La mayoría de ustedes ya saben que desde hace poco tenemos una página en facebook, donde aparecen nuestros últimos ensayos y enlaces a conferencias en línea, agregamos notas cortas (ok, sólo una que despues puse aquí mismo) y comentarios sobre nuestra revista.
Lo impresionante de todo esto es que desde que dimos de alta la página, las visitas a la revista se han incrementado dramáticamente, estamos llegando a un promedio de 200 visitas diarias, lo que para una publicación del tipo de Extravía no es poco.
Estamos trabajando para agregar más notas, reseñas de películas, videos y un calendario de eventos en facebook. La idea es convertir la página en otra publicación, quizás más ligera y menos densa que la revista pero con la misma política de contenidos, esto con la idea de llegar a más personas y ofrecerle a nuestros lectores habituales contenido de manera más frecuente.
Si ya nos visitaste, deja comentarios en las notas, créeme, levantan la moral, si no has visitado la página entra y conviértete en fan, y si ya lo eres, o no lo eres y no quieres serlo pero encuentras algun ensayo o reseña que te guste en la revista publica un enlace en tu muro, es sorprendente como aumentan las visitas cada vez que alguien nos hace el favor de poner un enlace.
Finalmente, si tienes ideas sobre algo mas que podamos agregar a la página de extravía en facebook dejanos un mensaje en esta entrada,
El autor: Adolfo Tavizón
Administrador de empresas de profesión, actualmente trabajo como administrador de proyectos en una empresa de desarrollo de aplicaciones Web y en mis ratos libres me dedico a leer cómics, escuchar música, destapar botellas de cerveza y tratar de entender porque el mundo funciona tal y como lo hace.
Luis tenía todo completamente preparado. Acababa de salir del baño y ya tenía su ropa planchada y extendida sobre la cama. Se arregló el pelo y se puso gel. Aplico desodorante y perfume (… por si me besa, por si me abraza, por si se pasa…) mientras se ponía frente al ventilador para secarse (le gustaba sentir el aire en su espalda). Mandó un mensaje de texto por el celular y escribió lo mismo en el facebook:
Luis Sta nch to k.
Solo le quedaba un obstáculo: su abuelita.
Cuando era niño (ya no lo era, ya tenía 18 años) había visto todas las películas de los Hermanos Almada, del Santo y las tres películas de Misión Imposible. Pensó en lanzarse por la ventana pero desde siempre había estado clausurada por sendos barrotes que los protegían de los ladrones y robachicos. Solo le quedaba escabullirse mientras ella veía la telenovela de las nueve o, de plano, sacar un cuerno de chivo y dar por terminado el asunto.
Optó por escabullirse.
Su plan casi da resultado hasta que, al girar la perilla de la puerta que daba a la calle, su abuelita le grito desde la sala: -¡Miguelitoooo! (le chocaba que le dijeran Miguelito. Su Mamá era fanática de Luis Miguel y lo pasó a perjudicar). ¿Por qué te pones tanto perfume chamaco? ¡Las vas a “mariar”! ven acá M´ijo-. Pinche suerte, eso le pasaba por ser tan galán.
Debí escoger el cuerno de chivo.
La abuela de Luis era un amor de señora: cabecita blanca, lentes y chal. Si no la habían puesto como anuncio de barras de chocolate era por pura modestia de la anciana. Estaba acurrucada en el sillón más mullido de la sala, un sillón que era tan viejo como la mamá de Luis y por lo visto mucho más aguantador porque se veía casi nuevo. – M´ijito ¿vas a salir hoy?- le preguntó con ese tono de inocencia fingida que les sale naturalito a las abuelitas. – No salgas hoy Miguelito. Quédate conmigo a ver la tele-. Le dijo mientras palmeaba el lugar a un lado suyo en el sillón.-El Pedrito y la Itatí ya se están empezando a ver con buenos ojos.-
Luis no sabía que responder a eso y le partía el corazón tener que decirle que no a la viejita, pero un hombre tenía que hacer lo que un hombre tenía que hacer. – no Abue, a mi no me gustan las novelas. Ya quede con mis compas para ir al Antro. – ¡Jesús, María y José! ¿Vas´ir a un antro? chamaco pelado este ¿pues que te enseñamos en esta casa?- estaba a punto de levantarse cuando Luis la detuvo.- No Abue. Así se le dice a un lugar para ir a bailar- le dijo mientras la hacía sentarse.- Además ni me voy a tardar regreso como a las dos de la mañana- la abuelita lo miró con los ojos muy abiertos y las cejas enarcadas detrás de los gruesos cristales de sus anteojos.- Mira Miguelito déjame te cuento algo ¿sí? Siéntate aquí junto a mi.- Doña Cuca (que así se llamaba la abuela) apagó la tele y tomó las manos de Luis obligándolo a sentarse.
