El optimista

E l despertador cumplió  su cometido con mecánica exactitud

-RIIIIIIING

-Seis de la mañana de otro día precioso y lleno de sorpresas-pensé-¡adoro el amanecer!-

Sonreí y me levante de un salto dejando atrás los cobertores para salir lo antes posible con rumbo a mis quehaceres cotidianos.

Desde mi departamento en el cuarto piso, escuché los bocinazos causados por el embotellamiento ¡claro! Como siempre, todos querían salir al mismo tiempo del estacionamiento del edificio, me encogí de hombros mientras me cepillaba los dientes, tiene sus ventajas el levantarse una hora mas temprano para tomar las cosas con su debida calma. Estaba preparando un delicioso omelet  cuando la cocina se cimbró, el vecino del quinto piso pasó corriendo rumbo a la escalera (posiblemente no funcionaba el elevador y ya iba retrazado) no me sorprendió escuchar un grito sofocado y un golpeteo rítmico que se alejaba ¡Ah, que  Don Eustaquio! Ya se le ha dicho que tenga cuidado con los escalones, de seguro cayó hasta el segundo piso, bueno, a ver que se rompió esta vez; aguarde con atención mientras disfrutaba de mi café, hasta que doña Emilia la del 21 gritó:

-¡Arturito! ¡Arturito! ¡Llama una ambulancia! ¡Creo que tu tío se fracturo una pierna!-

-Bueno- pensé. Menos mal, pudo ser el cuello, ahora tal vez le den un mes de incapacidad ¡tiene suerte!

Terminé de acicalarme, me paré frente a la puerta de salida, respiré hondo y la abrí resuelto   enfrentarme a otro día encantador.

Fui directamente a la escalera y al pasar por el departamento 45 me alegró que por fin la familia Gómez encontrara quién  los ayudara a cambiarse de casa, esos muchachos se veían muy eficientes. Aunque ¿no estaban los Gómez de vacaciones? ¿O eran los Pérez? Bueno no importaba.

Baje los escalones de dos en dos, tengo buena coordinación pues hago ejercicio todos los días, así que fue fácil saltar a los paramédicos que atendían a Don Eustaquio, que por otro lado parecía estar peor  de o que Doña Emilia supuso ya que a través de la bola de alambres que lo rodeaban lo vi algo pálido, diría que casi amarillo, bueno no ahí que ser pesimistas probablemente lo único que necesita es asolearse para perder ese feo color burocrático

Salí a la calle silbando mi canción favorita, trabajo a unas cuantas cuadras así que esta vez gozaría la caminata, a veces ve uno ¡cada cosa! Por ejemplo tuve que saltar los pies de un tipo que se le ocurrió arreglar su auto  a la mitad de la calle, con seguridad era una fuga en el radiador  porque por el perímetro se extendía una mancha acuosa color marrón oscuro, iba a ayudarlo pero ya se estaba formando un coro de buenos samaritanos, así que proseguí mi camino.

Con paso firme y seguro atravesé  el vestíbulo del edificio donde tengo mi laboratorio, como todas las mañanas saludé a Vicky la recepcionista que apenas si me sonrió porque al mismo tiempo trataba de distribuir las llamadas del conmutador, checar los pases de seguridad del personal y supervisar las cinco monitores de las cámaras de estrategia, así que no me sentí porque no me regresó el saludo, comprendí que estaba algo ocupada..

El olor del azufre fue lo primero que me recibió como buque de bienvenida, con mucho, es el aroma que más me gusta en todo el mundo ¡lo que puede hacer cuando se le combina con algunos elementos!

Llevaba meses refinando cierta mezcla de alta reacción  y frente a mi tenía las diferentes fases del desarrollo del producto, menos la última, que la había puesto en…Empecé buscando en los bolsillos exteriores de la chaqueta cuando de repente recordé, antes de salir, había sonado el teléfono y al contestar puse la muestra sobre la caja del calefactor, pero eso no importaba ya que éste llevaba descompuesto tres meses…

Dicen que la explosión derrumbo dos torres de departamentos, fue decepcionarte, en el buen sentido de la palabra ¡claro! Yo nunca querría que muriera tanta gente, pero la potencia que había calculado tan cuidadosamente parecía tener una falla que tendría que revalorar, por otro lado nunca pude  explicarme como se les ocurrió arreglar la caldera ese día y echarla a andar, a eso se le llama mala suerte, pero no todo esta perdido, el seguro cubrirá la nueva edificación y esta vez prometieron que los materiales  serán de mejor calidad, ya no tendremos que oírnos unos a otros a través de esas paredes de papel, y así todos seremos mas felices ¡no ahí mal que por bien no venga!

Originally posted 2010-04-16 16:16:57. Republished by Blog Post Promoter

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Profesora de ilustración en el ITESO, madre de un niño y esposa de un marido, suele esgrimir contundentes opiniones sobre cosas de las que sabe mucho.

One Response to “El optimista” Subscribe

  1. Adolfo Tavizón 20 abril, 2010 at 9:41 pm #

    je, me encantó

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