he dado clases desde 1993, con un promedio de 250 a 300 alumnos por año, fácilmente soy conocido por 5000 personas ahorita… y para ser regidor, se requieren algo así como 1500 votos (estoy citándolo, yo no conozco el dato con seguridad); así que por mi pura carrera de docente, debería serme fácil conseguir los votos para acceder a una carrera política. Respondí con mi típica sonrisa de ignorancia.
- al estar escribiendo el ensayo sobre Anonymous, tuve que enchufar ideas éticas con ideas políticas, al relacionar la ética hacker con el hacktivismo.
Regresando a la primera anécdota, mi ex alumna completó la frase diciendo “la filosofía y la política son amigas”, y al mismo tiempo yo dije “la filosofía y la política son hermanas”.
Si revisamos el origen de la filosofía, a como nos narran que era Sócrates, se vuelve evidente que él tuvo un rol ligeramente ambiguo. Sabemos que el podría haber sido senador, que por su familia, el podría haber tenido acceso a puestos políticos, pero que rechazó esto y se volvió militar. Pero, paralelamente, Sócrates, en su rol público, atacaba directamente a los políticos por su corrupción y sus vicios, es decir, no fue político, pero sí hizo política. Y no voy a tocar, por el momento, las ideas de Platón y Aristóteles respecto a la relación entre filósofos y política, porque trato de pensar en Sócrates como mi ejemplo a seguir.
Entonces, a como veo las cosas, tenemos que señalar dos escalones: de la filosofía a la ética, y de la ética a la política.
Creo que ya he cubierto a profundidad cuál creo que debe ser el rol de la filosofía (supongo, ya estoy en el punto en que no recuerdo ni siquiera qué he escrito), así que solo lo expresaré brevemente aquí. La filosofía es el arte de pensar profundamente, reflexionando sobre lo que esta mas allá de la superficie. Todos en algún momento tenemos reflexiones de índole filosofía, cuando nos enfrentamos a los grandes problemas de la vida humana y reflexionamos sobre ellos. Los licenciados en filosofía han aprendido a pensar con más técnica, y tienen mejores herramientas para hacerlo, y un filósofo es alguien que lleva esas reflexiones a tal profundidad, que impactan directamente en su vida personal.
La ética es la parte de la filosofía que se dedica a hacer una reflexión profunda sobre la conducta humana, considerando el problema de lo que es bueno y lo que es malo, y su relación con la convivencia social.
El tomar una posición filosófica (completa) implica el estructurar una cosmovisión, basado únicamente en la propia reflexión y razón, definiendo todos los puntos básicos sobre lo que nos rodea (yo, dios, naturaleza, los demás…), esto eventualmente llega a una definición de bien, de conducta buena. Una reflexión filosófica completa culmina con la toma de una posición ética (ojo, esta posición ética puede ser socialmente inmoral, individualista, etc.).
Podemos definir a la política como el estudio de la estructura, el funcionamiento de un grupo social y su regulación, desde una posición de autoridad, de poder.
Al tomar una posición ética, está implicado el definir los criterios de convivencia con los demás, y la idea de bien queda íntimamente conectada con la idea de justicia. El tener una posición ética implica tener una posición política.
Hasta aquí, estuve hablando en un nivel meta filosófico (si, esa es una trampa que solemos hacer los filósofos, saltar de niveles a meta niveles). Pero, ¿cuál es mi posición personal al respecto?
Dicho más claramente:
¿Cuál opino yo que debe ser el papel del filósofo en la política?
Esta pregunta es más difícil de responder de lo que parece. En la carrera de filosofía, no llevamos algo como ética profesional o deontología, no existe un acuerdo sobre cuáles son los deberes profesionales de un filósofo, ni un criterio sobre que es una conducta profesional buena para un filósofo. Bastante al revés (como es típico en filosofía) hay diferentes posiciones evidentemente contradictorias, cada una con una sustentación racional, lógica y clara.
Aquí, de nuevo, me cobijo bajo la sombra de Sócrates (cuya posición es bastante diferente a la de Platón, Tomas de Aquino, Kant o Marx).
La función del filosofo (como nos narra Platón que la realizaba Sócrates) es aclarar las ideas, encaminar a los demás a pensar más claramente, a distinguir las ideas y entenderlas a profundidad. También el filósofo tiene el rol de criticar, de señalar la corrupción, de remarcar lo que no está moralmente bien, de recordar el valor de los valores en una sociedad corrupta y relativista.
Más que participar en política, o que ser un asesor político (lo cual implica estar metido en política sin hacer política), el rol del filosofo es encaminar a la gente a reflexionar sobre los fenómenos políticos, a recordar a las autoridades cuales son los valores que deben regir su trabajo, a señalar lo malo que ocurra en política y dar opciones de mejores conductas.
Hace poco, después de la plática con mi amigo, mi novia me preguntó si me interesaba eso de meterme a la política, y le respondí que no, que no me gustaba. Admito que lo he pensado muchas veces, en el sentido de tratar de ser un líder de cambio, algo en la línea del colombiano Antanas Mockus. Pero creo que puedo lograr un mayor impacto social como educador, generación por generación, alumno por alumno, que como político.













Gracias por lo de las ideas, quizá debería aclarar-me (más a mí mismo que a ti)-, que lo de fundar una relgión, era un envite, un vil y vulgar ejemplo de cínismo cómico, nunca lo pense en serio. Dios me libre de caer en la tentación.
De las otras muchas ideas que te he planteado, creo que van en ese sentido la mayoría. Habrá alguna que se me escapó como sueño profetico de un desastre anunciado que nunca llego.
Y la de la carrera política, quizá más seria, era en el sentido de tener una posición de diseñador social y de trabajar a un nivel mínimo (un ayuntamiento) en el que pudieramos aplicar algo de anarquía e inteligencia a esta fracción de la especie humana llamada Guadalajara, y a la que alguna noche, en secreto y sólo con Dios y mis pesadillas de testigo, llamo hogar.
JRC
Creo que en un sentido crítico hacia la política los filósofos siempre tuvieron material, muy pocos laboran con ética y en función a lo que debería ser correcto, así que aún cuando hay ideales, al final esos se ven menoscabados por los intereses de un pequeño grupo