Hace muchos años cuando era joven se organizaban unos pachangones de Santo Padre mío, aquí en Tepic. Había grupos que se llamaban “sonoras” y venían desde la capital a tocar canciones de danzón y otros bailes más decadentes, yo iba con mis papás a todos los bailes que podía. Era un trompo pa´eso de mover el esqueleto y tenia muchísimos pretendientes. Tu abuelo estaba bien guapote y yo lo traía de un ala pero cuando iba con mis papás pues no podía verlo porque no sabían que éramos novios. Así que en los bailes yo me daba gusto bailando con muchos muchachos.
Un día que se iba a dar uno de esos bailes mi mamá me dijo que le daba mala espina que fuéramos, que mejor nos quedáramos en la casa pero en ese entonces no ir a los bailes era lo peor que le podía pasar a una muchachita como yo. Le rogué, me le tiré al suelo y cuando llegó mi papá le dije que me había portado bien y que me merecía ir al baile como me habían prometido.
Mi papá era un señor de esos de bigote encerado y trajes muy finos. Decía que había sido compinche de juegos de Amado Nervo cuando los dos estaban chamacos. Era un señor leído y escribido como decían antes y por sobre todo, era un hombre de palabra. Le dijo a mi mamá que él había empeñado su palabra y que la niña (o sea yo) había cumplido con todas las condiciones que me habían exigido.
Mi mamá empezó a decirle que le daba mala espina salir ese día y hasta lo intentó chantajear pa´ que nos quedáramos pero mi papá no se dobló. Así que con todo y las quejas de mi mamá nos arreglamos y salimos pa´ la plaza. ¡Estaba todo tan chulo! Con papel picado colgado de las casas y la música se oía desde varias cuadras antes de llegar.
Cuando llegué le pedí permiso a mi papá de irme con mis amigas y me fui corriendo a esperar que algún muchacho me sacara a bailar. En ese entonces Tepic tenía renombre y venia gente de fuera a contratar mariaches y músicos. Así que en esos bailes no era raro ver a gente desconocida fascinada por las muchachas e incluso se sabía de dos o tres ocasiones en que se las robaban y luego regresaban a casarse con ellas. Mi papá estaba muy atento a quien me sacaba a bailar y si no le gustaba el muchacho o no lo conocía me echaba unos ojotes pa´que no bailara con él.
Se dieron las diez de la noche y el grupo musical había dejado de tocar poco antes, ya todos se empezaban a retirar cuando un señor altote y guapote de barba y bigote de catrín se acerco a la orquesta y les dio un fajote de billetes para que siguieran tocando. Todo el mundo vitoreó al señor y la banda tocó como si apenas empezara. Las parejitas se empezaron a formar y hasta mis papás bailaban bien pegaditos. Mi novio se había ido como a las nueve porque entraba a trabajar muy temprano y yo ya estaba cansada asi que cuando me pedían bailar les decía amablemente que no y me dedique a ver a todo el mundo bailar.
La orquesta tocaba cada vez más rápido y más fogoso, el ritmo hacia que todos estuvieran bien pegaditos ¡y se echaban unos ojos! Yo me levante cuando vi a mi madre, tu bisabuela, apergolada de mi papá (si, si, yo también hice las mismas caras que tú estás haciendo ahorita Migue). Pero cuando me dirigí derechito para separarlos, el mismo catrín del billete me tomó de la cintura y me empezó a bailar. Me veía con unos ojos negros, negros y sonreía con su cara bien pegada a la mia, nariz con nariz.
Lo primero que pensé fue: si se entera mi Ruperto ¡Me mata! Y también se carga al catrín este. Y ya después de eso la mera verdad no pude pensar. Me tenía agarrada tan fuerte que yo sentí que se me subía el calor a la cara y luego sentí que se me doblaban las piernas. La música seguía sonando y todos bailaban sin poder parar el catrín comenzó a lanzar carcajadas y cuando me iba a besar sonaron las campanas de la iglesia.
Al tañer de las campanas la música paró y la gente cayó al suelo agotada. El catrín lanzó un grito que pareció un ladrido y probablemente lo fue porque me soltó y comenzó a correr hacia la catedral primero como hombre y de repente a cuatro patas. Cuando llego a las puertas de catedral lanzo un aullido que nos heló la sangre y subió por una de las paredes hasta desaparecer de vista en el techo.
Todos nos miramos atónitos, sin dar crédito a lo que habíamos visto. Mi papá levantó a mi mamá y cuando pasaron junto a mi me jaló del brazo y no paramos hasta llegar a la casa, donde nos pusimos a rezar el rosario varias veces y mi papá nunca volvió a llevarle la contra a mi mamá. Al día siguiente todos actuaban como si nada hubiera pasado. Pero el pueblo entero sabía que habíamos visto al diablo.
Te digo todo esto, Migue, porque hoy también tengo el mismo presentimiento que mi mamá hace tantos años. También en tiempos de tu mamá pasó lo mismo en una dichosa “disco” que se llamaba “El Barba Roja”. En esa ocasión también me dio mala espina y tu mamá como buena hija que es me obedeció y no salió. Creo que hasta se llevó a una muchacha y todo. Así que hazme caso y no salgas hoy, ¿sí?”
Luis la abrazó para tranquilizarla pues la pobre viejecita temblaba de nervios al recordar todo aquello. Se veía que le afectaba mucho y que creía cada palabra. Había llevado una clase de psicología en la prepa y sabía que a eso que su abuelita le había pasado se le llamaba histeria colectiva. Para dejarla descansar le dijo que solo iba a ir a casa de unos amigos a echarse unos botes y regresaba como a las doce. Su abuelita lo felicitó por ser tan buen niño y lo santiguó tres veces dándole su bendición. Él le besó la mano, después la frente y salió antes de que su abuelita lo pudiera entretener con algún otro recuerdo, producto de la falta de televisión cuando estaba joven.
Mandó mensajitos por el celular a sus amigos mientras se subía al taxi. Se entretuvo jugando Tetris y cuando el taxi lo dejó en la puerta levanto la vista extrañado. Estaba solo. No había nadie frente al antro y cuando se acerco solo vio un letrero que ponía: cerrado por remodelación.
-¡Con una chingada! ¿Porque nadie me avisó?- Acercó su cara a las jambas de la puerta y por un resquicio vio montones de arena y andamios. Pateó las puertas mientras “se encabronaba” (no hacia berrinche, los hombres no hacen berrinches, se encabronan). Una voz a su lado lo sobresaltó.- A mi tampoco nadie me avisó. Alguien la va a pasar muy mal esta noche- dijo en un tono bajo y amenazador, con coraje contenido.
Luis volteó para ver a su interlocutor misterioso. Era un tipo de un metro con ochenta centímetros por lo menos. Treinta y tantos años, bronceado, con el cabello negro, ondulado y ligeramente largo. Vestía una camisa finísima de lino negro ligeramente abierta. Sus zapatos eran puntiagudos y perfectamente boleados. Todo en el gritaba: dinero. Por un momento Luis pensó que era un narco pero se veía demasiado elegante. No, tal vez político o empresario de fuera.
-¿Sabes? Es curioso como las cosas no siempre pasan como uno las planea. Ya ves, hoy venia a bailar después de mucho tiempo de no hacerlo y me encuentro con el lugar de moda cerrado. Como anhelo los días en que lo único que podía detener un baile era un terremoto. Pero parece que la noche me trajo una agradable sorpresa.- le dijo a Luis en un tono bastante más amable, mientras sacudía bolitas de pelusa imaginarias de su camisa.- Los tiempos han cambiado. Recuerdo cuando el danzón era un baile casi obsceno y la lambada era el baile prohibido, ambos ahora tan pasados de moda y aburridos como la matatena o las canicas. No, mi querido Luis, en estos tiempos el baile se hace separado pero lo obsceno viene después.- soltó una carcajada profunda y sardónica.- ¡En fin! Me siento con ganas de hacer travesuras hoy, hazle caso a tu abuela y quédate con ella porque hoy tengo ganas de divertirme. ¡Ah! Dale un beso a tu madre de mi parte, dile que por los viejos tiempos. ¡Era una diosa bailando! No la juzgues tan duramente a la pobre.-
Le puso la mano sobre la cabeza a Luis y le revolvió el cabello con un gesto paternal. Le guiñó un ojo y le dio la espalda mientras se alejaba para cruzar la calle y perderse entre la gente que entraba en ese momento a uno de los bares de la zona.
Luis se quedó parado frente al antro durante cinco minutos tratando de entender que había pasado. Paró un taxi y le dio la dirección del trabajo de su mamá. Estaba seguro de que hace 19 años él si se llevó a una muchacha del BarbaRoja. Su mamá tenía que responder a muchas preguntas.
El autor: De la Sota
Diabético inconsciente, escritor inconstante y burócrata de ocasión.
Cuando leí la nota1 (la CIA compra Visible Technologies, una empresa dedicada a controlar las redes sociales), casi me muero de risa, ahora en vez de perseguir espías rusos, barbudos fanáticos o de ayudar a las trasnacionales gringas a ganar contratos, la “compañía” -como se le conoce en el argot-, esta preocupada por su imagen.
La CIA, a través de un departamento llamado Servicio Clandestino Nacional, entró en Facebook hace dos años, con la intención de contratar a agentes que se manejaran en las redes. O en otras palabras, estos “compas” se dieron cuenta del potencial y posibilidades de “recolección de información” que podían lograr. Digo con los millones de usuarios de Facebook y competencia, los sueños pachecos de G. Orwell (quien creo el termino “Big Brother” en su novela 1984), serían cosa de todos los días.
Todo gobierno tiene la tentación de controlar y vigilar a la población, cada uno según su época y tecnología. Ya en los tiempos del primer emperador chino, Qin Shi Huangdi, los sistemas policiacos eran brutales: desarrollo un sistema de carreteras y canales navegables para poder enviar a sus ejércitos a sofocar rebeliones, obligo a trasladarse a la capital a todos los nobles importantes de su reino (un ojo al gato y otro al garabato, dijo el jefe espía), obligo a todos los reinos conquistados, y al suyo por supuesto, a cambiar a un sistema de pesos y medidas creado por él, creo un nuevo sistema legal, e incluso cambio los carácteres con que se escribia. Lo que para mí es el colmo y marca la locura perversa, son los documentos encontrados en los que se dictaba cómo y cuando sembrar.
Lo que si es un hermoso y poético ejemplo de la rueda de la vida, es que los “sabios”, es decir, el grupo de burocratas de la corte que le ayudaron a crear todas esas reformas, cuando se opusieron a ciertas ideas suyas, fueron aniquilados, en el 213 A.C. Como ves, la idea de controlar y manipular no es nueva, yo diría que es tan vieja como la humanidad. Quizá sea así porque en el fondo, todo intento de control, es una máscara que esconde el miedo y el terror que tiene el humano “todopoderoso” a enfrentar sus límites y percibir como su pasión, perecera algún día, al igual que él.
Usuarios contra la CIA
Cuando se supo del “desembarco” de los “buenos muchachos” semejante causó indignación entre muchos usuarios. Se crearon grupos como el de “Facebook controlado por la CIA”. En ellos se recordaba que la política de privacidad de Facebook establece que la empresa “puede desvelar información que se crea necesaria para cumplir con la ley”, según sus estatutos.
El poder de un espía, su verdadero poder esta en la simulación
Dos años después la CIA parece haberse perdido en un laberinto de maldad y mala leche. Hay en Facebook al menos cinco páginas con el logo oficial de la Agencia. Otras cuatro que incluyen el nombre completo: Agencia Central de Inteligencia. Además hay una decena de grupos creados por supuestos admiradores y falsos agentes. Es difícil saber cuál es el verdadero y cuál es el falso.
El más popular, que cuenta con más de 4.400 miembros, lo administran un ciudadano israelí, un norteamericano y un turco. Tiene 200 fotos, de carteles de Bin Laden con el lema ’se busca’, e imágenes creadas para apoyar una posible teoría conspiratoria en los ataques terroristas contra el Pentágono y Nueva York en 2001.
Hay otra página que parece real, con el logo pertinente de nuevo y 1.700 seguidores. Incluye alguna nota de prensa creíble y… documentos desclasificados que demuestran la existencia de extraterrestres. Falsa, pues. O por lo menos, no oficial.
La verdadera página tiene sólo unos 80 seguidores. Y la sección de preguntas, esta vacía, tan vacía como cartera en fin de quincena.
FBI y la red
La eterna rival de la CIA, el FBI, la casa de los chicos buenos está mucho mejor organizado. Tiene una página identificable, con más de 10.300 seguidores. Ya tiene lista aplicaciones para iPhone, con las fotos y las descripciones de los terroristas más buscados. Así cualquiera se vuelve hijo de la justicia.
Es más, “ahora, [la empresa tecnológica] NIC está diseñando una versión de segunda generación que utilizará información geográfica para permitir enviar pistas a la oficina local del FBI”, según Harry Herington, consejero delegado de NIC.
¿Qué compró la CIA?
Compró Visible Technologies, a través de su división privada de inversiones, In-Q-Tel (no sabía que los espías podian comprar y vender, como si fueran agentes inmobiliarios o ejecutivos de inversiones, pero eso es tema de una novela).
La empresa se dedica a “construir o gestionar reputaciones en los motores de búsqueda más populares o a ayudar a las empresas a seguir y participar en conversaciones en redes sociales influyentes”, según dice en su página web. Es decir, controla de qué se habla en páginas personales y ayuda a difundir una buena imagen de sus clientes, la CIA entre ellos.
La compra se efectuó para “recolectar información dinámica de las conversaciones en redes sociales”, según un comunicado de Visible Technologies del mes de octubre. El objetivo final, según el vicepresidente ejecutivo de In-Q-Tel, Troy M. Pearsall, es “entender el contexto y el tono del diálogo online”.
Las dudas sobre si los espías podrán dejar atrás su imagen de chicos rudos, prestos a realizar negocios sucios, amigos de dictadores y represores, podrá quedar atrás, llenando su página de admiradores y colaboradores.
No sé si eso pase ¿pero tú te apuntarías?
1El PAÍS, DAVID ALANDETE – Washington – 05/11/2009
El autor: Arbolesrojos
Lector incansable, amigo de las bromas y dueño de un humor rampante y ácido. En sus ratos libres es editor de extravía y padre de dos niños.
El despertador sonó. La Susy estiró los brazos mientras bostezaba, acostada en su cama con sabanas perfumadas. Su mamá trabajaba en la cocina, escaleras abajo, preparándole el desayuno. Susy disfrutaba levantarse temprano a arreglarse, peinarse y ser la más linda de la escuela.
Se levantó de la cama y revisó su Capulina (así llamaba a su Blackberry, en privado, desde que alguien le dijo que eso significaba el nombre del teléfono que usaba). Se quitó su piyama, abrió el agua caliente y el baño se llenó de vapor. Templó el agua y se metió rápidamente al cubo de la regadera.
-Mamaaaá ¿ya está mi desayuno? ya sabes que no me gusta llegar tarde; eso es de “lusers”-. Grito desde debajo del chorro de agua, mientras se enjuagaba el pelo.
-Si M´hija, ya te estoy preparando tus huevitos con jamón- se oyó apenas desde abajo.
-aaayyyy Maaaaa, ya sabes que a mí me gusta desayunar “guafles” con “wipd crim”, pero bueno, nomás ponles mucho chile y mi coca zero.
-si M´hija, ya sé. Como siempre te los hago.
Salió del baño envuelta en una bata rosa de toalla. Corrió hacia su cuarto para no dejar chorreada la alfombra. “Cuando sea rica voy a tener mi cuarto bien grande con baño y tina” pensó mientras se untaba crema corporal olor vainilla traída desde Houston por su tío Lencho “además, les voy a cambiar el nombre a mis tíos porque están bien nacos”.
Los minutos se le fueron en secarse, untarse, vestirse, peinarse y mayormente en maquillarse perfectamente. Todo esto mientras de cuando en cuando tecleaba sus avances en el teléfono: “Poniéndome mi cremita Emilio Pucci”, “¿Qué me pondré hoy?”, “poniéndome mis Fendi”. No había labor pequeña ni acción nimia que no fuera digna de publicarse en Facebook.
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“Ahora sí, La Paty y La Jenny se van a morir de envidia. Nomás deja que vean mi “luuk” así, tipo como de más o menos Angelina Jolie con esta blusita y no se la van a acabar, además yo estoy más chula porque tengo mi piel doradita no como esa vieja que está bien pálida y bien operada. ¡Bitch!”Dijo en voz alta mientras se tomaba una foto con el teléfono en pose sexy (de arriba hacia abajo y de ladito para resaltar al mismo tiempo perfil y busto).
“La que sí, ni como ayudarla es la Lupita, es tan… tan… naquita la pobre. Toda morenita con lentes y sin chiste, pero como me pasa los exámenes y las tareas hay que ayudarla, no hay que ser mala. Con dejarla que la vean con nosotros y hablarle en el recreo basta y sobra “pensó al aplicar los últimos toques de labial rojo número 5 en sus labios pequeños y prontos al mohín.
-M´hija. ya se te está haciendo tarde bebé- le grito amorosamente su mamá.
-Ya voy Ma, la belleza no se puede apurar- dijo volteando los ojos hacia arriba y moviendo arrogantemente la cabeza hacia los lados.
Cerró la puerta de su cuarto. Bajó corriendo hacia el ante comedor imitación cedro donde estaba servido el desayuno. Se zampó de tres bocados medio plato de huevos con jamón y se lo bajó con un trago grande de “chocomil”. Su Mamá ya la esperaba con la minivan encendida y le tocó la bocina. – ¡Ya dije que ya voy Ma! ¡No me tienes que pitar!- salió caminando coquetamente y se subió.
Toda la mañana pasó sin eventualidades. Asistió a clases que no tomó realmente, conectada al facebook con La Paty y La Jenny. Lupita le soplaba las respuestas a los ejercicios y tomaba apuntes que luego le pasaría (no es que ella fuera a leerlos). Todo transcurría igual que siempre. Incluido Gonzalo. Hasta que llego la hora del receso.
Gonzalo o el Gonzo como le llamaban los demás alumnos de 3º C turno matutino de la Preparatoria Federal “Luis Donaldo Colosio” era un alumno de medio pelo, con una cara de medio pelo y un cuerpo de medio pelo. Lo que no era de medio pelo era su economía. Era pelona. Gonzalo era uno de los alumnos becados (En su caso muy particular becado por la secretaria de cultura en un programa de rescate de poetas de bajos recursos). Sobrevivía en el ecosistema escolar ocupando el nicho del “escritor atormentado”. Lupita le decía cariñosamente “El Vate” y sufría horrores cuando oía a Susy llamarlo desdeñosamente “El Emito ese”.
La Susy favorited Colgando En Tus Manos
El 14 de noviembre a las 9:49 a través de YouTube
Gonzo la pretendía. Abiertamente y sin pudor alguno le escribía. Le dedicaba hermosos panegíricos, odas, redondillas y versos libres. Recitaba en festivales y eventos poemas encendidos donde alababa su prístina belleza. “El Emito ese” se paró en medio del salón comedor y comenzó a leer a pulmón hinchado su más reciente verso. “Que te envidien las ninfetas” comenzaba el carmen poético y terminaba con: “… que de tus labios solo espero el sí”. Susy solo alcanzo a escuchar lo primero pues, con largo y retorcido colmillo de abeja reina adolescente, escapó en cuanto Lupita comentó: “Mira qué lindo El Vate, Va a leer un poema”.
En la clase del maestro Medina, Lupita le comentó por lo bajo:
-Hubieras visto que retórica tan excelsa Susy, ni Becquer en sus mejores tiempos- suspiraba Lupita mientras le pasaba los últimos apuntes.
- Pues no sé que me estás diciendo Lupis pero no me interesa. Ese Emito ya me hartó. ¿Quién se cree que es? ¿Qué le pasa? Si no tiene ni para comprar una bolsa de papas. Pinche “luser”- al decir esto sus amigas se le quedaron viendo entre escandalizadas y reprochantes. Era cierto que el Gonzo estaba bien amolado pero de eso que lo atacara así de fuerte era excesivo. Se sentían como quien ve que patean a aun perrito callejero.
- Ya ven. Es que me saca el tapón- se justificó- A ver que te diga que eres su “Pipeta”-
- Ninfeta. Te dijo que eras como un hada- le dijo Lupita resentida – eres muy mala con él. Tanto que le gustas-
-Pues que se compre una vida. Además de pobre está bien feo- dijo Susy dando por terminada la discusión.
La escuela se terminó. Pasaron inmediatamente por Susy porque su Mamá tenía que trabajar y debía dejarla en casa. Casi al llegar, mientras ojeaba su facebook, leyó sin mucha atención algo que la conmocionó:
NAYARITopina se acaba de dar a conocer que el joven escritor Gonzalo Dueñas Cárdenas gana millones en concurso de poesía “TESTERAZO …
“¿Gonzalo Dueñas? ¿Qué ese no es El Emito?” pensó sin dar crédito a lo que leía “¡Se acaba de ganar millones y yo no le hice caso! ¿Cómo pasó eso?” pensó mientras trataba de que su Mamá no se diera cuenta de su turbación. “¿y ahora qué hago? La Lupita es bien mosca muerta y en cuanto sepa le va a decir todo lo que yo dije de él. Si de lejos se le ve que la trae bien tontita, pero a mí no me la pega. ¡Vieja resbalosa!”. En ese momento vibró el celular. Apareció el nombre de Lupita en la pantalla junto de una foto nada favorecedora. Susy presionó el icono de ignorar. Llegaron al frente de la casa . La mamá de Susy esperó unos segundos a que ella bajara le dijo:
-¡Susy! ¡Despierta mi niña! Ya me tengo que ir a trabajar.
Susy se bajó con desgano. Avanzó hasta la puerta de la casa con la cabeza gacha, cavilante. Nadie entendería su predicamento. Pensaba que muy probablemente el futuro de riquezas y lujos le estuviera vedado de por vida. Tendría que conformarse con ser la esposa de un exitoso ejecutivo o narco.
Al levantar la cabeza su futuro se le despejó, era transparente como plástico de envoltura. Ahí estaba Gonzalo. Gonzo. Gonzito. Estaba parado frente a la puerta de su casa. Tenía un gran ramo de rosas rojas en las manos y una sonrisa estúpida en la cara. Gonzito, erguido como caballero flaco de arrugada armadura ante ella.
“¿Qué hago? ¿Qué le digo?” pensó mientras sonreía de la manera más sensual que podía
-Gonzito ¿Qué haces en mi casa?- le dijo con la inocencia de una hiena.
- Eeste… pues, tu sabes… yo quería, bueno quiero, bueno, vine… este…- El sudor empezaba a formar dos grandes manchas bajo sus axilas. – no sé si sepas que gané el concurso de poesía y yo quería, pues…- su voz se agotó hasta no ser más que un susurro al llegar a “pues”
- Nooo, no sabía nada.- dijo con absolutamente creíble candidez – pero no es necesario que digas nada. Sé lo que me vas a decir. Yo siento lo mismo pero nunca había podido corresponderte- dijo recordando las palabras de la heroína de su telenovela favorita.- es cuestión de clases sociales-.
-pero entonces…- comenzó a responder, un poco confundido por la retahíla de explicaciones, viendose detenido por Susy.
- Me encantó tu último poema. Me hizo darme cuenta de una cosa – en este punto ella ya se encontraba encarrilada y decidida a ser La Gaviota de esta historia. -¿Me amas? – le soltó para rematar.
Gonzalo perdió el habla. Solo atinó a abrir mucho los ojos y sacudir la cabeza de arriba abajo frenéticamente. Nunca se imaginó oír esas palabras de boca de Susy. Primero el premio y luego que ELLA se le declarara a él. Sentía que se desmayaba.
-si no me quieres dímelo, no me hagas sufrir- sollozó Susy mientras apartaba la mirada afectadamente.
-Claro que te amo. Daría mi vida por ti- afirmó teatralmente, siendo fiel a su vena poética.
-Entonces que esperamos- sugirió Susy preparando el golpe final de su mal tramado plan –Vamos a casarnos ahoritita- le soltó justo antes de plantarle un beso que envidiaría una aspiradora.
Gonzalo no tuvo memoria alguna de lo que pasó entre el beso y la escena siguiente: se encontraban frente a un señor de traje. En una oficina. Patricia y Yenilé (que así se llamaba La Jenny) los flanqueaban a él y a Susy. Ella sonreía mientras firmaba un enorme libro. Él firmaba el enorme libro. Susy lo besaba de nuevo. El sonido del celular de Susy. Susy gritando al teléfono.
-Lupitaaaa- vociferó alargando la “a” final.- ¿cómo ves corazón? Me acabó de casar mi reina. ¿Qué con quién? Pues con quién va a ser chula, con Gonzito. Lo siento naquita pero así es el amor. Yo sé que a ti como que te gustaba pero ¡superalo!- hizo una pausa mientras le sonreía a Gonzalo y le acariciaba el mentón.- ¡Lo que pasa es que eres una arrastrada!- contestó una octava más agudo -¡Nomás te enteraste de que ahora es rico y quieres ponerle tus manos prietas encima!- otra pausa – ¡¿De qué te ríes estúpida?! ¡No te rías!- agarró el teléfono con ambas manos y lo puso frente a su cara conectando el alta voz
- ¡Jajajajajaja jajajajajaja!- una risa maniática y franca resonaba en la oficina- te quise avisar de lo del premio – la risa entrecortaba la voz de lupita- por eso no me contestabas ¿verdad? Pues que les aproveche a ti por interesada y a él por menso-
- no me digas interesada, babosa. Lo que pasa es que estas celosa-
-Piensa lo que quieras. Te recomiendo que revises bien tu facebook ¡Ignorante!- exclamó por último al cortar la comunicación.
- ¡Te odió! – le grito al teléfono ya sin línea.
Todos en la habitación se habían quedado mudos ante la gritería. Gonzalo tardo unos segundos pero al final comprendió el sentido de la conversación. Le arrebató el Blackberry a Susana Rafaela Ramírez López (su ahora esposa) y se metió al facebook. Tardo solo unos momentos en encontrar la noticia y comenzó a leerla:
NAYARIT opina se dio a conocer que el joven escritor Gonzalo Dueñas Cárdenas gana millones de lectores en concurso de poesía “TESTERAZO” pues por medio de las redes sociales, su obra está al alcance de todo el orbe…
Devolvió el celular a Susana y con una mueca sardónica le dijo: “¿Adónde vamos a pasar la luna de miel amor? Porque lo del premio me lo gasté en el ramo de rosas que te compré”
El autor: De la Sota
Diabético inconsciente, escritor inconstante y burócrata de ocasión.